Radio Cabaniguán: Esa voz que es de todos

Radio Cabaniguán: Esa voz que es de todos

-¿Tú eres Yaidel, verdad?- dijo una mujer de mediana edad que portaba un radiecito de carga magnética mientras daba a la manivela para garantizar la suficiente energía para escuchar su programa favorito: Sin Reservas. Eso fue hace unos cuantos años en Bracito, un asentamiento rural de Jobabo, mientras se desarrollaba uno de los Proyectos Comunitarios de domingo y la población de la zona concurría para hablar directamente con los dirigentes locales y luego disfrutar de exposiciones, ferias y juegos deportivos. Me quedé por un instante petrificado, no tenía idea de que mi voz fuera tan identificable en tan poco tiempo como para que, por solo hablar en la calle, ya pudieran reconocerme.

Sí, soy Yaidel, y ahí comenzó un diálogo que sirvió de base para comprender cuán hondo es ese calado comunicacional de la emisora jobabense en espacios familiares donde hasta ese instante no había telefonía celular, ni redes sociales, ni la remota idea de que tanta gente escuchaba y sabía con detalles cada horario, cada programa, el nombre de cada locutor, y fijaba esas voces como si fueran alguien a quien conocieran de toda la vida.

En aquella etapa, cuando los locutores éramos los mismos periodistas, cuando no había división de quienes hacíamos lo mismo —una cobertura a media mañana y corríamos minutos después al micrófono para hacer un programa musical—, ya se tejía ese vínculo invisible pero indestructible que hoy define a Radio Cabaniguán dentro de la identidad jobabense.

El alma sonora de Jobabo

JobaboDesde aquel 30 de diciembre de 2008, Radio Cabaniguán ha reflejado el panorama económico, político y sociocultural de este territorio sureño de la provincia de las Tunas. Y lo ha hecho con entrega, superación, responsabilidad y otras cualidades que la han convertido en la emisora más nueva de Las Tunas, pero también en una de las que más apego ha demostrado a su pueblo.

Domínguez EspinosaRoberto Domínguez Espinosa, periodista con más de 40 años como corresponsal de medios provinciales y fundador de la emisora, recuerda aquellos días en los que era necesaria la radio para cubrir los espacios de vacíos informativos, concientizar a los públicos de la necesidad de conservar la historia y las tradiciones de la localidad, y promover los valores, sobre todo de la laboriosidad, tras la pérdida de la industria azucarera, principal fuente de ingresos y de empleo de entonces.

La emisora surge en medio de un contexto difícil, al no existir presencia de personas que tuvieran al menos una noción de lo que significa una radio. Fue así que muchos profesionales sin una formación en el medio intentaron vincularse al quehacer informativo y al resto de la programación variada. Algunos lo lograron, mientras que otros luego demostraron que no tenían vocación y optaron por marcharse. Fue difícil al principio crear una cultura del medio. Una de las anécdotas que se repetía casi a diario era hablar en vivo al aire con cosas ajenas a los programas, pensando que los micrófonos estaban cerrados, o leer parlamentos completos con los micrófonos cerrados. Todo por no tener dominio de una tecnología que dominamos poco a poco, conocimientos que con el tiempo se fueron adquiriendo, al igual las dinámicas propias de la radiodifusión, expone el veterano periodista.

YanetsyYanetsy Rojas López, asesora de programas, locutora y también fundadora, evoca con emoción aquellos días: “La emisora la construimos con nuestros propios esfuerzos, desde cero, día y noche, acondicionando un local, alternando estudio, haciendo pruebas de audio, aprendiendo en la práctica. Recuerdo que hacíamos transmisiones como forma de prueba incluso antes de inaugurar oficialmente la emisora. Ya nos fuimos creando una identidad propia y una audiencia que poco a poco iría creciendo. En esos tiempos ya teníamos oyentes que nos escuchaban desde todos los rincones del municipio y hasta fuera de él. Recibíamos reportes de sintonía desde zonas rurales de Camagüey y de Granma. Fue una especie de sincronía constructiva.”

El poder de la palabra cercana

Esa identidad propia de la que habla Yanetsy se nutre de la cercanía con la gente. Radio Cabaniguán transmite espacios adaptados a todos los públicos, entre programas variados e informativos, que responden a las necesidades de los ciudadanos. La audiencia es su razón de ser y su brújula.

IMG 20251217 154538Lidia Martínez es fiel oyente desde la creación de la emisora. Ella, como tantos otros, ha hecho de la radio su compañera inseparable. Para los jobabenses que viven en los rincones más apartados del municipio, la señal de Radio Cabaniguán es un hilo que los mantiene conectados con el mundo, con su comunidad, con su propia identidad.

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Raquel Ricardo

Raquel Ricardo, del asentamiento de Ramírez, una carbonera de avanzada edad cada día va a picar marabú y construir los hornos con el radio al lado, representa a esa audiencia amplia que no concibe el trabajo sin la compañía de la emisora. La radio no es solo información, es ese ritmo que acompaña las jornadas de esfuerzo de un pastor en medio del potrero, la voz que rompe la soledad de la ama de casa del campo y que acerca noticias, música y la certeza de que alguien está pensando en ellos.

Ana Margarita Linares, campesina y custodio de una de las salas de TV en Reparación de Bracito, es otro ejemplo de esta conexión. Ella escucha la radio, pero también es seguidora de los contenidos en redes sociales y de la página web. Su caso evidencia cómo Radio Cabaniguán ha logrado llegar a todos los públicos, fusionando la tradición de la radio con las nuevas tecnologías.

yaqueline fernández del solYaqueline Fernández del Sol, locutora y directora de programas en Radio Cabaniguán, lo resume con la claridad que da la experiencia: “Para mí el estudio es la mitad del trabajo, la otra mitad se hace con los pies en la tierra. Ahí juegan un papel importante las comunicaciones y, por supuesto, nuestros periodistas que tocan de cerca los temas de quienes habitan la campiña jovavense y de la población en general”. Su filosofía de trabajo parte de una convicción profunda: “Como guionista procuro que el lenguaje no sea rebuscado. Si un campesino dice ‘guateque’ o ‘compay’, por solo citar algunas de esas palabras, entran en el libreto sin pena porque son nuestras, porque ese es el lenguaje y como tal se identifican. Y como locutora, cuando hablo imagino que le estoy contando cosas a mi vecina, allá en Limondulce, no a un auditorio frío o a un espacio vacío”.

Esa cercanía no es casualidad, responde a una manera de entender la radio que Yaqueline práctica a diario: “Salgo a la calle, converso con la gente, visito algún que otro reparto o comunidad y, muy importante, anoto los cumpleaños y las preocupaciones porque siempre la gente te dice algo y cuando vuelvo al micrófono nombro a esas personas. Eso hace que el oyente sienta que el programa es suyo porque lleva su nombre y su realidad en cada segmento o en cada programa”.

De la cabina a la calle

Programas como Sin Reservas, dedicado a la mujer y la familia, construyen conocimientos y brindan oportunidades de participación. Especialistas de salud, de derecho y de otras ramas acuden al espacio para promover y explicar sobre temas novedosos de interés familiar y comunitario. No es un monólogo, es un diálogo. Los oyentes llaman, preguntan, comparten sus experiencias, visitan la emisora, y la radio se convierte en una plaza pública donde se debaten los asuntos que realmente importan a la gente.

YodelysPero Radio Cabaniguán no se queda en la cabina. Sale a la calle, se mezcla con su gente en los proyectos comunitarios de los domingos, en las ferias, en las actividades deportivas, en el surco, en las fábricas… El vínculo directo convierte a la radio en familia. La directora, Yodelys Castro Pérez, que lleva más de diez años al frente de este medio que se ha venido modernizando, lo sabe bien. Bajo su dirección, la emisora se ha crecido obteniendo premios importantes en el ámbito periodístico a nivel provincial y nacional. La superación profesional y la cercanía con las audiencias sirven de bastón impulsor, no solo porque reconocen el valor de la radio, sino porque exigen hacer mejores programas cada día.

“Laboramos con total apego a las características del entorno, a las tradiciones históricas y culturales de nuestro poblado, pero también de la provincia y la nación”, afirma Yodelys. “… el éxito logrado hasta aquí responde a la unidad del colectivo y la fidelidad de nuestra audiencia. Ese es el mayor premio y el mayor regalo”.

Una experiencia que sintetiza a la perfección esta filosofía la narra con emoción Yaqueline Fernández del Sol. Se trata de una mañana inolvidable en la zona de Facebook, exactamente en la Cooperativa de Créditos y Servicios Osvaldo Figueredo, en el año 2013. La emisora se preparaba para celebrar su quinto aniversario y decidieron hacer algo diferente: un programa campesino fuera de los estudios. “Llevamos micrófono, consola, una láctop, montamos el estudio bajo la sombra del círculo social, muy amplio a propósito, muy cerca de una tienda, una sala de televisión y el paisaje campestre. No teníamos una mesa elegante, no teníamos buena acústica, no teníamos un estudio original, pero sí la voluntad de hacer radio en una comunidad”, recuerda.

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Ese día el programa no lo hicieron solos. “Los vecinos trajeron sus guitarras y un conjunto musical se adueñó de una buena parte del programa. Una señora, también ya mayor, llamada Petra, recuerdo muy bien su nombre, nos contó cómo hacía el dulce de coco en los tiempos de sus abuelos y un joven campesino aprovechó el micrófono para denunciar un problema con el camino rural que ellos tenían”, añade Yaqueline. Mientras grababan, los niños se sentaban alrededor, los ancianos y hasta los perros y las gallinas se convirtieron en parte del paisaje sonoro. “Todo un jolgorio, todo un guateque campesino”, describe con la mirada iluminada. Al concluir, fueron invitados a una caldosa en el patio de un lugareño. “Oiga, qué caldosa y qué día, una experiencia inolvidable. Yo creo que eso nunca se me va a olvidar”.

Cuando ese programa salió al aire, la comunidad entera se sintió identificada. “La gente decía: ese es mi barrio, esa es mi vida”, cuenta Yaqueline. “Fue la prueba definitiva de que cuando la radio baja a la comunidad, la comunidad sube a la radio y la hace eterna y para siempre. Esa es la magia, que no voy a cambiar por nada”.

Yaqueline, que creció en una comunidad llamada Limón Dulce, donde la radio no era un lujo sino la única ventana a la información y a la recreación, sabe bien de lo que habla. En ese lugar, sin electrificación y con caminos intransitables, la radio era la que traía el parte meteorológico, la que avisaba cuando llegaba un ciclón, la que mantenía al tanto de lo que sucedía en Cuba y el mundo o simplemente la que acompañaba en la soledad del campo. “No había nada más”, confiesa. No se le olvidan las programaciones especiales en tiempo de carnaval y de fin de año, cuando siempre compraban juegos de pilas nuevas para que les durara la carga y no quedarse a media. “Realmente vi con claridad que la radio comunitaria no puede ser una torre de marfil que hable desde arriba, tiene que ser un vecino más. La necesidad urgente era visibilizar al campesino, que se sintiera identificado y por supuesto no marginado, que sus problemas como las cosechas, los estados de los caminos, la entrega de leche, su cultura, su idiosincrasia, sus tradiciones, dejaran de ser un secreto a voces y se convirtieran en tema de interés”, reflexiona. “Había que romper ese silencio geográfico y darles herramientas a mi gente para que supieran que no estaban solos”.

El vínculo directo que convierte a la radio en familia

El hiperlocalismo es una característica clave en la gestión informativa de Radio Cabaniguán. No se trata de informar sobre cualquier cosa, sino sobre aquello que realmente afecta e interesa a la comunidad jobabense. La construcción de una agenda mediática con autenticidad y enfoque comunitario y local ha sido fundamental para ganarse la confianza de los oyentes. La emisora ha sabido convertirse en la caja de resonancia de las inquietudes, los logros y los desafíos de su pueblo.

“Si te soy sincera, en Cabaniguán tenemos el mejor recinto de interacción. No esperamos a que la comunidad venga a nosotros, vamos a buscarla”, afirma Yaqueline. Y lo hacen a través de las redes sociales, comunidades virtuales que propician el intercambio de ideas, saludos, reportes de sintonía y diálogos que proyectan un vínculo especial oyente-emisora, algo que han sido una experiencia maravillosa para la interacción, incluso cuando no están al aire, pero sin olvidar el radioreceptor. “La gestión de la programación la hacemos con base en las llamadas y los mensajes de voz que nos llegan y eso nos permite ajustar los temas sobre la marcha porque al pueblo le interesa”, explica.

Y en esa construcción de comunidad, la página web y las redes sociales han jugado un papel fundamental a través de la construcción virtual de una comunidad de oyentes, seguidores y personas que buscan información local clave. Desde su lanzamiento en abril de 2020, en medio de la contingencia por la COVID-19, el sitio web de Radio Cabaniguán ha sido un puente digital que fusiona a la audiencia local con un público global.

“En lo multimedial hemos aprendido que el video y las fotos son el segundo aire de la radio. Lo que contamos al aire lo reforzamos con imágenes en nuestras plataformas y eso, bueno, está de más contarlo, mostrando el rostro del pueblo jobabense y de las comunidades campesinas, pero ojo, jamás perdemos la esencia, la inmediatez de la voz. La tecnología no sustituye al calor humano, solo amplifica y eso nos hace un poco más grande”, asegura Yaqueline. “Si un oyente nos escribe por redes tratamos de llevarlo al aire para que su voz se escuche en todo el municipio. Esa es nuestra verdadera fuerza. Yo creo que ahí tenemos una fortaleza”.

Las estadísticas lo confirman: los dos promedios de edades que más visitan la web están entre los 25 y 34 años, y los 45 y 54 años. Además, se han reportado visitas de más de 70 países, las más numerosas desde Cuba, Estados Unidos, España y Alemania. Hoy, las visitas se mantienen estables, en el orden de las tres mil diarias. Eso significa que cada mes hay decenas de miles de vistas a la web. Los materiales publicados destacan el quehacer noticioso local y las historias de vida de los jobabenses, principalmente en audios e imágenes, además de textos sencillos que facilitan a los usuarios-seguidores leer con agilidad e interpretar los contenidos. Radio Cabaniguán asimiló muy bien el contexto de convergencia, y puede decirse que es una radio híbrida prácticamente nativa.

El susurro que se hace pueblo

WhatsApp Image 2026 08 21 at 12.47.46“El jobabense común tiene siempre ese anhelo de verse representado en algo, y de este municipio hay personas en todas partes del mundo. Cuando ven fotos, a la gente que hace años no ven, a su familia, es como si vinieran aquí. También las personas dentro del municipio ven en la página una buena opción para informarse”, explican desde la redacción digital.

Radio Cabaniguán es la muestra viva de cómo una radio tradicional se reinventa. No ha renunciado a su esencia —esa voz cercana que acompaña, que informa, que forma parte de la vida cotidiana de los jobabenses— pero ha sabido integrar las nuevas herramientas digitales para amplificar su mensaje y llegar a nuevas audiencias. Es una radio que se ha convertido en un multimedio, donde convergen la tradición y la modernidad, la cabina y la calle, el micrófono y la pantalla, la comunidad local y la diáspora.

Yodelys Castro Pérez, directora de la emisora, lo expresa con claridad: “Ya no se trata solo de la Radio tradicional, sino de la Radio como multimedia”. Y en esa definición está el futuro de Radio Cabaniguán, una emisora que, desde sus orígenes humildes, ha sabido construir un vínculo profundo con su pueblo, ese mismo pueblo que la reconoce, la escucha, la sigue y la hace suya, convirtiendo cada palabra, cada canción, cada noticia, en el susurro que se hace pueblo.

Porque al final, Radio Cabaniguán es eso: una voz que es de todos, un alma sonora que late al ritmo de Jobabo, el poder de la palabra cercana que se convierte en familia y en comunidad. Y que, desde su cabina y desde sus múltiples plataformas, sigue tejiendo el hilo invisible que une a una tierra con su gente, dentro y fuera de sus fronteras.

Yaidel M. Rodríguez Castro
Yaidel M. Rodríguez Castro
Máster en Ciencias de la Comunicación. Licenciado en Educación. Periodista en Radio Cabaniguán desde 2010 y editor de la página web Radio Cabaniguán. Atiende los temas relacionados con la Agricultura, Producción de Alimentos, Economía y Desarrollo Local.

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Yaidel M. Rodríguez Castro
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Máster en Ciencias de la Comunicación. Licenciado en Educación. Periodista en Radio Cabaniguán desde 2010 y editor de la página web Radio Cabaniguán. Atiende los temas relacionados con la Agricultura, Producción de Alimentos, Economía y Desarrollo Local.
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