La compleja situación económica productiva de la Unidad Empresarial de Base Alimentaria y las deficiencias en el sistema de prevención social con niños, adolescentes y jóvenes fueron los dos temas principales analizados en la reunión del Buró Municipal del Partido Comunista de Cuba en Jobabo con un enfoque práctico y de necesaria intervención partidista.
Ambos temas, aunque aparentemente disímiles, comparten un denominador común con la falta de control, organización y seguimiento en la base, lo que ha permitido que la improvisación y la indisciplina se conviertan en prácticas cotidianas que afectan directamente a la población.
En el sector de la industria alimentaria, el diagnóstico detecta pérdidas económicas que superan los 350 mil pesos, la obsolescencia tecnológica de los hornos y equipos, y la falta crónica de materia prima como problemas objetivos que enfrenta el territorio, sin embargo, lo más preocupante reflejado en el principal órgano ejecutivo del Partido es la descomposición subjetiva que se ha generalizado con directivos que incumplen la jornada laboral, trabajadores que laboran sin supervisión y control, condiciones de higiene deplorables y una total desconexión con la población que demanda respuestas sobre procesos básicos vinculados a las ofertas de este sector.
Insistieron en el debate que el Partido no puede tolerar que una panadería, centro neurálgico para la alimentación del pueblo, carezca de estructura política de base, a la vez que orientaron que dirección municipal debe asumir con rigor la reestructuración de los consejos de dirección, especialmente porque 12 plazas clave —incluyendo economista y recursos humanos— están vacantes, siendo una carencia que paraliza la planificación y la toma de decisiones, condenando a las entidades a la improvisación.
Se reflejó además que el proyecto de desarrollo local vinculado a la mini industria, estancado desde 2023, y la ausencia de encadenamientos con el sector no estatal son muestras de una gestión deficiente.
En el ámbito de la prevención social, la situación es igualmente compleja. El informe presentado expone que la comisión municipal de políticas sociales, que debiera ser el brazo articulador de la protección a las familias, ha funcionado de manera intermitente desde agosto, evidenciando una falta de sistematicidad que ha dejado de evaluar temas claves relacionados con los sectores más vulnerables.
Causa de ese mal funcionamiento está en que Jobabo registre 22 adolescentes embarazadas, cifra alarmante para un municipio de 37 mil habitantes, con niñas de 13 y 14 años en estado de gestación, un problema que no es aislado, sino el síntoma de una prevención que no llega a las comunidades.



