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Mujer jobabense merece el título de Heroína del Trabajo de la República de Cuba

Durante diferentes etapas, el Instituto Politécnico Agropecuario “Manifiesto de Montecristi”, en Jobabo, ha desarrollado un meritorio trabajo en la formación técnica y profesional de sus estudiantes. También se destaca en la producción de alimentos para el autoconsumo del centro, así como para otras instituciones del municipio y para la comunidad.

El IPA, convertido en el mejor centro de su tipo en el país, sobresale además por el desarrollo de proyectos productivos que han contribuido al progreso de la localidad. Estos logros le han valido reconocimientos a nivel municipal, provincial y nacional, entre ellos el de Colectivo Martiano. Hace pocas horas, su directora, Madelaine Sosa Meneses, fue condecorada con el título de Heroína del Trabajo de la República de Cuba.

En diálogo con este espacio, la directiva se refirió a la importancia que tiene este reconocimiento, no solo para ella, sino para el colectivo de trabajo de la institución educativa, el sector y el territorio. Señaló que este galardón es también un compromiso para seguir trabajando en bien de alcanzar mayores logros, que repercutan de manera positiva en una mejor calidad en la formación de jóvenes en carreras técnicas, la diversificación de las producciones agrícolas y el cumplimiento de las diversas tareas que contribuyan al desarrollo del municipio, la provincia y el país.

Por su parte, el miembro del Buró del Partido en la localidad que atiende la esfera político‑ideológica, Maikel Cutiño Cutiño, expresó las felicitaciones y el reconocimiento a la profesional del magisterio. Valoró el lauro como muy importante no solo para Sosa Meneses, sino para la educación y el municipio.

 

Jobabo se vistió de pueblo este 1º de Mayo

Jobabo se vistió de pueblo para defender su tierra en un desfile por el Primero de Mayo con amplia participación en un recorrido que reunió a trabajadores de todos los gremios, familias y estudiantes como muestra de unidad y en defensa de la Patria

Jobabo en 1º de Mayo: La Patria se defiende desde este terruño

En Jobabo desfilaron alrededor de cinco mil personas. Sindicalistas, familiares, estudiantes… una masa de pueblo llenó las principales calles del centro del pueblo y en recorrido por la avenida Martí desde el centro del pueblo hasta la plaza cultural La Punta, demostró que la Patria se Defiende desde este terruño del sur de Las Tunas.

concentracion educacion 1 de mayo Jobabo

 

Siete bloques y resultados de la emulación

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El desfile integró siete bloques que agruparon a trabajadores de los 14 gremios sindicales de la Central de Trabajadores de Cuba en la localidad. Iniciativas, colorido y entusiasmo matizaron la jornada. El recorrido comenzó en el centro del pueblo y finalizó en la plaza La Punta, donde se realizó una concentración y el acto municipal.

 

En el acto se dieron a conocer los resultados de una emulación gestada durante los días previos por el 1 de mayo. En la categoría de sindicatos pequeños, el primer lugar fue para Trabajadores de Energía y Minas; el segundo para Trabajadores de las Comunicaciones; el tercero para Trabajadores de la Cultura. En sindicatos medianos, el primer lugar correspondió a Trabajadores del Comercio, la Gastronomía y los Servicios; el segundo a Trabajadores de la Industria Alimentaria; el tercero a Civiles de la Defensa. En sindicatos grandes, el primer lugar lo obtuvieron Trabajadores de la Educación, la Ciencia y el Deporte; el segundo Trabajadores de la Salud; el tercero Trabajadores de la Administración Pública.

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Durante el acto se reconoció a Magdelaine Sosa Menencia, directora del Politécnico Manifiesto de Montecristi de Jobabo, quien había recibido horas antes el Título Honorífico de Heroína del Trabajo de la República de Cuba.

Llamado sindical a defender la Patria desde Jobabo

Yoenia Santiesteban Figueredo, miembro del secretariado municipal de la Central de Trabajadores de Cuba, pronunció el discurso central del acto. Santiesteban comenzó afirmando que el 1 de mayo no es un día más, sino una jornada de recuento y de ratificación del compromiso con la paz, la revolución y el socialismo. Subrayó el apoyo del movimiento obrero al Partido Comunista de Cuba, a la dirección histórica de la revolución y a la dirección actual, y dedicó un recuerdo al comandante en jefe Fidel Castro.

La dirigente mencionó como motivaciones para la celebración el centenario de Fidel Castro, el 66 aniversario de la organización José Martí, el 65 aniversario de la Unión de Jóvenes Comunistas y la victoria de Playa Girón. Destacó además el respaldo de pueblos hermanos y movimientos sindicales del mundo como prueba de que Cuba no está sola.

Santiesteban señaló que el país está inmerso en la recuperación económica, considerada la tarea más estratégica. Explicó que solo con trabajo, creatividad, ciencia, innovación, ahorro y unidad se podrá avanzar hacia un socialismo próspero y sostenible. Instó a fortalecer el sentido de pertenencia, el cuidado de los medios y recursos, la vigilancia revolucionaria y el combate contra la corrupción, el delito, las ilegalidades y las indisciplinas sociales y laborales.

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Advirtió que todas las conquistas de la patria están amenazadas por el recrudecimiento del bloqueo impuesto por el gobierno de Estados Unidos, cuyas medidas coercitivas pretenden asfixiar al país y provocan carencias y limitaciones en sectores como salud, educación, agricultura, transporte e industria energética. Sin embargo, afirmó que la mayoría de los cubanos tiene la firme convicción de llevar adelante el proyecto socialista, dispuestos a defender la soberanía, la independencia, la paz, la cultura, la educación, la salud, el deporte, el papel de la mujer y los jóvenes, y la protección de niños, ancianos y personas vulnerables.

En su intervención, Santiesteban ratificó que el movimiento obrero y los colectivos laborales estarán siempre en la primera trinchera de combate. Rechazó el genocidio de Israel contra el pueblo palestino, las agresiones a Irán y las acciones injerencistas de Estados Unidos contra Venezuela y su presidente Nicolás Maduro. Finalmente, llamó a concentrar los esfuerzos en la producción de alimentos, el cambio de la matriz energética, la calidad de los servicios y el cumplimiento del programa de gobierno para corregir distorsiones e impulsar la economía. Concluyó con un juramento de lealtad a la Patria, la Revolución y el socialismo, y lanzó consignas contra el bloqueo, a favor de Cuba libre y socialista, al Partido Comunista, a Fidel Castro, a los trabajadores cubanos, y cerró con el tradicional “Patria o muerte, venceremos”.

Jobabo: 1º de Mayo, por la Patria y la Soberanía

En Jobabo desfilaron alrededor de cinco mil personas. Sindicalistas, familiares, estudiantes… una masa de pueblo llenó las principales calles del centro del pueblo y en recorrido por la avenida martí hasta el centro del pueblo, demostró que la Patria se Defiende desde este terruño del sur de Las Tunas.

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Un oficio que calienta la dignidad

Hay oficios que pesan en la espalda, que duelen en las manos y que queman los pulmones. Pero también hay oficios que se convierten en razón de vida. El de hacer carbón es uno de ellos. Y cuando lo ejerce una mujer de 46 años, en medio del marabú y las veredas pantanosas, la historia merece contarse con todas sus cenizas y sus llamas.

Carmen Rosa Saled Velázquez no recuerda la fecha exacta de su primer horno. Hace tanto que hace carbón que ha perdido la noción del tiempo. Y quizá ese olvido no sea un vacío, sino una medida distinta de los años, los que pasan cargando hacha, caminando seis kilómetros antes del alba y durmiendo con la certeza de que al día siguiente todo se repite.

—“Yo tengo 46 años y hace mucho tiempo que hago carbón —dice usando la palabra popular para el oficio—. He perdido la noción del tiempo”.

Levantarse cada día en la madrugada, recorrer unos seis kilómetros entre veredas pantanosas y pasarse casi todo el día en medio del marabú, calando, armando hornos, cuidándolos, no es labor sencilla. Sin embargo, Carmen Rosa ha convertido eso en su rutina diaria.

—“A pesar de muchas cosas que me pasan en la vida, que estuve un poquito, unos años enferma, pero siempre he hecho carbón. La rutina del carbón es algo cotidiano. Todos los días, usted se levanta a las cinco de la mañana, por lo menos yo, me gusta madrugar”.

¿Por qué madrugar tanto? La respuesta es más vieja que el oficio mismo, pero ella la actualiza cada amanecer.

—“Hay un dicho: el que madruga, Dios lo ayuda. Yo digo que es verdad. Yo me levanto todos los días a las cinco de la mañana y camino muy lejos, porque yo hago carbón a seis kilómetros”.

 

Un aprendizaje de pellejo y hacha

Carmen Rosa no llegó al carbón por casualidad, sino por amor. O mejor dicho, por compañía.

—“Yo empecé haciendo carbón con mi esposo. Él me enseñó cómo se hacía todo. Yo manejo mi hacha, yo armo, yo hago de todo”.

Aprender de él fue también aprender a valerse sola. Hoy maneja cada etapa del proceso: cala la madera, arma los hornos, los cuida. No hay tarea que delegue.

—“De todas las actividades que son varias las que tiene el carbón —que no es una sola—, yo las hago todas así”.

El carbón no es solo costumbre ni orgullo. Es, ante todo, el sostén de una casa.

—“Me gusta hacer el carbón, pero aparte es para mi economía, porque yo tengo un niño. Ella —señala a su hija— es quien hace también junto conmigo carbón”.

Madre e hija comparten hacha, humo y fatiga. Una herencia que ninguna beca ni título universitario podría otorgar.

Antes, Carmen Rosa entregaba su producción a Maquenaf, perteneciendo a otra brigada. Hoy es parte de una cooperativa, un cambio que agradece.

—“Y ahora, gracias, ya estamos afiliadas a la cooperativa. Es un trabajo forzoso para una mujer, pero sí lo hace”. Forzoso, admite ella misma. Pero lo dice sin lamentarse. Porque al lado de esa palabra aparece otra más fuerte: posible.

—“Porque nootras hacemos lo mismo que puede hacer un hombre. Mucha gente se equivoca. Dicen que las mujeres no, si las mujeres sí podemos”.

—“Y yo le aconsejo a cualquier mujer, donde esté, donde se encuentre, que se sienta igual que una mujer. Que puede hacer lo mismo que hacen otras mujeres. Si les gustaría un día que prueben a hacer carbón, es algo, es un bichito que no te deja tranquila”.

Ese “bichito” —como ella lo llama— es el mismo que la saca de la cama cuando nadie la mira. El que le impide descansar.

—“Y ya el día que yo no voy al monte, yo me siento mal. Y la gente me dice: ‘Mujer, para, deja de trabajar’. No puedo”. No puede. No porque no tenga fuerzas para parar, sino porque el oficio se ha vuelto parte de su ritmo cardíaco.

Quienes se dedican profesionalmente a hacer carbón saben que hay una frontera difusa entre la necesidad y el hábito. La necesidad económica inicial, con el tiempo, se convierte en costumbre. Y la costumbre, si hay carácter, se transforma en cariño. Carmen Rosa le ha tomado cariño a la labor. Tanto, que los años han pasado sin que ella los cuente. Hasta el punto de no recordar cuándo hizo su primer horno. Pero lo que sí recuerda —y lo dice con claridad— es para qué lo hace.

—“Es algo que me gusta hacer. Aparte, que mueve la economía en mi casa. Y muestro también al país, porque aún el carbón es entregado en el territorio para nuestro país”.

En tiempos donde tanto se habla de empoderamiento femenino, Carmen Rosa no necesita más que un hacha, un horno, una madrugada más. Y tal vez que alguien sepa que el carbón que quema en el monte también calienta algo más que una cocina, calienta la dignidad de una mujer que no sabe parar.