Los mítines y la creación de células del Movimiento 26 de Julio parecían relámpagos entre la gente, poco tiempo después del asalto a los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes. Tal fulgor revolucionario no se veía desde la lucha por la independencia, más de medio siglo atrás. Así fue el despertar de Martí después de cien años dormido en su propio legado, un despertar que dejó el sendero abierto a la victoria definitiva…
Dos años después del asalto al Moncada, al fin los revolucionarios jobabenses —la mayoría, miembros del Partido Socialista Popular y viejos activistas sindicales del ingenio— se hacen de uno de los ejemplares de La Historia Me Absolverá. Fueron Eugenio Bandes, José Regueiro y Flora Caraballo quienes, desafiando el control del batistato, introdujeron el alegato de Fidel y comenzaron a circularlo entre los obreros… Ello tuvo una repercusión tremenda y generó una fusión de las principales organizaciones para dar paso a la primera célula del Movimiento 26 de Julio, en septiembre de 1955. El primer coordinador del joven grupo fue José Ramón Bandes.
El central fue el principal espacio conspirativo… Constituyó el centro de orientación, propaganda y acciones de los revolucionarios jobabenses; desde allí no solo se distribuían los ejemplares de La Historia Me Absolverá y el Manifiesto del 26 de Julio, sino que también se hacía circular el periódico Hoy, órgano del Partido Socialista Popular, también prohibido por el gobierno de Batista. Fue precisamente esa labor propagandística, realizada por Enrique Casals —veterano luchador obrero y comunista—, lo que le hizo víctima de las Pascuas Sangrientas, el 25 de diciembre de 1956.
La célula de los obreros del central llegó a extenderse y agrupar a decenas de miembros y activistas por todo Jobabo, dedicándose a apoyar diferentes acciones del grupo guerrillero que se había alzado en la zona de Ojo de Agua de los Melones: recaudando armas, ropas y medicinas, vendiendo bonos, y desarrollando acciones directas de sabotaje y asalto a diferentes objetivos del enemigo.
Pero muchas más anécdotas de militantes del Movimiento 26 de Julio que se jugaron la vida por la revolución… En la zona de 40 pesos, una docena de familias, desde el 57, ya apoyaban las acciones del Ejército Rebelde y colaboraban con todo tipo de información y tareas de inteligencia, siendo clave su desempeño en el aseguramiento para el paso de las columnas del Che y Camilo por la zona sur de Jobabo.
Y en Ojo de Agua, Mejías, Cañada de Palma, San José, Macagua, El Níspero… en todos esos sitios, el Movimiento 26 de Julio tuvo seguidores que desempeñaron un rol activo en el accionar de toda la clandestinidad del entonces municipio de Las Tunas, llevando a cabo tareas decisivas para la neutralización del ya desmoralizado enemigo.
Fue precisamente este órgano, creado por Frank País y Fidel Castro, el pilar indiscutible de la organización guerrillera y del triunfo de la Revolución Cubana. Así, una fecha, un suceso… se convirtió en un temido mito del movimiento insurreccional popular.



