Jobabo. – Las limitaciones relacionadas con la asignación y producción local de materiales, unido a la poca disponibilidad de combustibles deprimen la consolidación del plan de construcción de vivienda.
Este año solo se ejecutó un inmueble, de un compromiso de 2 para el actual calendario, lo que denota la ausencia casi total de los recursos necesarios para enfrentar tal encomienda, cuyo programa resulta uno de los más sensibles que acomete el país desde casi el triunfo revolucionario de 1959.
Por la misma razón no se le puede brindar tratamiento al acuerdo 9009 del Comité Ejecutivo del Consejo de Ministros que estipula la atención a las madres con 3 o más hijos menores de 17 años de edad.
Similar suerte corre las células básicas (subsidios) destinadas a las personas de baja solvencia económica y en situación de vulnerabilidad, subprograma paralizado desde unos 5 años afectación que abarca a todos los consejos populares de la zona urbana de municipio y algunos de la rural.
Entre tanto, el llamado fondo paralizado, cuyas viviendas en las distintas fases y que antes fueron patrocinadas por los organismos constructores, se mantienen sin disponibilidad de recursos y algunas en peligro inminente de deterioro, sobre todo, las que comenzaron a ejecutarse con ladrillos de barro y otros materiales pocos resistentes.
Por su parte, las casas que se ejecutaban por esfuerzo propio no pudieron avanzar debido también a la total ausencia de recursos en la tienda del área urbana del Comercio y el punto de venta ubicado en San Antonio y que fueron habilitados con esos fines.
La indicación de las autoridades locales en tal sentido es clara y convincente: construir viviendas de tipologías 3 y 4 con el uso de madera acerrada, el empleo mínimo de cemento industrial y de acero y el uso de zin o fibrocemento para las cubiertas, según sea el caso.



