Al sur de Jobabo, en la provincia de Las Tunas, se extiende el área protegida de Monte Cabaniguán, un humedal que constituye uno de los ecosistemas costeros más valiosos de Cuba y del Caribe insular. Este sitio, indispensable para la biodiversidad nacional, sirve como punto de partida obligado para cualquier reflexión sobre la conservación de los humedales en la isla. El biólogo Manuel López Salcedo, al analizar estos temas, enfatiza la importancia de garantizar la salvaguarda medioambiental.
La relevancia de este refugio de fauna va más allá de su riqueza natural. Monte Cabaniguán es también un centro de actividad científica dedicado a la investigación y preservación de sus delicados equilibrios ecológicos. Los estudios que aquí se desarrollan son fundamentales para comprender y proteger estos entornos vitales.
Junto a la labor investigativa, en la zona se ha cultivado un vínculo esencial entre la comunidad y su entorno. Este ejemplo de convivencia subraya la importancia crítica de la educación ambiental, demostrando que la protección efectiva de la naturaleza requiere del compromiso y la conciencia de las poblaciones locales.
Monte Cabaniguán destaca en cómo la protección de los humedales no es solo un asunto ecológico, sino una necesidad integral que combina ciencia, gestión comunitaria y política ambiental donde la ciencia, la educación y la acción humana convergen para defender un patrimonio natural insustituible.




