La economía de Jobabo no está para aplausos, y mucho menos para quedarse cruzados de brazos y de análisis y en análisis sin soluciones que reviertan los principales problemas que provocan un desajuste reiterado de los principales indicadores y un retroceso progresivo en líneas claves del quehacer productivo y empresarial.
El cierre de marzo dejó cifras duras de un trimestre que creció de golpe la inflación ya sobredimensionada, y aun así, con precios inflados, las ventas quedaron al 78 % de un plan que ya tendría que ser no medibles ante números tan cambiantes, 22 producciones incumplidas, siete entidades en pérdidas y una circulación mercantil que se hunde.
Pero la plenaria de abril no sirve de nada si los organismos rectores siguen viendo los problemas desde arriba, sin bajar, y sin entender quienes dirigen procesos del entorno económico que tanto finanzas y precios, como economía y planificación, junto a trabajo, onat y el propio gobierno, son entes controladores, y al mismo tiempo rectores metodológicos de procesos que necesitan enseñarse, entenderse y exigirse correctamente desde lo local para poder cumplirse.
Que las cooperativas no entreguen sus balances financieros, que la contabilidad de las mipymes obvien hechos económicos registrables y declarables, que entidades estatales se declaren ineficientes abiertamente cuando dicen sus directivos que no hay rentabilidad y pago de salario sin respaldo… tiene mucho que ver con el papel que no han desempeñado esos organismos rectores.
Hay que sentarse con ellos, enseñarles a leer el costo por peso, a ajustar plantillas, a planificar con lo que hay.
La productividad del trabajo está por el suelo: 60 % de cumplimiento. Y hay empresas que pagan sin producir. Solución: nada de expedientes eternos. Los rectores deben aplicar un plan que exija y que enseñe. Eso sin acompañamiento, diciéndolo solamente en reuniones no se va a resolver.
Hay que revisar la disciplina informativa, pues las entidades que suelen no informar sus hechos económicos contables, por lo general, se trata de desastres financieros a futuro que solo lastran más el desarrollo local.
Jobabo necesita rectores que actúen. Que no solo pidan informes, sino que se sienten al lado de un contador de Comercio, de un carbonero, de un productor de leche, y le exijan por una ficha de costo, demostrando a punta de lapiz como se confecciona.




