El magisterio en Jobabo, cuenta con profesionales que han entregado la mayor parte de su vida a la labor de enseñar, educar y formar valores en las nuevas generaciones. Tal es el caso de la licenciada en educación primaria Elpidia Virgen Silva Vásquez (Piya) quien ha laborado por más de 40 años en el sector.
La motivación fundamental para elegir la profesión es el amor que siente por las niñas y niños y por la importancia de contribuir con su formación. Ser maestra estuvo entre sus sueños desde temprana edad. Sus inicios se remontan a los años de la década del 60 como respuesta al llamado del Líder histórico de la Revolución cubana Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz, formando parte de un contingente de 7000 estudiantes que partió hasta Minas del Frio a recibir preparación.

Para Silva Vásquez, esta etapa resultó una gran experiencia que incluyó escalar las montañas del Pico Turquino al igual que su permanencia durante un año en Topes de Collantes, igual tiempo en Tarará Ciudad de La Habana como parte de las prácticas y concluir con todo éxito la carrera o pedagógica. Posteriormente en 1969 se traslada al municipio de Jobabo, prestando servicios en diferentes centros hasta la actualidad que se encuentra laborando en el semi internado Carlos Manuel de Céspedes, a sus 80 años de edad que decidió reincorporarse al sector.
La licenciada y maestra en las materias de literatura y español, expresa que la razón fundamental de mantenerse en el sector posterior a su jubilación es el amor a los niños, al magisterio y por la importancia que reviste para ella contribuir a la educación de las nuevas generaciones, fundamentalmente en los primeros años de vida, no solo para enseñar sino para educarlos e inculcarles valores muy útiles en su formación integral.
A propósito del tema, en una parte del diálogo expresa la satisfacción de ver en la actualidad a quienes fueron sus alumnos formados como profesionales en diferentes especialidades. Expresa su gratitud a la familia por el apoyo constante durante todas las etapas de su vida en especial en el logro de convertirse en maestra y a la Revolución por esta oportunidad de convertirse en profesional y mejor ser humano.
Merecedora de múltiples reconocimientos y para ella el mayor de ellos es el respeto y cariñó de sus colegas, vecinos y de la sociedad en general. Observar en una u otra institución de las diferentes esferas de la sociedad a un profesional que ella contribuyó a formar, le da la seguridad de que valió la pena la elección del magisterio




