En el corazón de la Casa de Abuelos Heriberto Cortés Iglesias de Jobabo se encuentra la Licenciada en Rehabilitación Social y Ocupacional, Yusdelis Peña Llanes, que lleva más de ocho años dedicados a esta institución asistencial con una labor imprescindible que contribuye a devolverle la nobleza a almas cansadas y a veces rotas.
¿Pudiera ponernos al tanto acerca de cómo se inclina usted por esta maravillosa profesión?
«Yo me inclino a esta profesión ya que tuve la oportunidad de elegirla como primera opción. Me fui a ella por lo humano que nos caracteriza al cubano, porque siempre me ha gustado acercarme a personas que me necesiten para que no se sientan solos, para que sientan que son importantes en la vida, no importa los años que carguen. Y bueno, ese fue uno de los motivos por el cual me incliné a esta profesión».
¿Qué experiencia marcan su trabajo con el adulto mayor y mucho más aquí en la Casa de Abuelo?
«Aquí en la Casa de Abuelo en mi vida laboral ha marcado algo muy bonito, porque ya que trabajo con el adulto mayor, aquí los tengo con carácter de distintos tipos, incluso núcleos familiares disfuncionales que vienen mis pacientes a la institución con problemas familiares. En lo que su autoestima trata de decaer y ahí entra mi papel a jugar. Tratar siempre la manera de que el abuelo se mantenga útil dentro de la sociedad. Muchos me asisten a la institución con ese deseo de recibir un abrazo, un buenos días llenos de amor. Y bueno, aquí estoy yo para brindarles a ellos lo mejor de mí».
¿Y qué recibes de ellos?
«Me he tratado de ganar ese afecto, ese cariño de muchos abuelos. Y yo sé, porque lo siento, que me tienen como una más de su núcleo familiar. He recibido cosas bonitas de mis abuelos, sobre todo mucha gratitud. Ellos incluso me he dado cuenta cuando llegan con su carácter que no es el de él y yo noto que trae problemas. Y cuando nos sentamos a conversar, ese espacio que el abuelo se abre y me confesa su preocupante, eso me enorgullece. Porque me siento alguien importante para ellos. Y ese es el objetivo, que ellos no se sientan solos, que aquí estoy yo para lo que sea, en los momentos que tengan no se sientan con sus problemas grandes, que lo compartan conmigo sus cargas, que yo siempre voy a tener el tiempo para ello».
¿Algún mensaje que quiera usted transmitirle a la familia jobabense o a aquellos abuelos para que también se integren a esta institución asistencial que serán bien recibidos?
«Les recomiendo al abuelo, al adulto mayor que esté solo en su casa o tenga a su compañera o su compañero. A través de esta situación tan difícil que estamos atravesando, los convoco a que se acerquen aquí a la casa de abuelos, que aquí van a formar una nueva familia. Vamos a tratar de darle lo mejor de nosotros porque gracias a esta Revolución contamos con este centro asistencial y nos formaron para eso».







