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Ser puntuales o aplicar el síndrome de los 30 minutos

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Prácticamente todo proceso de la vida social lleva una hora exacta para comenzar a desarrollarse, sin embargo, convivimos en un mundo que venera la velocidad, pero practica la tardanza.

La puntualidad se ha convertido en un termómetro social que mide algo más profundo que la gestión del tiempo: mide el respeto hacia los demás. Lo que algunos disfrazan bajo el eufemismo de “tiempo flexible” o “impuntualidad crónica” no es sino la manifestación de una creciente crisis de consideración hacia nuestros iguales.

El problema está en llegar a la hora pactada, incluso existen quienes aplican una técnica llamada el síndrome de los 30 minutos, simplemente si la cita para una reunión es a la 8:00 AM llegas a la 8:30 AM, así estarás llegando a tiempo y además te ahorrarás la espera, esto lo han aprendido unos cuantos por las experiencias en el asunto.

Lamentablemente, aunque muchos desconozcan dicha técnica llegan a las reuniones minutos tarde enviando un mensaje no verbal tan claro como contundente: “Valoro poco el tiempo de los demás”. Esta actitud, que se ha normalizado peligrosamente, erosionando los cimientos de la confianza y la eficiencia que sostienen cualquier sociedad funcional.

La tardanza de muchos afecta significativamente la eficacia de unos pocos resignados a esperar, lo cual trae como consecuencia la ruptura en procesos de la vida personal y profesional de aquellos que llegan a tiempo; asuntos laborales que continúan, aprovechamiento del fluido eléctrico, la recogida de los niños en la escuela y comparar alimentos enlistan dicha planificación.

La puntualidad no es una obsesión de mentes rígidas, sino la expresión tangible de que valoramos a las personas con las que nos relacionamos. Es la materialización del “tu tiempo importa” en un mundo donde el tiempo se ha convertido en nuestro bien más escaso y preciado.

Recuperar el valor de la puntualidad no requiere de aplicaciones más sofisticadas ni de agendas más abarrotadas, sino de un ejercicio básico de empatía: ponerse mentalmente en el lugar de quien espera. En la era de la hiperconectividad, donde podemos avisar nuestra tardanza con un mensaje, la impuntualidad sin justificación se vuelve aún más imperdonable.

Por tanto, ser puntuales debe convertirse en un ejercicio diario como una muestra de respeto hacia los demás y una herramienta para el éxito personal y profesional.

Cumple 65 años Ley de Reforma Urbana en Cuba

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La Habana, 14 oct (Prensa Latina) En octubre de 1953, en su alegato La Historia me Absolverá, Fidel Castro expuso los problemas sociales de Cuba y poco después, un día como hoy de 1960, consideró cumplido el proyecto de transformación revelado entonces.

Transcurridos unos meses desde el triunfo de los barbudos en enero de 1959, y al cabo de dos jornadas de trabajo del Consejo de Ministros, fueron promulgadas entonces la Ley de Reforma Urbana y la Ley de Solares y Fincas de Recreo.

Su principal propósito era entregar la propiedad de las viviendas a las familias que las vivían, prohibir el desahucio y garantizar una vivienda digna a cada ciudadano.

Aquel 14 de octubre, según la historiografía, se concretó de manera formal el Programa del Moncada, contenido en la autodefensa de Fidel Castro por los asaltos a los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes, en el oriente cubano.

La propiedad y explotación de la tierra, la industrialización, el desempleo y la educación, salud y vivienda, fueron identificados como ejes de trabajo para transformar la realidad de la nación.

Respecto a los problemas de la vivienda, Fidel afirmó en la autodefensa que en Cuba había «200 mil bohíos y chozas» y «400 mil familias» hacinadas en barracones, cuarterías y solares sin elementales condiciones de higiene.

«Dos millones doscientas mil personas de nuestra población urbana pagan alquileres que absorben entre un quinto y un tercio de sus ingresos, y dos millones de nuestra población rural y suburbana carecen de luz eléctrica», señaló.

Particularmente, la Ley de Reforma Urbana tuvo antecedentes en cuerpos legales similares dictados por el Gobierno de la Revolución, como la suspensión las rebajas de alquileres y la creación del Instituto Nacional de Ahorro y Vivienda.

Como consecuencia de su aplicación y otras medidas adoptadas, creció el número de viviendas, disminuyó el hacinamiento y cambiaron las desproporciones del fondo habitacional entre las zonas rurales y las capitales provinciales.

De la insalubridad y la inseguridad por los desahucios, de las más de 700 mil casas en mal estado, se avanzó hasta la construcción de casi ocho mil viviendas en apenas dos años, de acuerdo con datos oficiales de 1962.

Y así, creció el fondo habitacional del país; incluso, cambió la manera de valorar la calidad de la vivienda (relacionada con la infraestructura, logística y características medioambientales de su entorno), si bien a la aspiración que dio vida a la Ley todavía le falta camino para concretarse ciento por ciento.

En Las Tunas se impone avanzar en la producción de alimentos

Las Tunas.- En la provincia de Las Tunas, la producción de alimentos dejó de ser una utopía para convertirse en un reto, en algo posible y sostenible en el tiempo, a partir del esfuerzo de miles de personas a lo largo y ancho del territorio y de la búsqueda de soluciones a los obstáculos que aparecen en el camino.

Sin dudas, es una tarea sumamente difícil pero posible; que demanda de mucha entrega, de recursos materiales prácticamente inexistentes y de tiempo, porque tanto la agricultura como la ganadería requieren del paso de los días, las semanas, los meses y los años para apreciar los resultados.

Si bien una vaca necesita alrededor de cuatro años para entrar en la fase óptima de la reproducción, las plantaciones de plátano se pueden cosechar transcurrido un año; la yuca entre seis y ocho meses después de la siembra y los renglones de ciclos cortos, entre tres y cuatro meses, en su mayoría.

Apreciar los resultados de un día al otro es imposible porque los seres vivos tenemos etapas de crecimiento y en la actividad agropecuaria no hay excepciones; pero, las principales autoridades políticas y gubernamentales de la provincia acompañan a los productores.

El Comité provincial del Partido, por ejemplo, tiene un acuerdo relativo a la conformación de un polo productivo por municipio y un segundo en el caso de los territorios que ya lo tenían. De esa voluntad nacen intenciones, como el área de San Alberto, en Amancio, y Rojas, en Jesús Menéndez.

En ambos casos, el potencial es enorme porque se trata de áreas que estaban improductivas pero se caracterizan por la calidad de sus suelos, la presencia de unidades productoras, la disponibilidad de agua y el deseo de campesinos y trabajadores estatales de apoyar a la batalla más fuerte que se libra en estos tiempos.

Hoy los resultados están muy distantes de las demandas del pueblo. Y ni hablar de los precios, que corroen el bolsillo, el alma y la confianza. Transformar esas circunstancias es un empeño mayúsculo en Las Tunas y lograr más comida en las mesas, un imperativo.

La población no se alimenta de palabras ni de números, proyecciones o planes. Pero, la estrategia que sigue la provincia va por buen camino. Y no porque se diga desde este espacio, sino a partir de la valoración de los especialistas que comparan estos tiempos con otros más recientes.

Ahora, lo primordial es no retroceder en tantos empeños y seguir sembrando cuanta superficie esté vacía, a pesar de las carencias materiales y las afectaciones del clima. Esa es la clave de la soberanía alimentaria y de la satisfacción de los residentes en este terruño.

26 Congreso Nacional de Historia llega a Jobabo

El XXVI Congreso Nacional de Historia también llegó a Jobabo, una oportunidad que no desaprovecharon los delegados holguineros Yurisay Pérez Nakao y Victor Alejandro Aguilera Norell para intercambiar con dirigentes e historiadores de este municipio del sur tunero, y ponderar, en defensa de las raíces de esta tierra, los valores que entrañan para la sociedad la investigación, la compilación documental y la enseñanza de la historia para fortalecer la identidad local.

Intercambio historia museo comunitarioCon una agenda que incluyó el Museo Comunitario y el Memorial Rosendo Arteaga, un recorrido por el centro Histórico y una visita al Museo Municipal, ambos investigadores se interesaron por hechos y figuras relevantes de la historiografía jobabense, significando que esta zona tiene una memoria invaluable en todas las etapas desde la colonia hasta el período revolucionario.

Fue relevante un espontáneo encuentro con integrantes de la familia Iwaki, descendientes de japoneses que se asentaron en esta tierra en la segunda década del XX y que forman parte indiscutible de los cimientos sociales de la historia y la cultura local.

Pérez Nakao, quien también es descendiente de japoneses emigrados a Cuba, al intercambiar con Justo y Gabriel, hijos del nipón Tamatzu Iwaki Oshiro, les invitó no solo a aportar de sus vivencias y recuerdos familiares a la historia del municipio, sino a integrarse a un proyecto que impulsa la Embajada Japonesa en Cuba para identificar los descendientes de la nación del sol naciente.

congreso historia jobaboIgualmente, Aguilera Norel, quien es vicepresidente primero de la UNHIC en Holguín, al intercambiar con historiadores, docentes y estudiantes de este territorio, significó la importancia de estudiar a profundidad la huella de Fidel en estas tierras y todos esos acontecimientos que destacan los años de la Lucha de Liberación Nacional.

Que el XXVI Congreso Nacional de Historia tuviera este enfoque de intercambios municipales, tiene un valor agregado: el de hacer valer esa relevancia que tienen las raíces locales para el estudio, investigación y compilación de la Historia de Cuba.

Entrevista a Yurisay Pérez Nakao, Historiadora de Banes, Holguín y delegada al XXVI Congreso Nacional de Historia

 

Provechoso fue el encuentro sostenido entre miembros de la Unión de Historiadores de Cuba y estudiosos de la historia del municipio de Jobabo, como parte de las actividades del XXVI Congreso Nacional de Historia que acoge por primera vez la provincia de Las Tunas. Conocer la significación del poblado en la historia de Cuba, evidenciar sitios que marcan el legado de este sureño municipio y palpar el conocimiento de la historia en las nuevas generaciones, son algunas de las huellas marcadas por los jóvenes en esta cita con la historia. La historiadora del municipio Banes en la provincia Holguín, Yurisay Pérez Nakao, es delegada al Congreso de Historia.

Yurisay, el Congreso Nacional de Historia llega por primera vez a Las Tunas y a ustedes, a usted y a Víctor, les toca en el primer día del Congreso visitar a Jobabo. Jobabo es un poblado lleno de historia, lleno de tradiciones, además usted se encuentra con descendientes japoneses acá. ¿Qué se llevó, qué significó su visita a Jobabo además?

“Y siendo parte de las rutas del congreso en Las Tunas. Las Tunas está siendo un digno, una provincia muy digna en la celebración de este congreso, muy hospitalaria, todo muy bien organizado, muy bien concebido, resaltando las tradiciones culturales patrióticas de aquí de Las Tunas. Ayer, a nuestra llegada estuvimos en lugares históricos importantes, en la comandancia de la Columna 12.”

“Hoy para mí fue muy importante que de algún modo también en la visita que hicimos al Museo del Barrio haya un vínculo con la Columna 12 del Cuarto Frente Oriental. Y todos los congresos siempre se quiere llevar algo a los territorios. Las Tunas ha sido digamos que la iniciadora de que todos sus municipios tengan participación en el congreso, porque a todos los municipios de Las Tunas va a ir alguna comisión de historiadores a ofrecer nuestras experiencias.”

“Y entonces, yo por ejemplo, desde que se organizó el congreso, voy a estar en el taller de patrimonio azucarero en el Central Delicia, que eso va a ser mañana. Y vine preparada para ir a Delicias, pero en la organización del programa científico me piden que venga a Jobabo, que si estoy de acuerdo con venir a Jobabo. Y por supuesto, de hecho de Las Tunas el único municipio que conocía era el municipio Tunas.”

“No había estado nunca en ningún otro municipio. Bueno, paso por Majibacoa cuando voy para Holguín. Y dije, bueno, pues perfecto, voy a Jobabo.”

“Sabía, para mí fue muy importante porque sabía de esta familia y ojalá logre contactar con la familia de descendientes japoneses, porque para mí ha sido muy emocionante conocer a los Iwaki. Y entonces, hoy es un día significativo en la historia de Cuba, porque hoy es el Día del Trabajador Azucarero. Jobabo fue un batey azucarero, o sea, tuvo un central que fue un coloso en su tiempo.”

“Yo vivo en un municipio que también tuvo un central azucarero y que igual ya hoy no cuenta con la industria azucarera. O sea, que hay muchas cosas que me atrajeron para venir a Jobabo, como tú dices, muchas cosas en común encontrarme con los Iwaki. Ustedes son también un municipio que tiene una herencia cultural de la agroindustria azucarera y entonces para mí ha sido muy significativo.”

“Además, como decía ahorita, hoy nos están queriendo desmontar la historia y nosotros tenemos que estar orgullosos de la historia de nuestro país, de la historia de cada una de nuestras localidades, de la historia de nuestros barrios. Ha sido emocionante ver ese museo del barrio, cómo mantienen esa memoria histórica viva y entonces ha sido para nosotros realmente muy significativo. Yo me voy muy emocionada de aquí, de Jobabo y veo que realmente hay un trabajo y que se salva la memoria histórica de la Revolución aquí en Jobabo.”

Su mensaje a las nuevas generaciones del conocimiento de la historia y de no dejar perder esas raíces históricas.

“Yo exhorto a las nuevas generaciones a que no dejen morir la historia, a que lean los libros de historia, a que lean las reflexiones del Comandante en Jefe, a que no se limiten a buscar en internet. Nosotros tenemos la Enciclopedia Cubana en las redes, que es una plataforma nuestra hecha por especialistas cubanos y creo que en los momentos más difíciles nuestro Comandante en Jefe siempre nos llamó a salvar la historia y salvar la cultura, no dejar morir nuestras tradiciones históricas, culturales y eso no por gusto.”

“Se dice que la cultura es el escudo y la espada de la nación, son momentos de nosotros retomar nuestra historia, de ver la historia con sus matices, no verla en blanco y negro, ver la historia con sus matices y estar orgullosos de nuestra historia, orgullosos de todos nuestros patriotas, de esos patriotas que quizás no se conozcan en Camagüey, pero son patriotas de aquí de Jobabo, que a lo mejor incluso en una escuela en Las Tunas, en el municipio de Tunas no se conoce, pero es el patriota de aquí, el patriota insignia de aquí y ese es al que hay que darle realce para que las jóvenes generaciones se sientan orgullosas de haber nacido en la tierra donde luchó ese patriota, que aunque no era de aquí de Jobabo, pero es el patriota insignia de Jobabo y es conocer su biografía, digamos que también promover la biografía y sobre todo estar orgullosos de nuestras raíces históricas, culturales y sobre todo patrióticas, seguir defendiendo la Revolución en el lugar que estemos, siempre ser un soldado de las ideas.”