Uno de los aspectos que concentra mayor atención es el comportamiento de la mortalidad. Solo en mayo se contabilizaron 135 muertes, de las cuales 37 correspondieron a crías, mientras que el acumulado entre enero y mayo alcanzó 652 pérdidas totales, incluyendo 182 animales jóvenes. Estas cifras mantienen el seguimiento sobre la eficiencia reproductiva y las condiciones de manejo en las unidades ganaderas. 
El análisis mensual refleja variaciones en el comportamiento de las pérdidas. Enero cerró con 132 muertes y 30 crías afectadas; febrero registró 127 y 50 respectivamente; marzo mostró el menor nivel del período con 118 muertes y 32 crías; abril fue el mes más complejo al alcanzar 140 fallecimientos y 33 crías; y mayo concluyó con 135 pérdidas, de ellas 37 en animales jóvenes.
A pesar de estos resultados, la relación entre nacimientos y muertes durante mayo mantiene un balance positivo para el rebaño. Por cada muerte registrada ocurrieron aproximadamente 9,2 nacimientos, indicador que evidencia capacidad de reposición y crecimiento potencial del inventario ganadero municipal, aunque condicionado por la reducción sostenida de las pérdidas.
Especialistas del sector consideran que mantener el control sanitario, fortalecer la atención a las crías y consolidar las prácticas de manejo en las unidades productivas serán factores determinantes para mejorar los indicadores durante el resto del año y sostener la recuperación gradual de la masa ganadera en Jobabo.



