Desde la ANAP hasta su labor en la CCS Victoriano Martínez, Amarilis ha sido una figura clave en la zona de Bracito Macagua. Conversamos con ella sobre su trabajo, su gente y el campo.
Amarilis, ¿cómo ha sido su experiencia llevando la economía de la cooperativa?
Bueno, no te voy a decir que ha sido fácil, porque el campo tiene sus complicaciones. Aquí todo depende de muchas cosas: el clima, los insumos, el esfuerzo de cada campesino. Llevar la economía de la cooperativa es estar pendiente de todo eso, de que los números cuadren, pero también de que la gente pueda producir.
Yo siempre digo que no es solo sumar y restar. Es conocer a cada productor, saber qué tiene, qué le falta, qué puede aportar. Porque cuando uno entiende la realidad de cada cual, entonces puede organizar mejor el trabajo y buscar soluciones más justas.
En la cooperativa hemos tenido momentos duros, pero también hemos salido adelante. La clave ha sido la unidad y la comunicación. Aquí nadie trabaja solo, y eso es lo que nos ha permitido mantenernos.
Al final, uno siente orgullo cuando ve que, a pesar de todo, la tierra sigue dando frutos y la cooperativa sigue viva.
Usted fue presidenta de base de la ANAP durante varios años, ¿qué significó ese rol para usted?
Eso fue una escuela para mí. Ser presidenta de base de la ANAP no es solo un cargo, es una responsabilidad grande con los campesinos. Es estar ahí para escuchar, para orientar, para acompañar.
Aprendí mucho de la gente. Cada campesino tiene su historia, su manera de trabajar, sus problemas. Y uno tiene que saber llegarles, hablarles claro, sin rodeos, como somos nosotros en el campo.
También fue un trabajo de mucho sacrificio. Había que moverse constantemente, organizar reuniones, atender preocupaciones, buscar soluciones. Pero lo hice con gusto, porque sentía que estaba ayudando a mi gente.
Hoy, aunque ya no estoy en ese cargo, sigo vinculada a todos. Eso no se deja, porque cuando uno trabaja con el corazón, eso se queda para siempre.
Se dice que usted recorre la zona a pie visitando a los campesinos, ¿por qué lo hace así?
Porque es la mejor manera de conocer la realidad. Si uno se queda en una oficina, no ve lo que está pasando de verdad. Caminando es que uno llega a los lugares, conversa con la gente y ve las cosas con sus propios ojos.
Además, eso crea confianza. El campesino siente que uno está ahí, que no está lejos. A veces uno llega y se sienta un rato, se toma un café, y en esa conversación salen muchas cosas importantes.
No siempre es fácil, porque hay distancias largas y el sol aprieta, pero vale la pena. Cada visita es una oportunidad de ayudar, de orientar o simplemente de escuchar.
Yo siempre digo que el trabajo en el campo es de cercanía, de contacto humano. Y eso no se logra desde lejos.
¿Cómo describiría su relación con los campesinos de la zona?
Es una relación de respeto y de confianza. Aquí nos conocemos todos, sabemos quién es quién, y eso ayuda mucho. La gente sabe que puede contar conmigo, y yo sé que puedo contar con ellos.
Me gusta hablar claro, sin promesas vacías. Si algo se puede hacer, se hace; y si no, se explica. Eso la gente lo valora mucho, porque nadie quiere que le engañen.
También trato de estar en los momentos importantes, tanto buenos como malos. Porque el campesino no solo necesita apoyo cuando produce, sino también cuando tiene problemas.
Para mí, más que compañeros de trabajo, son como una familia grande. Y eso es lo que hace que todo funcione mejor.
¿Qué mensaje le daría a las nuevas generaciones que quieren trabajar la tierra?
Que no le tengan miedo al campo. Es un trabajo duro, sí, pero también es muy digno. De la tierra sale la comida, y eso es algo que siempre va a ser necesario.
También les diría que hay que hacerlo con amor y con responsabilidad. No es solo sembrar, es cuidar la tierra, respetarla y aprender de ella.
Es importante prepararse, aprender nuevas técnicas, pero sin perder las tradiciones. El conocimiento del campesino tiene mucho valor y no se puede dejar atrás.
Y sobre todo, que entiendan que el campo necesita gente comprometida. Si los jóvenes se suman, el futuro va a ser mejor para todos.




