Si tú no chocas con el productor y ves la realidad, no puedes planificar

Antonio González Cartaya, presidente de la CCS Antonio Fernández, convierte cada día en una lección de campo y dignidad campesina.

Si tú no chocas con el productor y ves la realidad, no puedes planificar

Antonio González Cartaya, presidente de la CCS Antonio Fernández, convierte cada día en una lección de campo y dignidad campesina.

Antonio González Cartaya tiene 67 años. Ha dedicado toda su vida al campo, a producir alimentos, pero también fue docente. Esa mezcla de saberes —la tierra y la pedagogía— le ha permitido construir una metodología de trabajo que hoy, como presidente de la Cooperativa de Créditos y Servicios (CCS) Antonio Fernández, lo mantiene firme entre los mejores del municipio. Su historia, dice, es breve y diaria.

“Comienza con el ordeño. Ordeño mi vaquita y ya dejo la producción ahí para que se entregue a las bodegas, que es donde directamente nosotros casi siempre priorizamos. Ya con la ayuda de la familia tengo todo organizadito, mis potreros, todo organizado, que hasta la niña mía atiende los animales y me ayuda en eso”, relata Antonio, a quien todos llaman Tony.

Pero su labor no termina en el corral. Como presidente de la cooperativa, se dedica a visitar productores a diario. No para exigir solamente, dice, sino para conversar.

“Planifico un grupo de productores, visitarlos para conversar, no solo para exigirle cosas, sino para ver cómo están, voltear su finca, ver qué problemas tienen e irle guiando, dándole orientaciones. Más en estos tiempos tan difícil que estamos desinformados y a veces creamos opiniones negativas por cosas que vemos que pasan y pensamos que son cosas que no se están haciendo, y no es así. Y entonces conversamos mucho con los campesinos, dando ideas, cogiendo ideas de ellos, porque en ese recorrido nos retroalimentamos de experiencias muy buenas de productores que hacen cosas diariamente. Esa es la vida de nosotros en la cooperativa.”

Llama la atención la forma esmerada de Tony, su capacidad de no perder el ritmo del trabajo a pesar de la sobrecarga. ¿Cómo logra todo eso?

“Lo primero eso parte de una planificación, tiene que ser una planificación con planes, que no necesariamente tienen que ser una camisa de fuerza. De ahí partido en esos planes, organizar muy bien la junta directiva que sea orientada a cumplir tareas y con un día específico para chequear esas tareas orientadas, cómo se cumplieron, qué faltó y visitar mucho los campesinos, intercambiar con los campesinos. Ahí mismo ya estamos chequeando qué tiene sembrado, qué le falta, en qué lo podemos ayudar, qué tenemos que gestionar y entonces ya estamos viendo el resultado de las producciones que tenemos que planificar, si están o no están, y ya vamos organizando el trabajo de la semana, si vamos a ir al mercado, si vamos a vender acopio y eso sale, la venta de ganado, si está el ganado, porque si tú no chocas con el productor y ves la realidad, porque puede que tú tengas planificado la venta de animales y estén perdidos o estén muertos o no estén en buenas condiciones y ya tú vas interactuando con ellos directamente y vas chequeando las tareas y te van saliendo, unas se te caen y tienes que tomar medidas alternativas, pero casi siempre las cosas van marchando.”

“Mira, yo tengo una experiencia que a lo mejor no es muy novedosa, pero para mí me ha marcado, las relaciones al yo iniciar como presidente en la cooperativa con algunos productores no eran buena, no me aceptaban algunos, la mayoría me aceptó, pero eso no era suficiente. Todo cambió con lo yo he ido haciendo y en la forma de tratar con ellos y de gestionar, de buscar la solución a los problemas de ellos y de la cooperativa, me he ido ganando su confianza, te voy a poner un ejemplo, un productor de avanzada de la cooperativa era muy negativo al principio conmigo, pero una vez yo solicitando la presencia en el municipio no se atrevió nadie a ir allá y ya yo decidí con alguien de la junta ir allí y le hice una ficha de costo que él había gastado barbaridad de dinero para una cosecha de maíz y le hice una ficha de costo hasta poniendo cosas que no estaban ni en normal, gasto de combustible, preparación de tierra, todo y yo le demostré que él con todo ese gasto no le costaba tanto producir una mazorca de maíz y que al ingresar todas sus cuentas le iba a generar 1 o 2 o 3 millones de pesos y él no llegó a creer cuando terminamos pero lo fui convenciendo y a partir de ahí la relación con este productor ha ido cambiando que es una de las mejores que hay en la cooperativa.”

Eso se llama educar con el ejemplo. Y Antonio asiente con la convicción de quien lo ha vivido.

“Siempre le he demostrado, siempre he trabajado tanto con la junta, con mis productores que el primero que tiene que estar en la actividad soy yo como presidente, dándole ejemplo, si es recoger producciones yo estoy ahí con ellos, no que porque yo sea presidente los mando a aclarar, no ahí con los campesinos, en el surco con ellos me meto hasta donde estén a conversar ahí donde están laburando con el buey, donde están sembrando y conversar no es exigirle, es una conversación de transmitir ideas y recibir información de ellos.”

“Las aspiraciones mías inmediatas y futuro es mantener mi finquita produciendo, que es la garantía de mi familia, de la herencia que va a recibir mi familia es que esa finquita tenga un buen manejo, que produzca y que se mantenga producción bajo cualquier circunstancia y la aspiración de mi cooperativa es que mi cooperativa siga avanzando, se ha mantenido, se ha ido, se fue mejorando en producciones, con todas las dificultades que hay se mantiene, sigue avanzando, no soñé nunca haber recibido un reconocimiento de la cooperativa que fuera vanguardia provincial, ni tampoco soñé jamás en la vida, con todos los años que he estado trabajando, ser vanguardia nacional y recibir ese reconocimiento, eso no estaba en mis planes, pero estoy logrando los sueños que es mantener aquella cooperativa dentro de las mejores cooperativas del municipio.”

Antonio González Cartaya no habla desde un taburete en el portal de su casa, sino que habla desde el surco, con las manos en la tierra y la mirada puesta en lo que viene. Porque, como él mismo dice, la vida en la cooperativa se retroalimenta cada día. Y cada día, aunque breve, es historia.

 

Yaidel M. Rodríguez Castro
Yaidel M. Rodríguez Castro
Máster en Ciencias de la Comunicación. Licenciado en Educación. Periodista en Radio Cabaniguán desde 2010 y editor de la página web Radio Cabaniguán. Atiende los temas relacionados con la Agricultura, Producción de Alimentos, Economía y Desarrollo Local.

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Máster en Ciencias de la Comunicación. Licenciado en Educación. Periodista en Radio Cabaniguán desde 2010 y editor de la página web Radio Cabaniguán. Atiende los temas relacionados con la Agricultura, Producción de Alimentos, Economía y Desarrollo Local.
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