Las planchas metálicas del techo del Cine Teatro 30 de Diciembre estuvieron a punto de ser trasladadas hacia el municipio de Manatí con el objetivo de ser reutilizadas en la restauración de otra institución cultural. Sin embargo, la operación fue detenida por las máximas autoridades del Partido y el Gobierno en el territorio, quienes se personaron en el local para impedir que los recursos salieran sin el debido consentimiento local.
El director de la Empresa Provincial de Cine, presente durante el inicio del cargamento del camión, argumentó que la decisión respondía al principio de aprovechar la estructura metálica ante el evidente deterioro del viejo cine jobabense, que se encuentra parcialmente derrumbado. Según su criterio, era preferible utilizar esos recursos ahora para completar la reparación del cine en Manatí antes de que las planchas se perdieran por completo.
No obstante, esta postura generó inmediatas interrogantes entre los pobladores y observadores del proceso. ¿Por qué se extraen recursos de un municipio para beneficiar a otro sin un consenso público? ¿Existía el visto bueno de las autoridades locales? ¿Qué instancia provincial, más allá de la empresa, había autorizado este traslado? Y, sobre todo, ¿qué implicaba despojar al Cine Teatro 30 de Diciembre de su techado, condenándolo a una recuperación aún más incierta?
Tras una indagación preliminar, se supo que las autoridades de Jobabo desconocían por completo la maniobra. La decisión había sido tomada exclusivamente por el consejo de dirección provincial de la empresa, sin consultar a los gobiernos municipales ni explorar alternativas conjuntas. Aunque existe una intención manifiesta a largo plazo de restaurar el cine local, esta carece de proyecto aprobado, presupuesto asignado y cronograma definido, por lo que el traslado de los techos no respondía a una planificación territorial consensuada, sino a una determinación unilateral.
Ante el malestar y las dudas generadas, la intendente Nolgis Fajardo y el resto de los principales dirigentes del municipio se trasladaron hasta la institución cultural para abordar el tema directamente con el Director Provincial de Cine. En ese encuentro, las autoridades locales dejaron clara su postura: no autorizan el retiro de las planchas metálicas del territorio, en defensa de los intereses socioeconómicos y culturales de Jobabo.
La funcionaria confirmó que el traslado no había sido coordinado ni aprobado por el Gobierno local, y que, en ejercicio de sus facultades, se detuvo la operación de manera inmediata. De esta forma, el techo del Cine Teatro 30 de Diciembre se queda en Jobabo, al menos por ahora, a la espera de futuras definiciones sobre su destino y la posibilidad real de rehabilitar un espacio que marcó la historia cultural del municipio.
Este suceso ha dejado sobre la mesa la necesidad de una mayor articulación entre las instancias provinciales y locales en la gestión del patrimonio cultural, así como la urgencia de políticas claras que prioricen el rescate de instalaciones en cada territorio.



