Jobabo. – Como recordarán, antes el salario de los trabajadores se pagaba en efectivo y muy escasas veces este traspasaba el día acordado mediante el convenido colectivo de trabajo, supervisado por la sección sindical cuya dirección siempre se ocupó de ese asunto.
La seria situación de dinero líquido en banco por las razones ampliamente conocidas (efectivo en manos de dueños de MIPYME y Trabajadores por Cuenta Propia (TCP) obligaron al país a recurrir a la bancarización, la cual, entre otros aspectos, asegura los billetes mediante el uso de las llevadas y traídas tarjetas magnéticas a través de las cuales se pueden hacer las comprar de bienes de consumo y servicios.
¿Qué está pasando realmente en la actualidad respecto a este peliagudo tema?
Los propietarios de negocios particulares se niegan a aceptar transferencias o ponen límites a la hora se hacer una compra o sencillamente dicen que no tienen el Código QR cuyo uso introduce un descuento a favor del cliente, y en el peor de los casos muestran una tarjeta personal, y no la de su cuenta fiscal.
Otro de los casos es que apelan a un incremento de un por ciento del importe de una mercancía determinada, lo cual constituye una violación, por la cual también se pueden aplicar medidas si son detectados y denunciados.
Entonces, cómo quedan los trabajadores y el pueblo en general a la hora de recibir una prestación en esos y otros establecimientos.
Todos tienen la de perder: van al banco a extraer efectivo de su salario y solo tienes derecho a una ínfima parte de lo devengando en un mes de trabajo cuya suma a los precios actuales no alcanza ni para adquirir un pomo de aceite y por otro lado se topan en fenómenos de las trasferencias.
Dicho de otro modo, los trabajadores están entre la espada y la pared a punto a recibir la estocada mortal porque no pueden comprar casi nada en efectivo por las restricciones impuestas por el banco y por los límites que ponen las MIPYME y TCP.
Ante esa situación el país tiene que pronunciarse porque los trabajadores y el pueblo en general no pueden seguir pasando tanto trabajo para comprar los alimentos o recibir un servicio, aun con dinero en tarjeta.
Y lo otro tiene que ver con los dispositivos o terminales (teléfonos móviles) para hacer las transferencias y pagar los servicios a los cuales se acceden como el consumo de corriente, de telefonía y otros.
No todos pueden disponer de un teléfono móvil debido a los caro a través de la llamada bolsa negra y tampoco están accesibles en los puntos u oficinas comerciales de ETECSA, lo cual constituye otro obstáculo para el de a pie, y de hecho, para la bancarización.
Soluciones hay que buscar urgentes sin afectar a ninguna de las partes involucradas, de los contrario estaríamos arando en el mar porque sería como la ley del más fuerte: salvase quien pueda.



