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Celebración en la jornada de los Instructores de Arte

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La jornada dedicada al día del instructor de arte avanza hacia el 18 de febrero donde todos los instructores se unirán para celebrar por su día y es que en matutino especial desarrollado en la ESBU Manuel Fajardo Rivero fueron homenajeados los hacedores artísticos.

1770922711433La plaza de la Secundaria Básica fue el escenario perfecto para en la mañana del 12 de febrero celebrar por los instructores de arte en presencia de metodólogos, instructores de arte, alumnos y profesores.

Fueron los propios educandos los encargados de organizar el espacio lleno de colorido, música y danza en un momento para agradecer las enseñanzas de las distintas manifestaciones artísticas como perfecto complemento a los aprendizajes generales.

La ESBU Manuel Fajardo Rivero fue sede de un matutino especial como parte de las actividades por la jornada dedicada al día del instructor del arte.

Jobabo: 114 años del día en que el central parió un pueblo

El 12 de febrero de 1912, a las puertas del ingenio que la Compañía Cubana del Ingenio Jobabo había terminado de construir el año anterior, comenzó a molerse la primera caña. Aquella zafra inaugural duró 65 días y produjo 73 202 sacos de azúcar, con un rendimiento de 12.37 por ciento sobre 5 917 760 arrobas de caña procesada. Pero los guarismos industriales, fríos en una hoja de balance, no cuentan lo esencial: ese día no solo empezó una zafra; empezó un pueblo.

Lo que existía antes en esos parajes no era una población. La investigación del historiador municipal Esteban Felipe Yero Rosales y de otros investigadores locales, compilada durante más de cuarenta años y reconocida públicamente por las autoridades locales, establece que el Jobabo anterior a 1909 era monte, tierras de haciendas y realengos donde la única huella urbana posible era la de los asentamientos rurales más o menos estructurados.

El nombre mismo lo heredaron del paisaje, no de sus pobladores coloniales. Jobabo proviene del vocablo aruaco Jobabol, que significa “sitio poblado de jobos”, el árbol frutal que crecía a orillas del río homónimo. Lo documenta así el trabajo de la Sociedad Científica Arqueológica tutelado por la licenciada Belkis López Ramos, y lo corroboró en su momento Fernando Ortiz, el gran investigador de las raíces cubanas.

La fecha fundacional del poblado, sin embargo, no es la de la zafra sino la que ha sido posible establecer mediante la revisión de archivos y registros civiles. Según la investigación de Belkis López, fue el 17 de julio de 1911 cuando se aprobó oficialmente la urbanización de los terrenos donde se levantarían las primeras construcciones . Esa es, a la luz de la evidencia documental, la fecha de fundación de Jobabo como entidad urbana.

Entre 1910 y 1911, mientras se erigía el ingenio, se construyeron las primeras casas y los bateyes. Las viviendas de madera, que predominarían hasta los años veinte, se destinaron de manera diferenciada: las mejores, estilo bungalow con pisos de ácana, para los altos empleados norteamericanos y cubanos; otras, más modestas, para trabajadores de puesto fijo; los barracones, en condiciones deplorables y sin servicios, para la mayoría.

La fuerza laboral que hizo posible la primera zafra era heterogénea, y los archivos consultados por los historiadores municipales permiten afirmarlo sin ambages: la formaban africanos, jamaicanos, haitianos, chinos y cubanos. Se desconoce la cifra exacta de trabajadores en 1912 —las estimaciones oscilan entre 260 y 320—, pero la nómina de 1926 ya registraba 822 obreros.

La investigadora Ayme Plasencia Pons, del Centro de Intercambio y Referencia-Iniciativa Comunitaria de Cuba, ha documentado en un estudio publicado por La Jornada de México cómo este proceso no fue exclusivo de Jobabo pero allí encontró una expresión paradigmática: “Jobabo… surgió en el año 1912 a partir de la construcción de su central azucarero. Este central se erigió como un símbolo del modelo agroindustrial y como generador de una diversidad de servicios comunitarios importantes” -6.

Aquella primera zafra inauguró también un régimen de explotación que las fuentes documentales describen con crudeza. Las jornadas en la agricultura y la industria se extendían hasta catorce horas. Los salarios oscilaban entre ocho y quince centavos diarios. El desyerbe de un cordel de línea férrea —medida de la época— se pagaba a dos centavos.

El pago, en la mayoría de los casos, no se realizaba en moneda nacional sino mediante fichas o bonos canjeables únicamente en las bodegas y establecimientos pertenecientes a la colonia. El sistema, atado a la compañía, impedía a los trabajadores comprar fuera de los límites del central y prolongaba la dependencia más allá de la jornada laboral.

La vivienda de los cortadores de caña y subempleados —los barracones— carecía de iluminación, agua potable y servicios médicos. El llamado “tiempo muerto”, período de inactividad tras la zafra, sumía a las familias en la indigencia hasta la siguiente molienda. Esta contradicción entre la riqueza generada y la miseria habitacional ha sido ampliamente documentada en la monografía municipal dirigida por Yero Rosales .

A pesar de todo, el central atrajo población. Los comercios se establecieron escalonadamente, fundamentalmente por inmigrantes chinos y españoles. Para cuando se conmemoró el centenario de la primera zafra, en 2012, Jobabo era ya un municipio con identidad propia, reconocido en la división político-administrativa de 1976, cuando dejó de ser “un simple par de bateyes alrededor de un ingenio”.

Jobabo fue parido por un central azucarero entre 1910 y 1912, y su primera zafra, hace hoy 114 años, no fue la celebración de un pueblo existente sino el trabajo de parto del que nacería. Los historiadores han debido investigar en archivos, registros, testimonios y bibliografías diversas para reconstruir este proceso y aportar elementos nuevos sobre la fecha fundacional. El rigor documental ha permitido, por fin, separar la memoria de la leyenda.

FUENTES 

  1. Yero Rosales, Esteban Felipe (Historiador del municipio Jobabo). Monografías e investigaciones archivadas en el Museo Municipal.
  2. Plasencia Pons, Ayme (Centro de Intercambio y Referencia-Iniciativa Comunitaria, CIERIC). Cuba: De la industria a la tierra, una estrategia de vida compartida. La Jornada del Campo, suplemento informativo de La Jornada (México), núm. 112, 21 de enero de 2017.
  3. López Ramos, Belkis Milagros; Ramos Pantoja, María Luisa; Rojas Ramírez, Raúl. Jobabo: huellas del tiempo y patrimonio en el centenario de su fundación. Revista Caribeña de Ciencias Sociales, 2014, número 2014_04.
  4. Sociedad Científica Arqueológica (bajo tutoría de Belkis López Ramos) y Cardosa Rafael, Juana María (CITMA). Monografía del Municipio Jobabo.

Humus de lombriz, único fertilizante capaz de transformar la física y química del suelo

El Máster en Ciencias Domingo Álvarez Alzar, profesor del IPA Manifiesto de Montecristi de Jobabo, sostiene que la producción de humus de lombriz en pequeñas fincas es una práctica estratégica para alcanzar la soberanía alimentaria en Cuba. Con más de una década de experiencia en sistemas agroproductivos, Álvarez Alzar asegura que este fertilizante orgánico no solo mejora la textura física y química del suelo, sino que también fortalece a las plantas contra plagas y sequías. A diferencia de los fertilizantes químicos —hoy inaccesibles—, el humus puede obtenerse con recursos locales, aprovechando restos de cosecha y estiércol vacuno. El profesor insiste en la necesidad de capacitar a los productores en técnicas como la “prueba de caja” y el manejo adecuado del pie de cría para garantizar una producción eficiente y sostenible.

¿Por qué apostar por la lombricultura como eje productivo?

—En lo que respecta a la producción de humus de lombriz en una pequeña finca, estamos hablando de un proceso de vital importancia. Primero, porque rescatamos sistemas agrícolas que la naturaleza creó hace miles de años y que nosotros habíamos obviado por el uso intensivo de fertilizantes inorgánicos. Desde mi experiencia —lo que he estudiado, lo que he aplicado en el campo— puedo afirmar sin titubeos: no hay un fertilizante más importante en el ambiente agroproductivo que el humus de lombriz. Y es de muy fácil producción. Solo se necesita piedra, guía y materia orgánica. Porque todas las lombrices que viven en la tierra producen humus.

 ¿Todas las lombrices sirven para la producción de humus? ¿Cuál recomienda?

—Sí, todas producen, pero unas son más eficientes que otras. La lombriz californiana y la tailandesa roja son altamente productoras. La africana —esa gorda que usted ve cuando trabaja el campo— produce menos, pero también sirve. Si usted la coloca en un medio adecuado, automáticamente comienza a generar humus.

humus de lombriz

Explíquenos el proceso de producción de humus paso a paso.

—Mire, es muy sencillo. Primero, necesita un lugar para establecer el pie de cría. Puede ser un recipiente o un estanque, con la condición de que el agua sea controlada por usted, porque el proceso requiere humedad regulada para la descomposición de la materia orgánica.

Luego viene lo que llamo “la prueba de caja”. Consiste en tomar diez lombrices y colocarlas en el alimento que planea suministrar. Si muere una sola, ese estiércol o residuo no sirve. Así de riguroso hay que ser. El pH no puede ser muy ácido; debe ser básico, equilibrado.

Una vez que pasa la prueba, comienza a alimentar el pie de cría. En una finca cubana tradicional, por ejemplo, recomiendo instalar los restos de cosecha en un platanar. A la lombriz le encanta el plátano: le permite esconderse, resguardarse, reproducirse con enorme facilidad. Usted combina estiércol vacuno con tallos y hojas de plátano, y verá cómo la población se multiplica.

¿Cuál es el error más común al cosechar?

—Cosechar también tiene su ciencia. No es simplemente retirar el humus. Hay que manejar la humedad y la materia orgánica para no llevarse las lombrices que aún están en producción. Eso se aprende con capacitación. Nosotros mismos hemos impartido talleres sobre estos temas tradicionales, porque el momento lo exige.

¿A qué se refiere con “el momento lo exige”?

—El país no tiene condiciones económicas en este momento para importar fertilizantes químicos. Lo que debemos hacer es echar a andar todo lo que sabemos, con el apoyo de la ciencia y la técnica. No se trata de esperar insumos externos, sino de lograr una verdadera soberanía alimentaria, que aún está muy lejos de alcanzarse.

agricultura Jobabo

¿Qué le propone entonces a los productores?

—Les propongo que monten su propio pie de cría y produzcan humus de lombriz. No hay otro fertilizante en la tierra capaz de modificar simultáneamente la textura física y la composición química del suelo. Quien aplique humus, mejora las condiciones del terreno, aumenta los rendimientos y fortalece la defensa de las plantas contra plagas y contra la persistente sequía del cambio climático.

¿Hay otros usos del humus más allá del suelo?

—Por supuesto. Puede utilizarse como fertilizante foliar. Y algo que poca gente sabe: el exiliado de humus de lombriz genera un eczema que combate las esporas de la sigatoka negra y amarilla en el plátano. Permite un desarrollo más sano del plátano vianda, del plátano macho. Hay mucha tela por donde cortar con el humus.

¿Por qué entonces no se generaliza su uso?

Mire, en nuestro municipio hay un problema serio. La gente se ha dedicado a producir lo que da dinero, no lo que da alimento. ¿Da dinero la cebolla? Pues todos producen cebolla. ¿Da dinero el maíz? Todos producen maíz. Pero nadie mantiene en la finca una variación de alimentos que cubra el balance nutricional. La producción de hortalizas es muy deficiente, no hay granos, no hay diversidad. Y eso también es responsabilidad nuestra.

Algún mensaje final…

—Que no se queden con la duda. El que no entienda, que llame, que pregunte, estamos en el Politécnico de Jobabo dispuestos a ayudar en todo a los productores. Esto es claro: con humus de lombriz, el campo mejora, la comida aumenta y el país depende menos de lo que no tiene. Es cuestión de voluntad y de conocimiento.

Jornada y celebración por el Día de los Instructores de Arte

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La jornada por el día del instructor de arte a celebrarse el próximo 18 de febrero fue inaugurada en la casa de cultura Perucho Figueredo Cisneros, epicentro de concentración de los hacedores artísticos del terruño jobabense.

El encuentro estuvo ambientado por el propio talento de los artistas del patio que entre versos, música, actuación y las artes plásticas celebraron la creación artística local como máxima para compartir el arte y la defensa de nuestra identidad que es sin más nuestra idiosincrasia, nuestra identidad.

La jornada en toda su extensión incluye la realización de matutinos especiales, encuentros en la biblioteca pública y la dirección de Cultura hasta terminar en un desborde de talento que tendrá como sede al motel 30 de diciembre.

El espacio inaugural también fue propicio para que los instructores de arte y demás trabajadores de la casa cultural conocieran sobre el presupuesto de la institución para el presente calendario que va de un poco más de 2 millones de pesos que incluye el salario de los trabajadores y las actividades priorizando las intervenciones en las comunidades para garantizar la reanimación y el acercamiento del arte.

La jornada por la celebración del día del instructor de arte comenzó este 10 de febrero como un espacio para potenciar, reunir y aplaudir el talento de los artistas locales.

Haz algo bueno cada día

El Movimiento Juvenil Martiano (MJM) creado en 1989 por la Unión de Jóvenes Comunistas (UJC) se caracteriza por su esfuerzo social y educativo que entrelaza el legado ético y patriótico de José Martí con los principios revolucionarios de Cuba promoviendo entre las nuevas generaciones el estudio, la investigación y la divulgación de la vida y obra del Héroe Nacional José Julián Martí Pérez.

Bajo el principio de autosuperación permanente y la confirmación práctica de la utilidad de la virtud los integrantes del movimiento siguen el mensaje que en carta del 19 de febrero de 1895 José Martí escribiera a María Mantillaː ʺhaz algo bueno cada día en nombre míoʺ.

De la integración y las actividades

El Movimiento Juvenil Martiano cuenta en su accionar con varias actividades que permiten estudiar, investigar y divulgar la vida y obra de José Martí y de igual modo compartir entre diferentes generaciones las experiencias vividas tras profundizar en el apasionado entorno martiano.

1770680425408Adrián Ramón Gómez Oliva, presidente del movimiento en el municipio Jobabo argumenta al respecto, ʺdesde sus inicios, el identificador del Movimiento Juvenil Martiano tuvo tres elementos fundamentales, la pluma negra, la estrella roja y la inscripción del nombre completo abrazando el conjunto, pero luego se modifica como tal el logo del movimiento.

ʺEl Movimiento Juvenil Martiano promueve a partir de una iniciativa del Dr. Armando Hart Davalos el diálogo de generaciones como una herramienta para enfrentar los retos, desafíos y esperanzas de la nación cubana en un momento donde se vive una profunda crisis humanística.

ʺDentro de la condecoración más alta que otorga el movimiento está la joven patria, siendo la máxima distinción que se otorga a los integrantes más destacados en la promoción y divulgación de los valores culturales, éticos, revolucionarios y patrióticos de la nación cubana a nivel nacionalʺ.

Extensiones del Juvenil Martiano

El movimiento cuenta con una estructura a nivel nacional, provincial y municipal esta última con 5 miembros y tienen como estructuras básicas a los Clubes Pioneriles Amigos de Martí, donde se agrupan a niños y adolescentes de las enseñanzas primaria, Secundaria Básica y la Especial y los Clubes Juveniles Martianos que congregan a los jóvenes de 15 a 35 años de todas las esferas de la vida social.

Gómez Oliva, comentó sobre las actividades del movimiento en el territorio, ʺdesde 2024 hemos realizado varias actividades, participé como delegado a la 48 edición del Seminario Juvenil de Estudios Martianos, donde obtuve la categoría de mención. Participé también en el proyecto Cuba en mi Mochila, desarrollado en la comunidad del Batey 1. Realicé un diálogo de generaciones donde participaron personas que pudieron estar cerca del comandante.1770680425350

ʺTambién el siguiente año, en el mes de enero, participé en el acto municipal por el 36 aniversario de la fundación del movimiento y por el 172 del natalicio de nuestro apóstol nacional, José Martín. En el mes de marzo específicamente, participé en la ruta histórica Herederos del Machete, recordando el paso de la columna invasora de Antonio Maceo por nuestro territorio.

ʺEn el mes de abril supervisé y participé como ponente en la 49 edición del Seminario Juvenil de Estudios Martianos, donde obtuve la categoría de premio. Discursé en el acto provincial por el 130 aniversario de la caída en combate de Martí en Dos Ríos. Y fui miembro de la delegación provincial a la 49 edición del Seminario Juvenil de Estudios Martianos en el mes de mayo.

ʺTodo este accionar permitió el municipio en el mes de abril, fuera reconocido como vanguardia en la provincia por todo el trabajo desarrollado en el año anterior. Y ahora, actualmente, por supuesto, hoy no podemos dejar de citar el aniversario 37 de la fundación del movimiento y el 173 del natalicio de José Martín. Ahora en febrero, el día 24, estaremos desarrollando la 50 edición del Seminario de Estudios Martianos en el Palacio de Pioneros, el cual estará dedicado principalmente al centenario del comandante como colofón principal, recordando su figura, estaremos sesionando por cuatro comisiones, donde estarán presentes nuestros niños, niñas, adolescentes y jóvenes en general.

De su actividad fundamental y colaterales

El MJM organiza de forma escalonada la participación y premiación del Seminario de Estudios Martianos, movimiento de masas para estudiar, investigar, escribir y difundir la personalidad y el pensamiento de Martí.

De igual modo los integrantes participan y promueven el ejercicio de la crítica en otros proyectos como los diálogos de generaciones, además el proyecto, Por una sonrisa contribuye al desarrollo cognitivo de niños, adolescente, jóvenes y ancianos que se encuentran en hospitales, hogares y centros educativos que para su atención merecen cuidados especiales, así mismo de conjunto con la Unión de Jóvenes Comunistas, el movimiento promueve el rescate y la promoción de la memoria histórica, del empleo de métodos y estilos que hagan más atractiva la enseñanza de la historia a través de la iniciativa por los senderos de la historia.

jobabo busto marti

Por otra parte, el proyecto Aquí vive un héroe tiene como propósito reconocer a quienes se destacan por su labor y su aporte a la Revolución y la sociedad, de igual modo Cuba en mi mochila promueve el debate e intercambio sobre nuestras raíces, la identidad nacional, el orgullo de ser cubanos y el significado de nuestros símbolos.

De este modo, el Movimiento Juvenil Martiano ofrece un marco único para que los jóvenes no solo analicen los textos de Martí, sino que los confronten con su realidad inmediata, debatan su aplicación en los problemas contemporáneos y descubran, en colectivo, cómo ser “martianos” en el siglo XXI.

Este espacio transforma el estudio individual en una experiencia dialógica y generacional, donde se tejen lazos de amistad y compromiso basados en valores compartidos.