La cofia es símbolo de honor que representa dignidad, amor al prójimo, cuidado, servicio y lealtad a la profesión. Así lo siente una licenciada en enfermería de Jobabo, Las Tunas que recientemente obtuvo tal distinción por cumplir y destacarse en cada una de las tareas asignadas por 53 años de su vida dedicados a ayudar a los más necesitados en mejorar su salud. Estamos hablando de Margarita Rodríguez Peña.
¿Qué se siente poder recibir tal distinción no sólo a nivel municipal sino a nivel de país?
«Sí, para mí ha sido un estímulo muy grande haber recibido esta distinción porque realmente están reconociendo 53 años de labor donde me he destacado tanto en la asistencia como en la docencia prestando misión internacionalista y realmente para mí es un reconocimiento porque a esta edad que tengo todavía me mantengo activa y realmente me siento feliz con haber recibido este estímulo».
¿Qué tiene que decir usted acerca de su experiencia por tantos años y en especial también a sus compañeros de trabajo?
«Bueno, te puedo decir que en estos 53 años que llevo elaborado en diferentes centros comencé como auxiliar de enfermera en Las Tunas donde al terminar este curso que fue de un año me enviaron para Bartle. Allí tuve un año. Una vez terminado los estudios allí pues me envían a cumplir servicio social en el Hospital Provincial Mártire de Las Tunas que hoy es el pediátrico. Ahí tuve desde el 76 hasta el 79 más o menos que paso al Politécnico de la Salud a ejercer como profesor instructor. Ahí tuve alrededor de dos años, salí embarazada y me traslado a mi municipio por falta de vivienda. De ahí comienzo en el Hospital Viejo como le llamamos que es donde se encuentra hoy el hogar materno y realicé varias tareas desde trabajo en el cuerpo de guardia, atención a las ITS, vacunación. En el 1983 voy para La Habana a realizar un curso de encuestadora que es la enfermera que atiende hasta la consulta de ITS, curso que no terminé porque fui llamada para cumplir la primera misión en la Hermana República de Libia. Allí tuve dos años, terminé y regresé aquí a Cuba. De ahí bueno se me dio la oportunidad de comenzar el curso de licenciatura en enfermería que lo terminé en el año 91. Ya había comenzado el hospital nuevo a funcionar y me ponen como jefa de enfermera en atender la jefatura de enfermería aquí en el hospital, en la parte policlínico porque estaba dividido en consulta externa y hospital».
«Luego se me da la posibilidad de pasar al municipio para ser la vicedirectora del municipio. Allí estuve más o menos como siete u ocho años y terminó el curso de licenciatura y es cuando entonces ya voy a cumplir misión a la Hermana República de Haití, que estuve dos años también en Haití. Allí bueno colaborando con el pueblo haitiano, ayudándolo en todas las posibilidades que se me dieron de ayudarlo. Estuve en una comuna primero y después trabajé en la sala de hospitalización de pacientes cubanos. Al terminar regresé a Cuba, hice la especialidad de enfermería en atención comunitaria, donde me mantengo laborando. Ya pasado este año entonces fui a Angola. Tuve tres años en Angola, en un instituto medio de salud donde pude formar muchos jóvenes como enfermeros. Fue una labor que me gustó mucho porque bueno di mi granito de arena en otros países y sobre todo en la docencia. También prestaba asistencia porque bueno el pueblo nos necesitaba y íbamos los sábados a realizar trabajo social a las comunas y bueno fue un trabajo muy bonito. Después de regresar de Libia pues entonces ya vengo para el hospital y comienzo a atender la docencia».
¿Es una trayectoria muy amplia, qué puede decir de su contribución en la formación de las nuevas generaciones?.
« De esto te puedo decir que bueno he elaborado mucho aquí en la docencia, siempre he estado desde el 2005 al frente de la docencia y para mí es un regocijo haber formado tantos jóvenes y tantos profesionales que aún se mantienen ahora realizando la especialidad y soy la coordinadora del curso de especialidades de enfermería donde presto ayuda lo mismo a enfermeras que a médicos en relación a las investigaciones. También debo decir que debo exhortar a las nuevas generaciones a que tengan amor por la profesión porque vemos a veces que los jóvenes comienzan a hacer carreras de salud y un poco que pierden el interés y muchos han abandonado buscando mejor vida porque sabemos la situación, el país atraviesa por una situación seria con todo esto, esta situación del bloqueo y demás, pero bueno la salud necesita de profesionales que tengan amor por ella y el pueblo necesita atención por eso no podemos olvidar de que ese pueblo está esperando por nosotros y que conmigo pueden seguir contando hasta que la salud me permita realizar mi trabajo».



