Como es conocido, cada segundo domingo de mayo se celebra en Cuba una fecha trascendente que tiene un carácter sentimental y de apego al ser que no trajo al mundo y que merece un pedestal con honores y reverencias. La Madre.
Precisamente, y tal vez pocos conocen, que el origen oficial de esa celebración es Puerto Padre en el año 1920 cuando el doctor Eduardo Querol Mayo, miembro de la logia-Los Perseverante- propuso una fecha fija para rendir tributo a las madres cubanas, lo cual fue aceptado el 10 de mayo de ese propio año.
Ocho años después, en 1928, la conmemoración se extendió a todo el país, cuyo afianzamiento es considerado como una celebración nacional que forma parte de la identidad cultural de la isla.
Aunque el día de las madres en Cuba tiene un valor propio y con características identitarias diferentes a otras naciones, su origen moderno se relaciona con la iniciativa de la norteamericana, Anna Jarvin, la cual promovió en Filadelfia en 1908 la creación de un día especial para homenajear a las madres, tras el fallecimiento de su mamá.
La celebración fue oficializada en 1914 en los Estados Unidos a petición de la propia Jarvis, los segundos domingos de mayo fecha acogida por muchos otros países, incluyendo Cuba.
Tanto en la isla como en los Estados Unidos, se adoptó la costumbre, ya perdida, de utilizar claveles rojos para las madres vivas y blancos para las que lamentablemente ya no están entre nosotros.
Esta celebración combina los enormes y hermosos gestos de amor de los hijos hacia sus progenitoras, las visitas familiares y los homenajes públicos, los cuales constituyen por sí solos, una de las festividades más importantes de las que tradicionalmente se celebran en el país.




