En el empeño cubano por perfeccionar el modelo económico y social, el municipio de Jobabo se erige como un laboratorio de contrastes. Mientras las estrategias de desarrollo local (EDL) se diseñan en documentos con visión de futuro, la realidad del terreno impone un ritmo distinto. La pregunta que resuena en calles y consejos populares es evidente: ¿avanzan los resultados al mismo paso que las intenciones estratégicas?
Para abrir este debate, este medio conversó con Eliades Labrada, director de proyectos en el municipio, quien no eludió las dificultades. Labrada es enfático al señalar que el principal obstáculo no es la falta de ideas, sino la implementación. “Tenemos una EDL aprobada, alineada con los Objetivos de Desarrollo Sostenible, pero lo que realmente falta es la articulación efectiva entre los actores locales y las entidades nacionales”, afirmó.

Labrada detalló que uno de los vacíos críticos es la disponibilidad de financiamiento en moneda nacional para las fases iniciales de los proyectos. “Muchas iniciativas mueren en el papel porque dependemos de presupuestos que llegan tarde o se desvían a urgencias inmediatas. Falta agilizar los mecanismos de control y eliminar la excesiva centralización de las aprobaciones menores”, explicó el director, quien añadió que la burocracia sigue siendo un cuello de botella que asfixia los cronogramas.

En la otra orilla del análisis, Armando Prol Segura, especialista de la misma institución, abordó los retos y perspectivas con un enfoque más orientado a las soluciones. Según Prol Segura, las prioridades en el orden agroalimentario son innegociables. “Jobabo tiene potencial en granos, viandas y la ganadería menor, pero necesitamos que los organismos como la Agricultura, la Industria Alimentaria y el sector privado se posicionen con una visión de cadena de valor, no de islas”, subrayó.
El especialista reconoció que las capacidades institucionales son heterogéneas. “Mientras algunas entidades tienen técnicos capacitados para elaborar proyectos bancables, otras aún carecen de cultura de gestión. El reto es estandarizar ese conocimiento y crear una oficina de acompañamiento que no solo fiscalice, sino que enseñe a formular”, detalló Prol Segura. Para él, la perspectiva es alentadora si se logra implicar a la Universidad y los centros de investigación en el diagnóstico territorial.
Subtítulo: Jobabo avanza en el proceso de descentralización con gestión local de la plataforma para la inscripción de nuevos actores económicos

En paralelo a estas reflexiones, Jobabo ha dado un paso trascendental en la descentralización. El municipio gestiona ahora la plataforma para la inscripción de nuevos actores económicos, un sistema que permite conformar micro, pequeñas y medianas empresas (Mipymes) con asesoría, supervisión y acompañamiento directo desde el territorio.
René Reinas Rojas, jefe del departamento de atención a actores económicos de la Dirección de Desarrollo Municipal, explicó que la plataforma nacional ya está operativa para la accesibilidad por especialistas de esta institución en Jobabo. “Esto otorga al municipio la atribución de gestionar las solicitudes, dando cumplimiento al Decreto 88 y al proceso de descentralización. Las solicitudes se atenderán por orden de entrada, comenzando por las más antiguas”, detalló.
Una particularidad clave de este nuevo modelo es que la aprobación inicial de los “objetos sociales” de las nuevas empresas —el tipo de actividad a realizar— ahora se define a nivel local. Es el Consejo de la Administración municipal la instancia que da el visto bueno, tomando en cuenta las necesidades específicas del territorio y priorizando las actividades más necesarias para el desarrollo local, como la producción de alimentos, la construcción y los servicios técnicos.
No obstante, el proceso mantiene una supervisión a nivel nacional. Una vez aprobado lo local, todo el expediente es enviado al Ministerio de Economía y Planificación (MEP), que es el órgano encargado de la revisión y aprobación final definitiva de la creación de la nueva entidad económica. Esto garantiza un equilibrio entre la autonomía local y la coherencia macroeconómica.
Entre las principales ventajas de esta descentralización, Reinas Rojas destacó la agilidad y la proximidad. “Al gestionarse desde el municipio, es más fácil localizar a los solicitantes, hay una interacción más rápida y se puede dar curso a los trámites con mayor celeridad. Esto contrasta con el sistema anterior, donde solo cuatro operadores a nivel nacional atendían todo el país, generando grandes volúmenes de espera”, sentenció el funcionario.
Voces desde la producción: el proyecto de carnes y derivados lácteos
Pero la estrategia y los trámites no son suficientes si las bases productivas no responden. Yoendri Gómez Avilés, responsable del proyecto de procesamiento de carnes y derivados de la leche de cabras, perteneciente a la Empresa Agroindustrial Jobabo, expuso con crudeza lo que necesitan destrabar. “Los elementos burocráticos nos frenan. Para conseguir un permiso de construcción del local de procesamiento hemos debido saltar de una oficina a otra durante meses”, afirmó.
Gómez Avilés señaló que es urgente fortalecer las capacidades de las fincas para poder producir cabras de manera sostenible. “No tenemos un banco de forraje garantizado, y la genética del rebaño es mejorable. Necesitamos alianzas con los campesinos que incluyan contratos estables y precios estimulantes”, detalló. Además, subrayó que el acondicionamiento de determinados locales (cámaras frigoríficas, salas de despiece) es una asignatura pendiente que requiere inversión y rapidez.
En un ejercicio de autocrítica poco común, Yoendri Gómez Avilés admitió: “También nosotros tenemos que ser más activos. A veces esperamos que el gobierno resuelva todo, y no estamos buscando todas las vías de financiamiento, como los créditos bancarios o las colaboraciones internacionales. La pasividad es un lastre que debemos reconocer y cambiar”.
Para cerrar, el responsable del proyecto lanzó una reflexión que resume el espíritu de este reportaje: “En Jobabo tenemos la estrategia sobre el papel y la plataforma digital funcionando. Pero el resultado final no estará en los expedientes aprobados, sino en las toneladas de carne y queso que lleguen a la mesa de la gente. Ahí es donde duele la distancia entre lo planeado y lo ejecutado”.
El desarrollo local en Jobabo avanza entre luces y sombras. La descentralización de los trámites y la voluntad de sus técnicos y productores son faros alentadores, pero la burocracia y la falta de articulación siguen siendo rocas que erosionan la velocidad del cambio. El reto ahora es convertir las estrategias en realidades cotidianas.




