Valentía y entusiasmo ante los retos

Valentía y entusiasmo ante los retos

Enfrentarse a distintas responsabilidades, imponiéndose a las dificultades de una grave enfermedad es digno de reconocer, cuando se es joven son muchas las dudas que asechan provocando la duda, pero Adrián Gómez Oliva, director del Museo Rosendo Arteaga Guerra es un joven valeroso que ha hecho de la perseverancia su mejor aliada.

¿Cómo fue ese Adrián estudiante, apasionado por la historia?

“Decirte que mi etapa estudiantil comenzó específicamente el 29 de abril del año 2022. Iniciaba mi primer año de la especialidad Licenciatura en Educación Marxismo-Leninismo-Historia a solo meses de haberme sometido a una nefrectomía del riñón izquierdo, el cual se me vio afectado por la COVID-19 y fue necesario practicarme esa cirugía para que el riñón izquierdo, no me afectara el derecho.

“Y entonces, meses después, en el mes de abril, como ya había citado ya el 29, empecé con mi primer encuentro. Decir de ese día que fue un día bastante emocionante, era la primera vez que coincidíamos un grupo de compañeros, tanto de aquí del municipio, que al inicio éramos seis, y como de otros municipios de la provincia.

“En ese primer encuentro teníamos muchas expectativas y muchas metas que nos habíamos propuesto, muchos sueños de lograr terminar esta maravillosa especialidad hasta el último año como tal, o sea, el quinto año, nos presentaron a los profesores y así el día transcurrió normalmente, dándonos los correspondientes turnos de clase.

“La carrera fue avanzando. Transcurrió el primer año la gran mayoría acabamos con notas satisfactorias, incluyéndome a mí, que logré terminar con buenas calificaciones en el primer año. Llegó el segundo año, al igual que el primero, ya habíamos dado otro paso en aras de conquistar la gloria final de terminar la carrera.

“Llega el tercer año también, termino con buenas calificaciones. Ya en este tramo de la carrera muchos compañeros decidieron no continuarla por diversas situaciones que nos aquejan en la actualidad. El cuarto año, al igual que el tercero, transcurrió con una relativa normalidad, independientemente de las asignaturas que me fueron impartidas.

“Al igual que en los años anteriores, logré terminar con buenas calificaciones, participar en un examen de premio, diferentes eventos, los cuales me aportaron mucho al aval de mi expediente. Y cuando ya llega el quinto año, o sea, específicamente esta última etapa transcurrida, que finalicé a inicio de este año, 2026, ya vendría todo lo que serían los preparativos para la discusión de mi tesis.

“El tema que había escogido con anterioridad, específicamente a inicios del cuarto año, era la historia de vida de Luzmarda Arrieta Echavarría en el proceso de enseñanza y aprendizaje, o sea, la historia de vida de mi abuela, una mujer intachable y con una hoja de servicio amplia a nuestra revolución y a nuestra historia, a la localidad, resaltándose en múltiples tareas de las organizaciones políticas y de masas, siendo diputada del parlamento en dos legislaturas.

“O sea, la compañera Luzmarda, ha estado vinculada desde que se mudó para acá, para este municipio, siempre ha estado al frente de diversas tareas de alto impacto que han sucedido acá en nuestro territorio.

“Era un tema que yo también me lo propuse como objetivo, era desarrollarlo, el cual también tenía su finalidad como un libro, ya con mi tutora, la profesora Lies, entre ambos fuimos dándole cuerpo a la tesis y llegó el tan esperado día de los talleres, o sea, de exposición del trabajo para que los profesores observaran las deficiencias que teníamos, lo que teníamos que corregir.

“Se me informa ese día de que ya yo estaba eximido, o sea, de discutir el trabajo como tal por mi promedio, por lo cual estaba propuesto a título de oro por el índice académico que tenía hasta ese entonces. O sea que en los cinco años de carrera solamente había obtenido un solo cuatro en tercer año y es lo que me valió la petición de título de oro.

“Ya en mayo de este presente año, específicamente el día 28, los profesores se trasladaron hacia acá, hacia el municipio, tanto el profesor Ornia de metodología como Alíe, la tutora de mi tesis. Ese día realizamos la exposición de las tesis, en el caso mío y de Juan Pablo, el otro compañero acá del municipio, y otro compañero del municipio de Colombia.

“Ese día cargado de emociones. Específicamente al otro día era el cumpleaños de mi abuela y era algo que yo quería obsequiarle, regalarle, ya que no tenía algo material, dinero o esas cosas, así como tal que uno regala cotidianamente en un cumpleaños.

“Pero ese fue mi regalo hacia ella, ella emocionadísima ese día. Y bueno, ese día nos reconocieron por haber concluido los estudios. Ya en cuanto a la graduación, se desarrolló ahora en este presente mes, el 15 de julio, en el Politécnico nos dieron los títulos de licenciados como tal.”

Adrián, ¿cómo fue hacer esa tesis siendo director del Museo Rosendo Arteaga Guerra?

“Hacer esa tesis no fue una tarea sencilla. Como todo trabajo en la vida lleva su sacrificio y su esfuerzo para que las cosas salgan como uno desea que quiere que queden. Cuando yo empiezo mi etapa como director de aquí del Museo Municipal Rosendo Arteaga Guerra, específicamente en el mes de febrero del presente año, yo me encontraba cursando el quinto año de la carrera.

“Y tenía, lógicamente, sin descuidar el estudio, tenía que también priorizar la parte de acá de la institución con la responsabilidad que asumía recientemente. No obstante, yo en la institución llevaba tres años como trabajador y a raíz de que se me da esa nueva responsabilidad, yo la asumí con mucha valentía y entusiasmo.

“Además, la juventud, los jóvenes debemos tratar de asumir tareas de esta índole así para forjarnos y aportar a nuestra sociedad. ”

Cuán retador fue afrontar la enfermedad de tu riñón. Duro, imagino que haya sido, pero me estoy refiriendo a cómo supiste sobreponerte a todo ello, llevar una carrera universitaria de cinco años, viajes cada quince días, en un momento de tu carrera asumir un puesto laboral y luego de transcurridos tres años, la dirección de un centro de referencia cultural como lo es el Museo Rosendo Arteaga Guerra.

“Bueno, decirte de mí enfermedad, que es una enfermedad que yo traía conmigo prácticamente desde que nací. Esa hidronefrosis de ese riñón izquierdo. O sea, desde niño básicamente yo me atendí en la capital, en diversas instituciones y hospitales a los cuales tuve que asistir por ese problema que básicamente en cada año que yo iba, el médico, el pediatra, el nefrólogo que me atendía les decía reiteradamente a mis padres que mientras el riñón funcionara no era necesario practicar la cirugía. Y así fui desarrollando mi vida normalmente. Claro, con sus limitaciones. Pero, como un ser humano común y corriente.

“Pero llegó ese fatídico 2021. Todos sabemos que la COVID inició en el 2020 en Cuba y lamentablemente a pesar de todos los cuidados que había tomado de lavar las manos, echar el cloro y demás, en los muebles de la casa. Me contagié con la COVID-19. No solamente yo, mis padres, el primo mío y la primita mía también.

“Me contagié con la COVID-19 y entonces fue lo que me causó primeramente una hipertensión arterial, que fue lo que afectó el riñón. Esos primeros días fueron muy duros. Fue muy complicado. Esa semana inicial me empezaron a hacer un chequeo médico.

“Y se llegó a la conclusión de que teníamos que ir urgente para la capital porque con mi problema del riñón era algo muy complicado. Enseguida nos trasladamos hacia allá y entonces allá en el hospital William Soler empezaron a probarme medicamentos para controlarme la presión. Decirles que bueno, en cuanto a la presión, en una ocasión me llegó a 200.

“Era muy peligroso porque podía haberme dado hasta un infarto y de todo. Pero bueno, no sucedió. No llegó a ese extremo y entonces allá me empezaron a probar los distintos medicamentos que sirven para controlar la presión hasta que llegaron a la conclusión de que el Enalapril fue con el que lograron controlarme la hipertensión.

“Después me dieron el diurético, o sea, la hidroclorotiazida que se da como un potenciador de la presión. Y fue lo que me logró nivelar la hipertensión. Ya al siguiente año, como tal, me practican la cirugía. O sea, fuimos de nuevo para allá. Me practican la cirugía a inicios de febrero.

“Cuando regreso, como bien les explicaba anteriormente, asumir una tarea como esta de ser director del museo y estudiar a la misma vez son pocas las personas que hacen ese sacrificio de esa índole. O sea, estudiar y trabajar al mismo tiempo a pesar de una cirugía que decirles que duró casi tres horas, una cirugía complicada. Pero satisfactoriamente todo quedó bien.

“Y ese yo sé que siempre va a ser uno de mis mayores logros en la vida. Estudiar, haber empezado a estudiar a meses de haberme operado y estar trabajando y asumir una responsabilidad como lo es el Museo Rosendo Arteaga Guerra en estos tiempos, es una tarea titánica. ”

Cuéntame un poco de tu participación en eventos.

“En cuanto a la participación mía en diferentes eventos, no solamente de aquí como director de la institución. O sea, que por aquí he podido participar antes como trabajador normal, porque tengo que citarlo, participar aquí en los eventos de patrimonio histórico azucarero. Y en los simposios de historia de la localidad, o sea, obteniendo lugares, mención o relevante.

“Ya en esta etapa como director ahora, tuve una participación en la candidatura al Premio Nacional de Museología, en el cual la institución obtuvo mención a nivel nacional, un resultado bastante importante en cuanto al trabajo de esta institución en el municipio.

“También obtuve la categoría de relevante, recientemente en un foro de Ciencias y Técnicas que se desarrolló en el Politécnico, organizado por la especialista del CITMA de aquí del municipio, en el cual presenté el mismo trabajo que obtuvo mención a nivel nacional y obtuvo relevante en ese foro.

“En mi etapa como presidente del Movimiento Juvenil Martiano, que llevo desde el año 2024 participando en seminarios provinciales, en esa primera edición obtuve la categoría de mención. Al siguiente año fui como delegado también, pero ya en ese año sí no pude obtener ningún lugar.

“En este presente año, hablando ya en cuanto a responsabilidad como presidente se refiere, se estuvo desarrollando las 50 edición dedicada al año del centenario de nuestro comandante en el Palacio de Pioneros 25 aniversario de nuestro municipio, donde se presentaron diversos estudiantes de distintas enseñanzas y alcanzaron premios, tres trabajos. Ya en esta edición no presento trabajo, es más mi responsabilidad tratar de que la tarea salga, de que el municipio cumpla con esa orientación que le dio la provincia, los cuales participarán en el seminario provincial.”

Yaicelyn Núñez Álvarez
Yaicelyn Núñez Álvarez
Licenciada en Periodismo de la Universidad de Camagüey en 2025. Atiende las temáticas relacionas con Política y Gobierno.

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