Comenzar el curso escolar 2026-2027 en Cuba, en medio de tantas dificultades, es sin duda un reto enorme.
Sin embargo, el hecho de que las escuelas abran sus puertas y los estudiantes puedan iniciar un nuevo ciclo de aprendizaje refleja la capacidad de resistencia y organización de la sociedad cubana.
Este inicio de curso no es solo un acto administrativo: se convierte en una verdadera conquista de la Revolución y de su sistema educativo, que ha defendido el acceso universal y gratuito a la enseñanza como un derecho irrenunciable. En un contexto adverso, mantener la educación como prioridad nacional es una muestra de coherencia con los principios fundacionales del proyecto social cubano.
Cada aula que se llena de niños y jóvenes es también un símbolo de continuidad, de esperanza y de confianza en el futuro. En definitiva, más allá de los desafíos, el comienzo del curso escolar en Cuba reafirma que la educación sigue siendo una de las mayores victorias de la Revolución, un logro que se preserva y se defiende año tras año frente a cualquier dificultad.



