En el municipio de Jobabo ya se hizo entrega de los recursos destinados al primer Hogar de Alimentación Comunitaria, ubicado en la comunidad de El Corojo. Esta nueva modalidad, diseñada en el país, busca facilitar la atención a personas en situación de vulnerabilidad que residen en zonas intrincadas, con una estructura más flexible que se adapta a las condiciones del territorio.
La responsable de este primer hogar es Maritza Montero Reyes, trabajadora por cuenta propia, quien tendrá la misión de preparar los alimentos en su propia casa. Hasta el momento, su labor beneficiará a 13 ancianos que viven solos y a otras personas en situación de vulnerabilidad.
En los próximos días se prevé la entrega de un segundo Hogar de Alimentación Comunitaria en la comunidad de Mejías, ampliando así la cobertura de este programa en Jobabo. Esta modalidad busca descentralizar la atención alimentaria y llevarla directamente a los núcleos más apartados, donde el acceso a servicios gastronómicos resulta más complejo.
De acuerdo con los criterios establecidos, se consideran beneficiarios de estos servicios las personas mayores que vivan solas o con otras personas mayores sin apoyo familiar; las personas en situación de discapacidad que vivan solas y carezcan de respaldo familiar; los miembros de familias en situación de vulnerabilidad social que no tengan condiciones en el domicilio para elaborar alimentos; y, de manera excepcional, las embarazadas que convivan en núcleos familiares con vulnerabilidad económica y requieran un refuerzo alimentario en su dieta.
Con la puesta en marcha de estos hogares, Jobabo avanza en la implementación de una alternativa que prioriza la protección de los grupos más desprotegidos. La experiencia en El Corojo y la próxima apertura en Mejías marcarán la pauta en este municipio del sur tunero.



