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31 de marzo de 1996: Visita de Fidel a Jobabo

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31 de marzo de 1996 El Comandante en Jefe Fidel Castro visita Jobabo con motivo del cumplimiento de la zafra azucarera y le habla al pueblo en la Plaza La Punta. También ese día visó la sala de análisis (laboratorio) del Central Perú.

31 de marzo de 1958: Alzamiento revolucionario en Ojo de Agua de los Melones

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31 de marzo de 1958 se alzan un grupo de militantes de las filas del movimiento 26 de julio en la zona de Ojo de Agua de los Melones, específicamente en el monte de los Palmas, en apoyo a la huelga del 9 de abril, conocida en la historia local como la Guerrilla de Carmenate, grupo guerrillero que desempeñó un papel activo en las acciones combativas en esta zona hasta el triunfo revolucionario.

En la noche del día 31, ya en el campamento, quedó conformada la estructura y se precisaron las misiones: Al amanecer del día primero de abril, Jesús Bermúdez, segundo jefe del alzamiento, al frente de 15 hombres salió a la Carretera Central por el lugar conocido como la Anacahuita, con el objetivo de quemar todo el vehículo que pasara, uno de los cuales para su sorpresa, era conducido por el Ejército y estaba repleto de guardias.

Fue esta acción el bautismo de fuego de la naciente guerrilla. Recibieron misiones similares los grupos creados para otros lugares del territorio, entre ellos el de Manolo Naranjo, en la zona de Peladero – Sirvén, y el de Israel Castro en San José de La Plata.

Pleno del Partido en Jobabo aborda desafíos en la producción y comercialización de alimentos

Los principales problemas relacionados con la producción y comercialización de alimentos, desde una perspectiva política, fueron analizados ayer en Jobabo durante el Pleno Ordinario del Comité Municipal del Partido Comunista de Cuba.
El encuentro, realizado en las instalaciones del polo Melanio Ortiz, centró su debate en el papel de la militancia y la dirigencia partidista para impulsar una gestión agropecuaria más eficiente, en un ambiente que rompió con la dinámica habitual de este tipo de reuniones.
El debate, abarcador y preciso, surgió luego de un trabajo productivo en una de las áreas de desarrollo, donde los participantes reconocieron los avances del enclave agrícola jobabense en el último año.
Destacaron, además, la respuesta decidida de los trabajadores de diversos sectores en labores de limpieza y siembra intensiva. Sin embargo, se enfatizó que aún queda mucho por hacer, especialmente en el caso de la empresa agroindustrial, cuya incidencia en la producción municipal sigue siendo limitada frente al mayor aporte del sector cooperativo y campesino.
Desde el ámbito empresarial, se asumió el compromiso de culminar a corto plazo la recuperación de otra parte del polo Melanio Ortiz y ejecutar un programa intensivo en las zonas ganaderas para rescatar la producción de leche y carne en vaquerías estatales.
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Para ello, se abordaron desafíos como la mejora genética del ganado, la necesidad de financiamiento, proyectos de recuperación y la captación de personal especializado, actualmente escaso en el área pecuaria de la entidad.
En cuanto al sector cooperativo, se insistió en el rol de las juntas directivas en la planificación, contratación y control de las producciones, así como en la supervisión partidista de estos procesos.
Aunque se reconocieron los avances de unidades como la CCS Antonio Fernández y la CPA Nicaragua Libre, se criticó con firmeza el descontrol que afecta a la mayoría de las cooperativas, lo que provoca discrepancias entre lo producido en el campo y lo que finalmente llega a la mesa de los jobabenses.
Los acuerdos del pleno se enfocaron en fortalecer la organización institucional para dinamizar la agricultura y garantizar una comercialización estable. Entre las prioridades figuran mejorar la gestión empresarial, optimizar los recursos y asegurar una mayor transparencia en los procesos productivos, con el objetivo de elevar la disponibilidad de alimentos en el municipio.

Presidente dominicano encabezará desfile por Batalla del 30 de marzo

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Santo Domingo, 29 mar (Prensa Latina) El presidente dominicano, Luis Abinader, encabezará este domingo en la ciudad de Santiago el desfile cívico-militar en conmemoración del 181 aniversario de la Batalla del 30 de marzo, informaron hoy fuentes oficiales.

A partir de las 11:00, hora local, estudiantes, policías y militares desfilarán por la Avenida Las Carreras, en ese territorio norcentral.

Este acto se celebra cada año en honor a los héroes que lucharon para consolidar la independencia nacional, lograda el 27 de febrero de 1844.

Fue la segunda batalla posterior a la Guerra de la Independencia Dominicana y se libró el 30 de marzo de 1844.

Tropas dominicanas encabezadas por el general José María Imbert derrotaron a un ejército superior en número de tropas de Haití encabezado por el general Jean-Louis Pierrot.

Este hecho elevó la moral de los dominicanos por la victoria lograda frente al invasor y logró detener el avance de las tropas de la vecina nación hacia la capital.

Carboneras, un proyecto para realzar el papel de las mujeres rurales

En las comunidades rurales de Jobabo, un grupo de mujeres desafía no solo las duras condiciones del trabajo con carbón, sino también normas patriarcales que históricamente han limitado sus oportunidades. Keyla Estévez, del Centro de Estudios sobre Juventud (CESJ), explica que el proyecto busca crear un entorno favorable para transformar estas dinámicas: “No se trata solo de mejorar sus ingresos, sino de cambiar las estructuras que las mantienen en roles subordinados”. Esta iniciativa, que promueve equidad de género y derechos de las mujeres, reconoce que su empoderamiento económico debe ir acompañado de un cambio cultural.

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El objetivo central es claro: fortalecer la autonomía económica y corporal de mujeres adolescentes y jóvenes rurales, muchas de ellas madres precoces atrapadas en labores de cuidado sin acceso a empleos formales. “La dependencia económica las coloca en situaciones de vulnerabilidad, limitando su desarrollo personal y profesional”, señala Lisandra Esquibel, del Fondo de Población de la ONU en Cuba. El proyecto, con una duración de dos años, no solo ofrece herramientas para generar ingresos, sino también educación en derechos sexuales y prevención de violencias de género.

De la Caña de Azúcar al Carbón: Una Transición Forzada

El cierre de los ingenios azucareros en Jobabo a principios de los años 2000 dejó a muchas familias sin sustento. Entre ellas, las de Marleidis Álvarez, de 48 años y 20 en el oficio del carbón, quien recuerda: “Antes vivíamos de la caña, pero cuando eso se acabó, el carbón nos salvó”. Como ella, muchas mujeres encontraron en este trabajo una forma de sobrevivir, aunque fuera en la informalidad.

mujer carboneraMaría Díaz Gutiérrez, de 72 años y 22 en el negocio del carbón, explica cómo el cambio fue duro: “En el 2001, la empresa ganadera compró tierras y la caña desapareció. Para el 2004, ya estábamos quemando leña”. Lo que empezó como una alternativa se convirtió en un modo de vida, transmitido de generación en generación.

Julia Consuegra, de 61 años, destaca que la técnica del carbón no era nueva en la región, pero sí marginal. “Siempre hubo carboneros, pero eran hombres. Nosotras tuvimos que aprender rápido cuando el hambre llamó”, dice. Hoy, su conocimiento es tan profundo que hasta los más viejos del pueblo las respetan.

Gladis Consuegra, de 52 años, relata cómo el oficio las empoderó: “Al principio solo ayudaba a mi esposo, pero cuando él se fue, tuve que hacerlo todo: picar leña, armar hornos, vender”. Su hija, Olga Blanco, de 23 años, creció viendo este esfuerzo. “Mi mamá se levantaba a las 4 de la mañana. Yo quiero que la gente sepa lo que cuesta este trabajo”, afirma.

A diferencia de la caña, que era un cultivo organizado, el carbón las enfrentó a la precariedad. ” no hay horario, y el pago depende del comprador”, lamenta Marleidis. Sin embargo, ninguna se rinde. “Esto nos da independencia. Nadie nos regala nada”, recalca María Díaz.carboneras

Hoy, estas mujeres no solo producen carbón, sino que preservan un saber único. “Nosotras no tapamos los hornos con cualquier cosa, usamos la paja del hongo para no dañar la tierra”, explica Julia. Una técnica ecológica que contrasta con la imagen negativa que muchos tienen de su labor.

Pero falta reconocimiento. “Que no nos vean como pobres carboneras, sino como trabajadoras”, exige Gladis. Su lucha no es solo por sustento, sino por dignidad.

 El Arte Invisible de las Carboneras

Armar un horno perfecto es una ciencia. Marleidis Álvarez, experta en su construcción, detalla: “La leña debe estar bien picada y ordenada de menor a mayor. Si no, el horno se cae o el carbón sale malo”. Sus hornos, algunos de hasta 60 sacos, son famosos en la zona. “Hasta Ricardito, que hace los más grandes, me pide consejos”, dice con orgullo.

hornoLa vigilancia del horno es clave. “Si lo enciendo de mañana, debo revisarlo al mediodía y tarde. A veces, entre la casa y el fuego, no descansas”, confiesa Marleidis. Olga, la más joven, añade: “Mi mamá pasaba noches enteras cuidando el horno. Si se descuida, se pierde todo”.

Julia Consuegra explica otro secreto: “No usamos hierbas dañinas para tapar. La misma paja del hongo sirve”. Una técnica ancestral que protege el suelo. “La gente cree que el carbón contamina, pero nosotras lo hacemos con cuidado”, insiste.485788771 9484473744945758 4094129988360570750 n

Aún así, el trabajo es duro y mal pagado. Julia relata: “Picar leña con hacha, cargar sacos… Los hombres se sorprenden de que aguantemos”. Pero ellas siguen, porque el carbón las ha hecho libres. “No dependo de un patrón. Si trabajo, como”, dice María Díaz.

El futuro es incierto. Olga, aunque valora el esfuerzo de su madre, duda en seguir. “Si esto diera más seguridad, quizá sí. Pero hoy los jóvenes buscan otras cosas”. Gladis lo entiende: “Por eso queremos que se reconozca nuestro trabajo. Si no, se perderá”.

Su mayor deseo es que las vean como lo que son: maestras de un oficio noble. “No somos solo mujeres pobres haciendo carbón. Somos trabajadoras, artistas del fuego”, afirma Marleidis.

Y así, entre el humo y la leña, siguen encendiendo no solo hornos, sino una llama de resistencia que merece ser vista.

Desde el proyecto: Empoderar

Liderado por el CESJ, el programa cuenta con una red de aliados clave, desde el CENESEX y la Federación de Mujeres Cubanas hasta gobiernos locales y universidades. Esta articulación multiactor refleja la complejidad del desafío: “No basta con capacitarlas en técnicas productivas; necesitamos que las familias y comunidades las reconozcan como agentes de cambio”, destaca Estévez. Incluso el Grupo Empresarial Flora y Fauna participa, vinculando a las carboneras con cadenas de valor más justas.

Con el respaldo del UNFPA, la iniciativa se alinea con los Objetivos de Desarrollo Sostenible, especialmente con la meta de igualdad de género. “El carbón artesanal es solo la punta del iceberg. Queremos que estas mujeres sean vistas como emprendedoras, no como pobres marginadas”, añade Esquibel. El proyecto documentará sus historias —como las de Marleidis, Gladis y Olga— para visibilizar cómo el trabajo no reconocido sostiene economías locales.

Más allá de lo económico, “Carboneras” impulsa un modelo de masculinidades no violentas y corresponsabilidad familiar. “Si los hombres asumen tareas domésticas, estas mujeres tendrán tiempo para formarse o liderar negocios”, subraya Estévez. Talleres con jóvenes buscan romper ciclos intergeneracionales de desigualdad, mientras las propias carboneras se convierten en mentoras.

El proyecto promete no solo mejorar hornos de leña, sino encender una chispa de transformación. “Soñamos con que estas mujeres decidan sobre sus cuerpos, sus ingresos y sus vidas, en comunidades que las valoren”, concluye Esquibel. El camino es largo, pero el carbón que hoy ennegrece sus manos podría iluminar un futuro más justo.