El 2026 se perfila como un año decisivo para la expansión de la agroecología en Jobabo, donde un proyecto que tiene más de una década impulsado por la Asociación Nacional de Agricultores Pequeños (ANAP) ha demostrado resultados integrales alentadores.
La iniciativa, que ya involucra a las 20 cooperativas bajo el radio de acción de la organización en el territorio, busca sumar a un número mayor de fincas a sus prácticas sostenibles, consolidando un modelo productivo que combina eficiencia con protección ambiental.
Las prioridades para este impulso están bien definidas y se centran, en primer lugar, en la innovación aplicada para la sustitución de importaciones, además fomenta la creación y uso de insumos y medios de producción locales, como biofertilizantes y bioplaguicidas, reduciendo la dependencia de recursos externos y fortaleciendo la autonomía económica de las unidades productivas.
También el programa enfatiza aspectos clave para la sostenibilidad ambiental, como la conservación y enriquecimiento de los suelos, la optimización en el aprovechamiento del agua y la protección general del medio ambiente. Estas prácticas no solo mitigan el impacto ecológico, sino que están directamente vinculadas a la estabilidad y el incremento de los rendimientos agrícolas a mediano y largo plazo.
Un pilar adicional de la estrategia es el desarrollo de la silvicultura dentro del sector cooperativo y campesino. La integración de árboles en los sistemas productivos, ya sea en cortinas rompevientos, cercas vivas o sistemas agroforestales, contribuye a la biodiversidad, mejora los microclimas y ofrece nuevas fuentes de ingresos, complementando la producción de alimentos.
Con esta visión integral, el proyecto anapista enfocado en la agroecología en Jobabo aspira a combinar la soberanía alimentaria y tecnológica con la preservación de los recursos naturales, y se sientan las bases no solo para una agricultura más próspera, sino también para un desarrollo rural más armónico.




