Jobabo se prepara para un junio que recién inició más complicado que los meses anteriores, sumando problemas, obstáculos y aspiraciones a un sector cooperativo y campesino que presenta un crónico diagnóstico que se enfrenta a carencias, impagos y serios problemas de gestión administrativa.
En intercambio entre dirigentes de la ANAP, directivos de la Agricultura y presidentes de cooperativas, quedó sobre la mesa que la morosidad estatal sigue empujando a los productores hacia la comercialización informal, y el tiempo apremia si se quiere enderezar el rumbo antes de que el verano complique aún más las cosas.
La reunión, que se extendió por más de tres horas en un ambiente donde se expusieron no pocos temas peliagudos, se dejó claro que el problema de los impagos aunque no es nuevo sí se ha enquistado y agudizado. Varias cooperativas arrastran deudas desde el año pasado, y en algunos casos superan el millón de pesos por servicios que ya se prestaron y nunca se pagaron.
Entre las cifras que saltaron a la luz, una llama poderosamente la atención: la provincia aprobó recientemente 76 millones de pesos para saldar deudas envejecidas, aquellas que superan los 90 días sin pago. Sin embargo, en Jobabo nadie había informado a las cooperativas sobre este fondo, y ahora la orientación es correr a conciliar para no perder la oportunidad.
El caso de Acopio también generó escozor. Una cooperativa reveló que esta entidad les debe 114 mil pesos por tomates que se pudrieron porque no hubo quien los comprara a tiempo. Peor aún, ahora Acopio les ha interpuesto una demanda a la cooperativa afectada.
La leche, otro renglón sensible, acumula atrasos desde enero. No han pagado los primeros cinco meses del año a varias cooperativas, y los productores, ante la falta de liquidez, han optado por vender sus producciones por otras vías.
A ello se suma la situación de la liquidez en banco, pues una vez que las empresas deudoras pagan, se le hace complejo a los productores extraer el efectivo en las sucursales, y en la mayoría de los casos no se les entregan los montos completos.
Quedó también una sugerencia sobre la mesa que nadie quiso llamar “medida de presión”, pero que todos entendieron como tal. Si una empresa acumula un año de deuda, quizás sea hora de dejar de venderle. “No estoy promoviendo un problema”, aclaró Roberto Medrano, presidente de la ANAP en Las Tunas, “pero quien no tiene dinero para pagar no puede comprar”.
El diagnóstico incluyó un repaso a los incumplimientos individuales, aspectos relacionados con los funcionamientos de las juntas directivas, el papel de las asambleas de asociados, la disposición de recursos y su optimización, y el planeamiento en sentido general.



