Así, guiado por su instinto, hace correr la música por sus venas Esteban Ramírez Figueredo, “El Indio”. Este jobabense de cabello canoso y tez oscura, trovador empírico y autodidacta, es una presencia familiar en los actos políticos del municipio.
Su método de creación es singular: no escribe sus versos, sino que los graba en la memoria para luego reproducirlos con su guitarra, en una réplica fiel de las composiciones que nacen en su mente.
Con la guitarra en la mano ha echado media vida cantando a Jobabo y a Cuba. Este empirismo, la capacidad de convertir sus versos en trova y su desenvoltura de artista entusiasta le confieren un valor singular. Aunque no proviene de ninguna academia ni ha estudiado música formalmente, posee el arte natural de decir, de poetizar al compás de las cuerdas.




