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Identifican a participantes de infiltración armada con fines terroristas frustrada en Villa Clara

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Como continuidad del proceso investigativo en torno a la agresión armada contra una unidad de superficie de las Tropas Guardafronteras del Ministerio del Interior, en la zona noreste del canalizo El Pino, en cayo Falcones, municipio Corralillo, provincia Villa Clara, se amplía:

– Se ha podido establecer que la lancha rápida neutralizada, con matrícula de Florida FL7726SH, transportaba 10 personas armadas, que según declaraciones preliminares de los detenidos, tenían intenciones de realizar una infiltración con fines terroristas.

Se ocuparon fusiles de asalto, armas cortas, artefactos explosivos de construcción artesanal (cocteles molotov), chalecos antibalas, mirillas telescópicas y uniformes de camuflaje.

– Entre los participantes detenidos, de acuerdo a los interrogatorios preliminares, se identificaron a:

1-    Amijail Sánchez González.

2-    Leordan Enrique Cruz Gómez.

3-    Conrado Galindo Sariol.

4-    José Manuel Rodríguez Castelló.

5-    Cristian Ernesto Acosta Guevara.

6-    Roberto Azcorra Consuegra.

Entre los fallecidos se identificó a Michel Ortega Casanova. Se trabaja en la identificación de los otros 3.

Todos los participantes son cubanos residentes en los Estados Unidos. La mayoría de ellos con un historial conocido de actividad delictiva y violenta, incluidos Amijail Sánchez González y Leordan Enrique Cruz Gómez que aparecen en la Lista Nacional de personas y entidades que en virtud de la Resolución 1373 del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, del derecho internacional y del ordenamiento jurídico cubano, han sido sometidas a investigaciones penales y se encuentran buscadas por las autoridades cubanas, a partir de su implicación en la promoción, planificación, organización, financiamiento, apoyo o comisión de acciones materializadas en el territorio nacional o en otros países, en función de actos de terrorismo.

Además se procedió a la detención en el territorio nacional del ciudadano Duniel Hernández Santos, enviado desde los Estados Unidos para garantizar la recepción de la infiltración armada, quien en estos momentos se encuentra confeso de sus acciones.

Se continúa el proceso de investigaciones hasta el esclarecimiento total de los hechos.

(Tomado del Ministerio del Interior)

Se mantienen las afectaciones en transporte de pasajeros

Luego del anuncio de las limitaciones con el combustible, la situación del transporte de pasajeros en Jobabo se agudizó profundamente al extremo de un marcado deterioro en los viajes de la ruta intermunicipal, la única programada en la localidad.

La directora de la Unidad Empresarial de Base de Transporte de Pasajeros y Cargas Generales del municipio, Rubicelda Vázquez Aquino dijo que se mantienen las afectaciones hacia la cabecera provincial con viajes tres veces a la semana, los lunes con apertura y cierre, y los miércoles y viernes solamente el cierre con salida cuatro y treinta de la tarde.

La máxima representante del transporte en Jobabo agregó que tal situación se mantendrá hasta tanto persista la situación del combustible y también del bajo estado técnico de los medios que se encargan del traslado de los pasajeros hacia Las Tunas y los tramos de la carretera.

Afortunadamente el pasado año fueron asignadas algunas baterías y un lote de neumáticos recursos con los cuales fueron beneficiados los medios más importantes, entre ómnibus y parte de los equipos destinados para las cargas.

En contraposición con la solidaridad y el humanismo, que caracteriza a los cubanos y a las disposiciones y normas aprobadas, algunos conductores de medios particulares decidieron una abrupta elevación de precios, convertidos ya en abusivos y especulativos, situación que debe combatirse con sistematicidad y rigor.

Continúa proliferación delictiva

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La lucha contra el delito y las ilegalidades en Jobabo constituye una prioridad de las autoridades locales, sobre todo, los relacionado con el hurto y sacrificio de ganado mayor muy golpeado en los últimos tiempos.

Elementos aportado dan cuenta que en los transcurrido del actual año un grupo de consejos populares vuelven a ser blanco de la delincuencia, en cuanto a los delitos contra la ganadería y el robo en propiedades particulares de viandas, insumos personales y otros recursos.

Lo anterior se debe, fundamentalmente a las brechas que dejan los propietarios de animales en Jobabo, donde la falta de vigilancia, de control y de patrullaje constituyen causas irrefutables de los hechos, muchos de los cuales ocurren a plena luz del día en los potreros.

Bracito, Dos Hermanos, Santa Rosa y Mejías repiten en esa modalidad delictiva y donde un grupo de campesinos vendieron sus propiedades y la masa ganadera y se marcharon a la ciudad, con lo cual causaron una enorme mella en las entregas de viandas y de leche al estado.

El delito como manifestación ideológica, es una práctica que deben combatirse sistemáticamente a través de todas las vías, desde los barrios donde radica la delincuencia hasta las organizaciones de masas y la policía, esta última con una pobre labor en tal sentido.

Donde late mi futuro

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La Organización de Pioneros José Martí (OPJM) se alista para celebrar el 65 aniversario de su fundación, el próximo 4 de abril, con un amplio programa de actividades que promueve el protagonismo infantil en la sociedad cubana, máximo relevo de la Revolución.

Las celebraciones, que se desarrollan bajo el lema de la campaña central “Donde late mi futuro”, buscan involucrar a los pioneros en tareas de interés social y formativo. El camino hacia este aniversario se ha caracterizado por un ejercicio de participación activa de los niños y niñas, quienes en encuentros preparatorios como las asambleas de base han propuesto de manera directa las actividades que desean desarrollar en sus colectivos.

El interés por el estudio y la formación de valores patrióticos constituye un pilar fundamental en las celebraciones. Las actividades planificadas incluyen rutas históricas, excursiones a museos y memoriales, como parte del homenaje a los símbolos y héroes nacionales, así como conversatorios sobre la vida, obra y pensamiento del comandante en jefe Fidel Castro Ruz, en el contexto del centenario de su natalicio,

La conexión con la tierra y el medio ambiente también ocupa un lugar central en la jornada, a través de la participación de los pioneros en la producción de alimentos y el cuidado del entorno estas actividades se realizan en combinación con el Movimiento de Pioneros Exploradores, una agrupación que promueve el amor y la protección de la naturaleza, la solidaridad y el fortalecimiento físico e intelectual, lo que refuerza el vínculo de los niños con el entorno natural y la producción de alimentos.

Por otra parte, el espíritu de contribución al ahorro energético y al cuidado de los recursos está implícito en las actividades propuestas con la activación de las brigadas Clip para apagar luces innecesarias.

En tal sentido, la recogida de materias primas no solo fomenta el reciclaje, sino que también contribuye indirectamente al ahorro de energía al reducir la necesidad de producir materiales nuevos. Estas acciones forman parte de la formación de hábitos de trabajo y responsabilidad social que la OPJM inculca en sus miembros, complementándose con la realización de matutinos especiales, festivales deportivos y recreativos, y la entrega de reconocimientos.

Guerra necesaria, el impostergable grito de Independencia de Cuba

Lo que partió la siesta de aquel 24 de febrero fue el eco seco y decidido de unos cuantos revólveres y machetes desempolvados. Aquella mañana, la palabra escrita por José Martí dejaba de ser tinta en el papel para convertirse en pólvora en el aire. La “guerra necesaria” renacía no en un gran campo de batalla, sino en el coraje disperso de varios poblados de toda Cuba. Era el grito postergado, la continuación por otros medios de una lucha que, para muchos, nunca debió haber cesado en 1878.

 

En Baire, los hermanos Saturnino, Mariano y Gustavo Lora se alzaban contra el sueño imposible de la autonomía, mientras en otras zonas como Ibarra, Guantánamo o Jiguaní, pequeños grupos de insurrectos retomaban la senda del monte.

 

Era un alzamiento pactado que buscaba encender la mecha de una isla entera sin la estructura militar de la Guerra Grande, pero con una idea que proponía la urgencia de forjar una república «con todos y para el bien de todos» antes de que el vecino del norte encontrara la excusa perfecta para intervenir.

 

Si aquella contienda no se hubiera visto truncada apenas tres años después por la intervención estadounidense de 1898, el destino de Cuba habría sido diametralmente opuesto. La guerra de Martí no era un simple relevo generacional de la gesta del 68; era una advertencia profética. El Héroe Nacional sabía que la independencia no podía demorarse, pues una nación exhausta por treinta años de conflicto intermitente quedaría vulnerable, presa fácil para los intereses anexionistas que ya miraban con lujuria el valle del Cauto y los ingenios azucareros.

 

La historia truncada en 1898 dejó a Cuba en un limbo de libertad maniatada. Lo que pudo ser una república plena, forjada en el crisol del mambí, devino en una neocolonia tutelada por la Enmienda Platt, donde el derecho de intervención estadounidense no fue la independencia que Martí imaginó, soberana y justa, fue suplantada por una independencia vigilada, donde los dueños del azúcar y las tierras cambiaron el apellido español por el anglosajón, perpetuando una estructura de dominación que la guerra de independencia buscaba destruir desde su raíz.

 

El espíritu de aquella guerra justa, sin embargo, no se concentró solo en el oriente extremo. En las llanuras de Las Tunas, la semilla encontró tierra fértil. Meses después del alzamiento de febrero, la zona comprendida entre Jobabo y las estribaciones de la Sierra de Cristal se convirtió en un hervidero de patriotas. Fue allí, en ese perímetro de caminos polvorientos y sabanas interminables, donde comenzó a fraguarse la leyenda del Batallón Cabaniguán, una unidad que supo llevar la guerra con voraz machete en mano.

 

El nombre del batallón no era casual ni improvisado. Honraba la memoria de Francisco Vicente Aguilera, el patriarca bayamés que en la mañana del 17 de octubre de 1868, en su ingenio Cabaniguán —ubicado en esa misma geografía jobabense—, se levantó en armas al grito de «¡Independencia o muerte!». Aguilera, uno de los hombres más ricos de la región, lo sacrificó todo por la libertad, demostrando que la causa de Cuba estaba por encima de los intereses personales. Aquel gesto heroico de la Guerra de los Diez Años renacía ahora, bautizando a los hombres que hostigaban las columnas españolas en los mismos predios donde su hacienda había sido el primer altar de la libertad.