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ANAP en jornada de celebración y homenaje

Con un amplio programa de actividades que incluyó el recorrido de la Bandera 65 aniversario, el municipio de Jobabo se sumó a la jornada nacional previa a la celebración de la Asociación Nacional de Agricultores Pequeños (ANAP) y el Día del Campesino, efemérides que se conmemoran cada 17 de mayo.

Luzbel González Martínez, presidenta de la ANAP en el territorio, explicó el significado de esta movilización simbólica. “La bandera 65 aniversario es un orgullo para nosotros”, afirmó, destacando que en esa fecha se conjugan tres hechos: un aniversario más de la ANAP, el Día del Campesino y el aniversario del fallecimiento del líder campesino Niceto Pérez.

“Para nuestros campesinos es un orgullo contar con esa bandera… en ella se envuelven muchas raíces campesinas”, sostuvo González Martínez, quien resaltó el papel fundamental del sector en la actualidad. “Hoy el campesino está en la primera línea de combate… hoy sin el campesino no habría obra posible, porque yo diría que hoy el campesino pone más del 86% de las producciones de alimentos de este país”.

El recorrido del estandarte por Jobabo fue un evento cargado de emotividad. La bandera, que partió desde Mayarí el pasado 17 de septiembre y ha transitado por todas las provincias orientales, fue recibida en la CCS “Melanio Ortiz II” con la presencia de campesinos, estudiantes de escuelas rurales y factores de la comunidad. “Se recibió con mucha motivación y entusiasmo”, precisó la dirigente.

La jornada de homenaje no se limitó al acto simbólico. Durante su tránsito por la localidad, se desarrollaron acciones de impacto social que reflejan la esencia solidaria de la organización. “Inició en la mañana con la entrega de un donativo… hicimos una java que tenía productos agropecuarios para las embarazadas de nuestro municipio”, detalló González Martínez. Asimismo, se realizaron donaciones al hogar de ancianos y al hogar materno del territorio.

Tras dos días de actividades en Jobabo, que incluyeron el reconocimiento a productores en zonas como el Nispero y Mejías, la bandera fue entregada al municipio de Colombia en un acto celebrado en la CPA “Leningrado”.

La presidenta de la ANAP en Jobabo adelantó que el programa conmemorativo continuará hasta mayo, integrado también con otras fechas patrias. “Tenemos previsto los actos en saludo al Triunfo de la Revolución… y también el centenario de nuestro Comandante en Jefe”, señaló.

Para Luzbel González Martínez, estas celebraciones reafirman el compromiso del campesinado. “Para nosotros significa un orgullo y mucho contar con nuestros campesinos para continuar el legado de nuestro Comandante en Jefe, Fidel Castro”, concluyó, subrayando el valor de quienes “luchan y defienden las conquistas de la Revolución”.

Disciplina y honestidad, las premisas del Mayor Adel

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El Mayor Adel Buján Figueredo, un jobabense con 36 años de servicio, repasa su trayectoria en las FAR con la sencillez del que ha cumplido con dignidad y compromiso. En el Día de las Fuerzas Armadas Revolucionarias, su voz entreteje recuerdos, lealtad y un principio inquebrantable: la disciplina.

“Yo entré a la Fuerza Armada en el año 1990”. Con esa frase precisa, como un parte militar, comienza el relato de quien más tarde se convirtió en oficial permanente. Pero el camino, marcado por las necesidades del país, pronto mostró su primer giro. “Me licenciaron porque comenzó la tarea Álvaro… y yo era llamado por la reserva por dos años”. Lejos de verlo como un final, lo asumió como un cambio de forma. “Me licencié ahí y seguí, entonces continuo aquí trabajando como responsable de la defensa”. Su servicio, desde el principio, fue una cuestión de esencia, no de estatus.

Su compromiso lo llevó a territorios vecinos. “Estuve en el sector militar de Majibacoa… por espacio de tres años y medio”. Allí, la historia nacional y su deber se fundieron en un episodio imborrable. “Allá pasé exactamente cuando las inundaciones del siglo, que fue en el año 93… y tuve la oportunidad de participar en el rescate de personas que estaban en el agua hasta la cintura”. El oficial recuerda con gravedad: “La verdad que fueron inundaciones grandes donde hubo muchas afectaciones”. No habla de heroísmo, sino de presencia; de estar donde el pueblo lo necesitaba.

De regreso en Jobabo, asumió una especialidad técnica de alto rigor. “Yo atendía específicamente… la protección contra armas de destrucción masiva”. Habla de “conservar todos los medios” con el cuidado de quien guarda un tesoro nacional. Ese sentido de la responsabilidad lo siguió incluso cuando los cambios estructurales disolvieron su cargo. “Al pasar la especialidad a ingeniería, ya desaparece el cargo”, explica. La institución, reconociendo su valor, lo redestinó. Incluso cumplió funciones civiles con el mismo celo: “De ahí estuve dos años trabajando como inspector fiscal de la ONAT”.

¿Qué hizo que las FAR siempre lo reclamara? Él lo atribuye a un valor fundamental: “Como no me habían ido de los trabajos por problemas de disciplina, yo seguía con la misma disciplina que tenía anteriormente”. Esa cualidad, férrea y constante, es el hilo conductor de su vida. “La fuerza armada para mí ha significado la vida”, confiesa, y profundiza: “Es decir, que yo he tratado de cumplir y de ser disciplinado, porque la fuerza armada es lo que lleva a ser disciplinado y cumplir con el trabajo”.

Esa disciplina no es un frío reglamento, sino un principio con rostro humano. Hoy, como oficial de reclutamiento, enfrenta uno de sus mayores desafíos: conectar con las nuevas generaciones. “La especialidad tú sabes cuál es, que la especialidad esa es medio difícil. Hay que luchar con jóvenes de diferentes caracteres”. Su método no es la imposición, sino la persuasión y el diálogo honesto con las familias. “Yo siempre he tratado de llegar a las personas con la buena forma… con la mentalidad de hacer el trabajo político con la familia, para que vean la necesidad y la obligación”.

Este balance entre el deber férreo y la comprensión familiar ha sido su sustento. “He tratado de llevar las dos al mismo tiempo, nunca dejando a la familia atrás, ni al trabajo”, afirma. Reconoce los sacrificios, especialmente durante su etapa en Colombia: “Me iba a las 5 de la mañana de aquí y regresaba a veces a las 6 de la tarde… pero siempre he estado ahí con mi familia, en las buenas y en las malas”.

Tras 36 años de adaptaciones, misiones, el reconocimiento llegó con el grado de Mayor, una estrella que significa mucho. “Y entonces me ascendieron por la reserva al grado de mayor”, dice, y añade de inmediato la verdadera carga de esa distinción: “Mayor responsabilidad y compromiso”.

Al preguntarle por el significado de este 2 de diciembre, su respuesta sintetiza una vida: “La fuerza armada es el brazo fuerte de la revolución. Y siempre me ha gustado la fuerza armada”. Para el Mayor Adel Buján Figueredo, las FAR no es simplemente la institución donde trabaja. Es, en sus propias palabras, el significado de una vida entera dedicada, con disciplina y corazón, a la defensa de su pueblo.

Cuba conmemora el Día de las Fuerzas Armadas Revolucionarias

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La Habana, 2 dic (Prensa Latina) Cuba conmemora hoy el Día de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR), coincidiendo con el 69 aniversario del desembarco del yate “Granma”, hecho que marcó el inicio de la lucha armada contra el gobierno de Fulgencio Batista.

El 2 de diciembre de 1956, 82 expedicionarios liderados por Fidel Castro arribaron a las costas del sureste de la isla tras zarpar el 25 de noviembre desde Tuxpan, México.

Horas después, fueron emboscados por el ejército batistiano. La mayoría cayó o fue capturado, y los sobrevivientes se dispersaron por la Sierra Maestra, situada en las orientales provincias de Santiago de Cuba y Granma.

En el poblado intramontano llamado Cinco Palmas, un pequeño grupo se reunió con apenas siete fusiles, contexto en el que Fidel Castro pronunció su célebre frase: “Ahora sí ganamos la guerra”.

Ese puñado de hombres sentó las bases del Ejército Rebelde, que en poco más de dos años derrotaría a la dictadura encabezada por Batista (1952-1958) y triunfaría el 1 de enero de 1959.

Las FAR fueron fundadas oficialmente el 2 de diciembre de 1961, en homenaje a esa gesta, con la misión de movilizar al pueblo en defensa de la soberanía nacional desde los primeros instantes de cualquier agresión.

Recordar, contar y escribir la historia: un simposio necesario

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Con la magistral interpretación de las notas del Himno Nacional por la Banda de Concierto Municipal inició el XXXVI Simposio de Historia de Jobabo organizado por el museo municipal Rosendo Arteaga Guerra. El evento con un enfoque local conmemoró el 152 aniversario de la heroica Batalla de Palo Seco, el 69 aniversario del desembarco del Yate Granma y las actividades por el centenario del natalicio de nuestro comandante en jefe, Fidel Castro Ruz.

La presentación y debate de los trabajos investigativos tuvo un jurado de lujo bajo la batuta del Licenciado en Educación, José Ramón Castro Cutiño e integrado por las también licenciadas en educación Yanelis Acosta Morales y Mercedes Rivero Mendoza conocedores de la historia local.

Las ponencias referidas todas a la amplia historicidad local comenzaron con la disertación de la maestra de generaciones Luzmarda Arrieta Echeverría quien habló a los presentes acerca del paso de Antonio Maceo por Jobabo y la valía de los promotores culturales en la formación de valores en la comunidad y defensores de la cultura como escudo y espada de la nación.

Por su parte, Adrián Gómez Oliva, joven museólogo hablo a los presentes acerca de la Obra y ejemplo imperecedero de Fidel en el humanismo de los jobabenses, el historiador revelo como la figura del comandante en jefe continua viva en el poblado y el tributo eterno a su figura desde el homenaje de aquel triste 25 de noviembre de 2016 hasta estos días.

Con el título una “Guagua Anaranjada” la escritora Amparo Ramírez, presidenta de la Unión de Escritores de Cuba en el municipio contó la historia de la Base de guaguas escolares Camilo Cienfuegos Gorriaran, centro Vanguardia Nacional. La también historiadora disertó sobre el papel de la mujer, la labor de los innovadores y la brigada de macheteros.

Las obras presentadas ante estudiantes y profesores de la Secundaria Básica Manuel Fajardo fueron merecedoras de la condición relevante y sus ponentes tienen la misión de divulgar las investigaciones en otros eventos municipales y provinciales.

El evento contó además con la presencia de Darley Pérez González, funcionario de la esfera político ideológico del Partido Municipal, Yamilet Vázquez Socarras, subdirectora de la dirección de cultura municipal y Karina Pérez Rodríguez, directora en funciones del museo municipal.

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De Palo Seco al Granma: Ecos históricos en el sur de Jobabo

La historia militar de Cuba está tejida con hilos de audacia y coincidencias significativas. En el calendario de las efemérides patrias, el mes de diciembre aglutina dos momentos aparentemente distantes en el tiempo, pero íntimamente conectados en espíritu. La singular convergencia entre la Batalla de Palo Seco, protagonizada por el Generalísimo Máximo Gómez en 1873 al sur de Jobabo, y el desembarco del yate Granma en 1956, hecho que marca el Día de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR).

El General Máximo Gómez, al mando de fuerzas mambisas en la región oriental, se enfrentaba a la clara desventaja tecnológica y numérica frente a las tropas coloniales españolas. Fue en este escenario, en la zona sur de lo que hoy es Jobabo, donde Gómez ideó una de sus acciones más ingeniosas. Ante un enemigo mejor pertrechado y numeroso, el estratega dominicano demostró que la inteligencia y el conocimiento del terreno podían equilibrar la balanza.

La esencia de la acción no fue un combate frontal convencional, sino un magistral movimiento de distracción y reubicación. Según los relatos históricos y la tradición oral, Gómez ordenó simular un falso ataque frontal, probablemente utilizando recursos como polvaredas y ruido para confundir al enemigo. Mientras las fuerzas españolas centraban su atención en este señuelo, el grueso de las tropas independentistas se replegó sigilosamente y cambió de posición táctica para luego hostigar al enemigo desde los flancos. Esta acción, más que una batalla campal, fue una lección de guerra de guerrillas.

Ochenta y tres años después, en la madrugada del 2 de diciembre de 1956, otro grupo de combatientes desembarcaba por Las Coloradas, en el yate Granma. Este hecho, aunque inicialmente derivó en un revés táctico, se convirtió en el germen irreversible del Ejército Rebelde. La fecha del desembarco fue institucionalizada posteriormente como el Día de las Fuerzas Armadas Revolucionarias, constituyendo la piedra angular de la Cuba contemporánea. Es un día de celebración nacional que honra el origen, la resistencia y la victoria final.

Aunque separados por más de ocho décadas, ambos sucesos comparten un sustrato conceptual profundo. No es una coincidencia cronológica exacta, sino una convergencia en el espíritu de lucha, la improvisación ante la adversidad y la fe en una estrategia de movilidad y sorpresa. Máximo Gómez, el maestro de la caballería mambisa y la táctica de “encerrona”, fue un precursor intelectual de la guerra irregular que luego perfeccionaría el Ejército Rebelde en la Sierra Maestra. Ambas efemérides, ocurridas en diciembre, dialogan entre sí desde los anales de la historia.

Es en el ámbito local donde esta dualidad histórica adquiere su mayor relieve. Para Jobabo y la provincia de Las Tunas, la gesta de Palo Seco no es un evento menor, sino un capítulo de identidad. Durante las conmemoraciones del Día de las FAR, las instituciones culturales y educativas de la región realizan un trabajo consciente para vincular ambos hitos.

La magnitud del 2 de diciembre, la memoria de Palo Seco le aporta profundidad histórica y continuidad. Ilustra que la capacidad estratégica en Cuba tiene raíces profundas, forjadas mucho antes del triunfo revolucionario. Esta conexión subraya un principio táctico perdurable: la victoria no siempre depende de la fuerza bruta, sino de la inteligencia, la flexibilidad y la íntima conexión con el pueblo y la geografía.