Hoy, 1 de junio, da inicio oficialmente la temporada ciclónica en el Atlántico, que se extenderá hasta el 30 de noviembre. Jobabo ya se encuentra preparado, con énfasis en acciones preventivas de capacitación y coordinación con diferentes demarcaciones, especialmente aquellas zonas que suelen quedar aisladas de la cabecera municipal.
Ante el pronóstico de un período activo en la cuenca del Atlántico, las autoridades locales han priorizado el fortalecimiento de las capacidades de respuesta, pues desde antes del arranque de la temporada, se involucró a los consejos populares, zonas de defensa y entidades económicas en un proceso de actualización de los planes de reducción de riesgos, tomando en cuenta la experiencia de años anteriores que demostró que la anticipación y la organización son claves para minimizar daños.
El objetivo principal de esta estrategia es garantizar que, ante la ocurrencia de fenómenos hidrometeorológicos de cualquier tipo, las estructuras de la Defensa Civil se encuentren completamente listas para actuar con celeridad y eficacia a partir de hoy.
Para ello, se ha establecido un sistema de monitoreo activo de los riesgos, que incluye la identificación y cartografía de zonas vulnerables a inundaciones, además dentro de la reducción de esos riesgos ha implicado además la limpieza de canales, la poda de árboles en peligro de caída y el reforzamiento de techos en centros económicos, viviendas, escuelas y almacenes.
Se mantiene, asimismo, un seguimiento riguroso de los niveles de los embalses y micropresas en todo el territorio, así como de las cuencas fluviales que atraviesan Jobabo, con la evaluación de otros aspectos que influyen en los procesos de gestión de los planes operativos, como la capacidad de los sistemas de drenaje, el estado de los viales y la disponibilidad de medios de evacuación.
La preparación responde especialmente a la experiencia acumulada en años anteriores, cuando Jobabo sufrió los embates de tormentas locales severas, intensas lluvias y vientos fuertes localizados en comunidades de la periferia del pueblo y zonas rurales, eventos que, aunque no siempre asociados a ciclones tropicales, demostraron la necesidad de contar con respuestas rápidas y específicas para fenómenos de pequeña escala pero alto impacto.



