En el ir y venir del día a día, entre el café que se enfría a medias y la lista interminable de tareas, siempre hay un hueco donde cabe la voz, el abrazo, a su manera de hacer logrando que lo urgente no ahogue lo importante. Madres que madrugan un poco más para que otros descansen, que estiran el tiempo como quien estira una masa tierna, que resuelven lo inesperado sin estrépito, casi en silencio. Entre el trabajo, la casa, la escuela y el cuidado, hay un hilo invisible que todo lo cose y que se traduce en paciencia, ternura, y esa forma de estar que convierte el caos cotidiano en rutina con propósito.
Presenta Jobabo necesidad de donaciones de sangre regulares
Durante el primer trimestre del 2026 el Departamento de Banco de Sangre en Jobabo no logra cumplir los planes asignados al disminuir la asistencia de quienes de manera solidaria y desinteresada aportan tan vital líquido para la salud de la población.
En conversación con la jefa de dicho departamento en el municipio la Licenciada en Medicina Transfunsional Taimí Rojas Mendosa informó que de un plan de 80 donaciones mensuales no logran cumplir ni el 50 por ciento de las mismas.
En enero solo realizaron 35, febrero 32, marzo 16 y abril solo 12, la mayoría pertenecen a donaciones familiares. Detalló la directiva. La que agregó, que entre las principales causas del incumplimiento destaca la situación desfavorable del transporte existente, la falta de combustible para poder realizar los llamados “móviles” y llegarle hasta las comunidades rurales donde existen gran cantidad de donantes voluntarios.
La crítica situación energética del país que afecta la conservación y calidad del preciado líquido, aparejado a la desmotivación de los donantes de sangre con el poco apoyo de las organizaciones de masas; así como el incremento de las enfermedades crónicas que invalidan al donante.
Las transfusiones de sangre y sus componentes son necesarios para el tratamiento de algunas condiciones médicas y situaciones quirúrgicas, por consiguiente, los bancos de sangre deben mantener las reservas de productos sanguíneos, en cantidad suficiente y con la calidad adecuada para preservar la salud de quien las recibe. Explicó la especialista.
La que hace un llamado a lograr la participación activa de las organizaciones de masas Comité de Defensa de la Revolución, Federación de Mujeres Cubanas, sindicatos de trabajadores y de todo el pueblo en esta importantísima tarea. También reconocer y estimular a los donantes que muestran recurrencia en su labor para apoyar proyectos tan humanitarios como el Programa Materno Infantil.
Jobabo: Protagonismo campesino en una jornada de celebración
En un ambiente de reconocimiento al trabajo en el campo, el Asentamiento Rural de Ramírez, sede de la CCS Protesta de Baraguá, acogió el acto municipal en Jobabo por el Día del Campesino Cubano, celebración que combinó la emotividad de las palabras y el quehacer de quienes hacen producir la tierra con la memoria histórica y el estímulo a los productores más destacados del territorio.
El evento, desarrollado en esa unidad productiva reconocida por su gestión económica eficiente, el impulso al quehacer productivo y un enfoque integral hacia el desarrollo comunitario, contó con la presencia de campesinos, dirigentes del Partido y el Gobierno local, y la Asociación Nacional de Agricultores Pequeños (ANAP), representantes de organismos e instituciones relacionadas con el quehacer productivo, y pobladores locales.
Las palabras iniciales estuvieron a cargo de una joven campesina, quien con profundo arraigo a sus raíces, recordó los hitos históricos que atraviesan el legado de su tierra.
“La Revolución me dio la oportunidad, como joven de familia humilde, de poder disfrutar de estos logros. Solo por ser cubana gozo de igualdad de derechos”, expresó la muchacha, quien destacó el ejemplo de mujeres campesinas como Ediltrudes Labrada Rodríguez, Heroína del Trabajo, y Ana Herminia Acosta, única mujer campesina en Las Tunas con la Orden 17 de Mayo.

En su intervención, la joven subrayó que ante cada obstáculo se imponen el ingenio, la creatividad y la esperanza de un mejor porvenir, al tiempo que celebró el 67 aniversario de la Ley de Reforma Agraria y el 65 de la constitución de la ANAP, sellos fundacionales de la alianza obrero-campesina que Fidel Castro definiera como un pacto revolucionario frente al imperialismo.
El momento central de la jornada llegó con la entrega de reconocimientos a cooperativas y campesinos destacados, resaltando a la propia CCS Protesta de Baraguá, sede del acto.
Entre los estimulados se encuentran Antonio González Cartaya, presidente de la CCS Antonio Fernández, Jorge Luis Almeida Cartaya y Alfonso González, de la CCS George Aliaga, Ramón Iglesia Cruz y Yasmanis Barbán, de la CCS Rafael Trejo, Ramón Rodríguez Rondón y Edgardo Figueredo, de la CCS Osvaldo Figueredo, Pavel Domínguez, de la CCS Melanio Ortiz 2.

En el acto se destacó, además, la labor de dos instituciones que han brindado apoyo sostenido a las tareas campesinas: la Federación de Mujeres Cubanas (FMC) y la Casa de la Cultura Perucho Figueredo Cisneros.
Luzbel González Martínez, presidenta de la ANAP en Jobabo, subrayó que estimular la labor constante, el mérito y la capacidad de sobreponerse a las dificultades constituye una prioridad para la ANAP en cada nivel, y anunció que seguían preparándose nuevos estímulos con vistas al Día del Campesino Cubano.
El acto incluyó un momento artístico con la canción “Un Millón de Primavera”, interpretada por Geinier Verdecia, y la participación de artistas locales como Humberto Acosta y Mairelis Nieves Heredia, quienes con su arte pusieron el broche final a una mañana cargada de historia, compromiso y cultura campesina.

Cruz Roja Cubana sigue con la voluntad y la entrega de su voluntariado
Estar preparados para enfrentar el peor de los escenarios es la principal misión de los integrantes de la Cruz Roja de Jobabo, que se mantienen aptos en aras de garantizar la seguridad de la población ante cualquier circunstancia.
En conversación con el secretario general de esta organización no gubernamental en el municipio Rafael Mayo Nieves, informó a la prensa, que en la localidad existen más de 400 voluntarios, muchos se mantiene activos y dispuestos a enfrentar situaciones complejas, llegando hasta las comunidades rurales para ofrecer capacitaciones a los pobladores para que estén instruidos en temas como primeros auxilios.
La labor de estos hombres y mujeres merece el más profundo respeto y admiración por su entrega desinteresada a la noble causa de salvaguardar la vida de muchas personas a riesgo de la suya propia. Cuya presencia ha sido y sigue siendo vital para mitigar impactos en zonas de desastres, específicamente en la atención de personas vulnerables. Detalló Mayo Nieves.
El que agregó que este año, el tema de la conmemoración es “Hacemos desde el corazón”, ese ejército de luz que, con su actuar, no solo alivia el sufrimiento humano, sino que fortalece el tejido de nuestras comunidades”. Se aprovecha la ocasión y reconoce al mejor voluntario del municipio Roiden Reyes Neulan.
Este 8 de Mayo el mundo festejó el Día Mundial de la Cruz Roja, una institución fundada para auxiliar, proteger y acompañar a los pueblos en los más complejos escenarios. Esos principios la sustentan desde junio de 1859, para rendir homenaje a Dunant, se escogió la fecha de su nacimiento para exaltar esta efeméride, destinada a reconocer el altruismo, la voluntad y la entrega de su voluntariado.
Alismara Mayo, diez años entre hornos y marabuzales
En la zona de Ramírez al este de Jobabo, entre caminos intrincados y montes donde la primavera trae agua a la vereda, vive Alismara Mayo. Lleva alrededor de diez años haciendo carbón. No es un oficio común para una mujer, pero ella lo ha convertido en algo cotidiano. Sus brazos tienen las marcas del oficio, pero ella no se queja. Al contrario, cuando se le pregunta cómo es eso de ser carbonera, responde con una frase que sorprende: «Ser carbonera es una experiencia muy bonita». Y aclara de inmediato: «A ver, a mí me gusta». No necesita más presentación. Su tono es firme.
Ella misma explica por qué lo hace. No es solo necesidad, aunque también. «Aparte de que uno lo hace para ayudar a la economía de la casa y del país», dice. Pero luego agrega algo que muchos no esperarían de un trabajo tan riguroso: «Pero, eso te desestresa, te ayuda». Para Alismara, el carbón es una forma de llevar el día a día.
Sin embargo, no idealiza la vida en el campo. Sabe lo que cuesta el barrio donde vive, y por eso le habla claro a la juventud. «Y uno le pide a la juventud que estudie. Porque aparte que vivimos en un barrio intrincado, todo el mundo puede ver las situaciones que vivimos, que deben de estudiar». No lo dice con rabia, sino con la sabiduría de quien ha visto lo duro que es cuando no hay herramientas.
Pero Alismara también defiende su oficio. No quiere que nadie lo mire por encima del hombro. «Pero, aparte de estudiar, ser carbonero no es malo. Es una tarea más que se hace, un trabajo más, y nos ayudamos, nosotros mismos, y ayudamos a la comunidad». Para ella, el carbón es tan digno como cualquier otra labor.
El tiempo que lleva en esto lo mide con cuidado. «Yo llevo haciendo carbón alrededor de 10 años». Pero luego precisa porque no es lo mismo empezar que dedicarse de lleno. «Pero así, así, fuerte, fuerte, 5 años». Esa diferencia tiene una historia, y esa historia duele.
Todo empezó por un accidente. Su esposo se quemó haciendo carbón, relata: «Y fue a raíz de mi esposo, que se quemó una pierna haciendo carbón. Se le fue el pie para adentro y ellos tuvieron que injertarle la pierna». En ese momento, la vida de la familia cambió por completo.
Ella no trabajaba fuera. Pero tenía a los suyos. «Yo no trabajaba, pero tenía mi familia. Mi hija estudiaba. Mi niño más chiquito tenía 8 años». Y los gastos no esperaban. «Y yo tenía que estar pagando. Yo no podía dejar mi familia caer».
Así que Alismara tomó una decisión con necesidad honrada. «Entonces, honradamente, me puse a hacer carbón. ¿Ves? Para no coger otra vida, otro mundo». Y al hacerlo, descubrió algo que no esperaba: «Y ese es un mundo muy perfecto».
Ella no niega lo difícil. Al contrario, advierte. «Es verdad que es trabajoso, es forzoso». Pero luego expone algo que solo alguien con años en ese oficio puede decir: «Porque hacer carbón es fácil». No es una contradicción. Es la mirada de quien se ha adaptado y le ha tomado cariño al trabajo.
Las pruebas están en su propio cuerpo. «Usted se espina. Mira, yo tengo una experiencia. Ayer una espina me rasgó el brazo ahí casi». Enumera sin quejarse: «Te pincha los pies, te cae en la cabeza, te da golpes». Cualquiera pensaría que eso espanta. Pero para ella, no. «Es un buen trabajo. Te da lo mejor que es, que te da buena economía».
Por eso su mensaje con claridad. «Un consejo, que sigan luchando. Que sigan para adelante. Que tengamos fuerza. Seguir para adelante». No da largas explicaciones. Va al grano, como si estuviera con el hacha en medio del marabuzal.
Recuerda tiempos recientes, difíciles. La primavera pasada no fue fácil. «Estos tiempos de primavera, yo quisiera que ustedes pudieran ver cómo estábamos trabajando. Con el agua aquí, en la vereda. Con los carboneros y luchando. Y así mismo estábamos haciendo carbón». El agua no los paró. «No nos paramos. Es que no nos podemos parar. Porque la situación que estamos viviendo, tenemos que trabajar».
«Y yo exhorto a mis compañeras y a las compañeras de la comunidad. Muchas no lo hacen. Pero si pudieran hacerlo, que lo hagan». Las invita. Sabe que el oficio da miedo al principio, pero también sabe que después se vuelve cotidiano y tan sencilla como otra profesión.
Alismara Mayo sigue ahí, en Ramírez, haciendo carbón como hace diez años. Aprendió que un trabajo duro, cuando se le toma cariño, termina volviéndose parte de uno. Y que una madre que no quiso dejar caer a su familia puede encontrar hasta en el carbón una forma de seguir adelante.













