Vicente Vérez Bencomo, director general del Instituto Finlay de Vacunas, destacó en la Mesa Redonda que el equipo de Soberana ha ido creciendo y está integrado por decenas de investigadores de muchas instituciones, lo cual representa un gran compromiso.
En el transcurso de estos tres meses, dijo, han existido muchas dudas con respecto al candidato vacunal Soberana.
Actualmente existen en el mundo tres grandes grupos de vacunas: una primera generación que se basa en cultivar e inactivar al virus, quitarle su capacidad de infestar. Son las primeras vacunas que surgieron y, por tanto, las más obvias y las que más rápido estuvieron para iniciar ensayos clínicos.
En este grupo, especificó Vérez Bencomo, se encuentra la vacuna china Coronavax, en fase III de ensayo clínico.
En un segundo grupo están un grupo de vacunas que, de una manera u otra, lo que hacen es incorporar el material genético del virus, por ejemplo a otro virus. Ahí se ubican, ejemplificó, las basadas en adenovirus como sputnik y el candidato vacunal de Oxford y Astrazeneca.
Un tercer grupo de vacunas utilizan directamente el material genético del virus, sobre todo el ARN (RNA en inglés). En este caso hay dos vacunas que están muy avanzadas en fase III de ensayos clínicos como los candidatos vacunales de Moderna y Pfiser.
Por otra parte, detalló el director general del Instituto Finlay de Vacunas, se encuentran las vacunas que utilizan subunidades, es decir que no tienen relación con el material genético del virus como tal, sino que emplean una proteína del virus producida por biotecnología en una fábrica celular que no tiene que ver con el virus.
Si se analiza en una escala de tiempo, explicó, es más difícil desarrollar una vacuna en la medida en que se avanza en otros grupos (del 1 al 4).
“Si se tiene en cuenta la ventaja, en términos de seguridad de las vacunas, la relación sería inversa. Las primeras tienen mucho mayor riesgo pues se conoce poco de estos tipos de vacunas, al no ser ampliamente utilizadas. Por lo tanto hay riesgos en la aplicación de millones de dosis de estas vacunas que se desconoce qué efectos pudieran tener”.
En el campo de la derecha, acotó, “nos movemos hacia vacunas que se conocen y la percepción de seguridad que debemos tener es mucho más alta”.

Según Vérez Bencomo, el gran reto que tienen las vacunas en subunidades es dar una respuesta inmune adecuada porque tienen una tendencia a dar una respuesta menor que las que se mueven en el ala izquierda de la gráfica.
El especialista sostuvo que en el caso de Soberana el desafío es lograr inducir el nivel de anticuerpo con la calidad de anticuerpo que posibilite neutralizar el virus.