Cada 8 de octubre, Cuba inicia una jornada ideológica dedicada a las figuras de Camilo y Che. Ernesto Che Guevara de la Serna, el guerrillero heroico cuya vida se convirtió en símbolo de rebeldía y justicia. Ese día marca el inicio de actividades que recuerdan su ejemplo y su legado, un tributo que trasciende generaciones y reafirma la vigencia de sus ideales.
El Che nació en Rosario, Argentina, en 1928, y desde joven mostró una profunda sensibilidad social. Su recorrido por América Latina lo llevó a conocer de cerca la pobreza y la desigualdad, experiencias que marcaron su decisión de luchar por un mundo más justo.
Fue en México donde se unió a Fidel Castro y al grupo de revolucionarios que preparaban la expedición del yate Granma, con la que desembarcó en Cuba en diciembre de 1956 para iniciar la lucha armada contra la dictadura de Batista.
En la Sierra Maestra, Guevara se destacó como combatiente y estratega. Su disciplina, valentía y capacidad organizativa lo convirtieron en uno de los líderes más respetados del Ejército Rebelde Participó en batallas decisivas y, tras el triunfo revolucionario en enero de 1959, asumió responsabilidades fundamentales en la construcción del nuevo país: presidente de Banco Nacional, ministro de Industrias y promotor de la industrialización y el trabajo voluntario.
Su visión internacionalista lo llevó más allá de las fronteras cubanas. El Che apoyó movimientos revolucionarios en África y América Latina, convencido de que la lucha por la liberación debía ser global. En Bolivia, organizó una guerrilla para enfrentar la injusticia, y allí cayó en combate el 9 de octubre de 1967, convirtiéndose en mártir y leyenda. Su muerte no apagó su ejemplo; al contrario, lo multiplicó en la memoria de los pueblos.
Hoy, cada homenaje al Che es también un compromiso. En escuelas, fábricas y comunidades, se recuerda al hombre que enseñó que “el revolucionario verdadero está guiado por grandes sentimientos de amor”. La jornada que comienza el 8 de octubre es un llamado a mantener viva esa enseñanza, a construir con esfuerzo colectivo y a reafirmar que su legado sigue latiendo en la historia y en el presente de Cuba.



