Los postes vivos, una práctica que está ganando terreno en el sector agropecuario por sus beneficios económicos y ambientales. Para conocer más detalles, conversamos con Ramón Ramos Ramos, especialista del Servicio Estatal Forestal. Ramón, ¿podría explicarnos en qué consisten los postes vivos y por qué son tan importantes?
Con gusto. Los postes vivos son árboles que se utilizan como cercas vivas en fincas y cultivos. A diferencia de los postes de madera tradicionales, estos crecen y se fortalecen con el tiempo, lo que significa que la cerca se mantiene sin necesidad de reemplazar los postes cada año. Desde el punto de vista económico, esto representa un ahorro significativo para los productores, porque no tienen que invertir constantemente en nuevos postes.
Hay varias opciones. Por ejemplo, el piñón florido, el jobo, o la ciruela, que es un árbol frutal. El piñón florido es especialmente valioso porque sus flores alimentan a las abejas, que son fundamentales para la polinización de los cultivos. Además, cuando se podan estas especies, sus ramas pueden usarse como alimento para el ganado vacuno. También benefician a la fauna silvestre, ya que proveen alimento y sitios para la nidificación.
¿Estos beneficios son aprovechados solo por ganaderos o también por agricultores?
Tradicionalmente, los ganaderos han sido los principales usuarios, pero en los últimos años, los agricultores también han visto la necesidad de cercar sus terrenos con mayor rigurosidad. Además, algunas especies actúan como barreras naturales contra plagas y como cortinas rompevientos, lo que es clave para enfrentar los efectos del cambio climático, como los vientos más fuertes.
¿Existe algún apoyo estatal para fomentar el uso de postes vivos?
Sí, el Estado ha creado el Fondo Nacional de Desarrollo Forestal (FONADEF). Los productores pueden presentar proyectos al Servicio Estatal Forestal (CEF) en su municipio. Si el proyecto es aprobado, pueden acceder a un financiamiento que cubre la inversión realizada. Esto incluye desde la compra de plantas hasta los costos de siembra y mantenimiento.
¿Cómo se calcula el pago o la bonificación?
El pago se hace por kilómetro de cerca viva, y se certifica después de un año, cuando se comprueba que las plantas han sobrevivido y están establecidas. Si las plantas mueren, no se puede pagar, por eso es clave asegurar su crecimiento. Los productores pueden optar por un crédito bancario o financiar el proyecto con sus propios medios; en ambos casos, deben presentar los gastos reales para que sean certificados y reembolsados.
¿Qué pasos deben seguir los campesinos o granjas estatales para acceder a este beneficio?
En el caso de las granjas estatales, presentan el proyecto directamente al Servicio Estatal Forestal. Los campesinos, por su parte, lo hacen a través de sus cooperativas (CCS o CPA). Una vez aprobado, pueden ejecutar el proyecto y, tras la certificación, recibir el pago correspondiente.
Los postes vivos no solo mejoran la infraestructura de la finca, sino que también aportan al medioambiente, a la alimentación animal y a la resiliencia climática. Es una inversión que, con el apoyo estatal, se vuelve rentable y sostenible. Invito a los productores a acercarse al CEF de su municipio para recibir asesoría y dar el primer paso hacia esta práctica innovadora.




