



Jobabo. – Lograr un cambio en la mentalidad de los productores y demás fuerzas para incentivar la exportación de alimentos y otros bienes, fue el principal tema del balance anual del departamento de Comercio Exterior y la inversión extranjera celebrado este martes en el municipio.
Trascendió que en el municipio a penas se logran resultados que tributen al ingreso de divisas por ese concepto pese a las indicaciones de las autoridades provinciales y del municipio, sobre todo en la producción y exportación de alimentos para obtener recursos propios y para el país.
Durante el resumen de la labor del Comercio exterior y la inversión extranjera de Jobabo se plantearon asuntos vitales como la necesidad del apoyar más los procesos de creación de capacidades y condiciones para alcanzar a mediano plazo formas superiores de gestión cooperativa en el sector agropecuario.
Como parte de las proyecciones de trabajo para el actual año, figuran el completamiento y preparación de la estructura municipal, la aprobación de la estrategia y el mapa de exportación de la localidad y la capacitación a los diferentes actores con potencialidades para la exportación.
Otras de las acciones a emprender este año está vinculada a la identificación de oportunidades de negocio y formulación de una cartera de proyectos con vista a futuros procesos de inversión extranjera en el municipio, así como el desarrollo de ferias y eventos locales para lograr el fortalecimiento de las relaciones entre actores locales, del país y extranjeros.
Al resumir el encuentro el primer secretario del Comité Municipal del Partido en Jobabo, Osmel Osorio López aseguró confianza y las intenciones de buscar mecanismos de control y chequeo sistemáticos para lograr la inserción de los productos en las exportaciones de alimentos como una necesidad suprema.
Dígase Enfermería y se hablará de esa noble cualidad en quienes la ejercen, porque ellos y ellas saben cómo nadie lo que significa una mano cálida para aliviar el dolor, a la par de un medicamento, o lo mucho que consuela una palabra tranquilizadora en medio de los avatares de alguna enfermedad.
Maira Leonor Zamora Izquierdo enfermera de Jobabo, Las Tunas una de las fundadoras del programa del Médico y Enfermera de la Familia ideado por Fidel hace 40 años y aun se mantiene en el humano arte de empujar la sanación, de acompañar al que sufre y de batallar por una vida, aun cuando parezca que ya todo está perdido.
¿Cómo se inserta usted de enfermera en los consultorios médicos?
«Yo me inserto en los consultorios del médico y enfermera de la familia, una vez cuando nuestro comandante inició este programa en el año 1989, yo soy una de las fundadoras. Sin tener todas las condiciones creadas, comenzamos a trabajar, a dispensarizar a toda la población por grupos, en el consultorio del 12, que fue donde inicié hace 40 años».
amor,
«El trabajo fue duró, iniciamos desde cero, no había nada, comenzamos a captar a todas las mujeres que no se habían echo citología nunca, se implementó la atención a personas con cáncer, las de estadio Terminal, fue una labor muy linda que me gustaba mucho».
«Pasó el tiempo, llegaron las especialidades, la evolución en la medicina, con más condiciones y permanecí allí como enfermera por 22 años. En el 2010 me llegó una misión para Venezuela hasta el 2013».
¿Su experiencia en este hermano país de Venezuela como fue, ejerció la misma labor?
«Mi experiencia en Venezuela fue más difícil, trabajaba en un CDI pero como emergencista, intensivista, trabajé en esterilización, hacia electros, realicé muchas labores hasta de almacenera, cocinera, en realidad fui de todo, una labor muy linda, pero lo más importante fue la contribución de mejorar la salud de los pacientes con mi labor».
¿Una vez que regresó usted a la patria se incorpora al trabajo en los consultorios médicos o sumió otra tarea?
«Una vez que regresé a la patria con el deber cumplido, me incorporo nuevamente a trabajar en los consultorios médicos, pero esta vez en Argentina Sur, donde permanecí pos dos años. Luego me trasladan para el consultorio del 5 que no tenía enfermera en aquel entonces, y es donde me he mantenido hasta la actualidad».
«Desempeño un buen trabajo en la población, estoy orgullosa de mis pacientes, me encanta el trabajo que realizo en el consultorio con mis pacientes, a los que quiero muchísimo».
¿Tiene usted alguna experiencia significativa en el trabajo en los consultorios del médico y la enfermera de la familia?
«Si, tengo una experiencia significativa, tuve una paciente en el consultorio médico del 12, donde se pasó una paciente 12 años con cáncer en el útero, yo no vivía, era de día, de noche, todo el tiempo dándole mi apoyo psicológicamente, el medicamento a su hora, fue un gran impacto para mi, algo que me marcó y que no puedo olvidar. Aquella paciente había que ponerle morfina y ya al final cada una hora se le ponía, fuero 12 años muy marcados.
Pero al mismo tiempo me llenó de satisfacción porque logré que Tomaza, así se llamaba la paciente, durará más su vida y me despertó mucho más amor por mí trabajo, el que me encanta».
¿Qué se siente Maira el dedicar 40 años de su vida al trabajo en los consultorios médicos en Jobabo?
«No tengo palabras para expresar lo que en verdad se siente, siento que el dolor de cada paciente es mío también, me pongo en su lugar y rápido pienso en cómo lo puedo ayudar, es una experiencia muy linda, para mí algo muy grande en verdad.
Por mi labor recibí la medalla de los 25 años, varios reconocimientos, de todo creo que no falta nada por darme por mis años de sacrificio».
«Aprovecho para enviarle un mensaje a la juventud que comienza que se dediquen a su trabajo, que lo hagan con amor al paciente, a su profesión, la enfermería es muy linda, aunque haya escasez de medicamento, pero usted llega a donde está el paciente le pone la mano, su caricia, su amor y el dolor se alivia».
Todo va estar bien, es un alivio para el paciente, pero lo es también para su familia, y en esa frase va amor, que es un atributo imprescindible para alguien que escoge el camino de la enfermería, como lo ha hecho Maira Leonor Zamora Izquierdo de Jobabo, Las Tunas por cuarenta años.