La doctora Maria de los Ángeles Téllez de Jobabo, Las Tunas, 26 años de edad, 2 de ellos de labor, destacada en su trabajo, responsable, consagrada, y militante de la Unión de Jóvenes Comunistas (UJC), son solo algunos de los elementos que distinguen a esta excelente profesional de la salud, con una singular trayectoria.
¿Por qué se inclina usted por la rama de la medicina?
«Yo me inclino por la medicina porque desde adolescente vi que era una carrera muy humana, ayudar a las personas, tener empatía con cada ser humano, donde salvar una vida es un acto de grandeza, de bondad. Entonces me esforcé, logré mi objetivo que fue coger mi carrera, me pasé mis seis años de medicina, esforzándome mucho, estudiando día a día, hasta lograr este objetivo y estoy muy orgullosa de lo que soy hoy. Una vez graduada, ya hace dos años comencé mi servicio social en Cañada de Palma, una zona rural de difícil acceso, pero bueno, nada imposible porque siempre hacía mi esfuerzo para llegar allá y atender a todos los pacientes. Muy orgullosa de haber estado allá, conocí personas maravillosas y tuve buen contacto con la población. Luego me trasladaron hace más o menos cuatro meses, me trasladaron para Argentina Sur 1, donde presté servicio hasta el día de hoy. Un consultorio ubicado en una zona vulnerable, un área en transformación, donde interactué con una población grande de 1 mil 522 habitantes, con disímiles enfermedades, con disímiles características, pero bueno, muy orgullosa también de haber estado en ese lugar trabajando».
Sabemos que desde muy joven se incierta usted a la Unión de Jóvenes Comunistas (UJC). ¿Qué nos puedes comentar al respecto?
«Cuando comencé mi estudio en el preuniversitario, a los 16 años ingresé en la fila de los militantes de la juventud. Ahí también, en onceno grado, fui la jefa de la FEEM, donde tuve vínculos muy internos con la juventud y hasta el día de hoy que sigo siendo militante, apoyando siempre a los jóvenes, realizando actividades, tratando de ser ejemplo para todas las generaciones y cumpliendo todas las tareas que se me encomiendan con la mejor actitud y siendo ejemplo».
A pesar de tu corta edad y el poco tiempo que llevas ya como graduada, ¿cómo logras convertirte entre una de las jóvenes más destacada dentro del gremio?
«Bueno, cumpliendo con todas las tareas asignadas, realizando cada labor en el barrio en transformación y también en el antiguo lugar donde trabajaba y más que todo siendo humana, teniendo mucha empatía con los pacientes».
Doctora, ¿Qué se siente el poder contribuir a salvar vidas?
«Bueno, me enorgullece mucho poder salvar una vida, poner un granito de arena en cada paciente, o sea poder salvar cada vida, poder ayudar. También me enorgullece poder lograr un buen control prenatal con cada embarazada, llevar las puericulturas de los recién nacidos, de los lactantes al pie de la letra, ver a los niños nacer que nazcan a término con buen peso, evitando siempre o tratando todos los riesgos desde el embarazo para evitar malos resultados. Tengo una buena experiencia en esa parte porque en mi consultorio, que es Argentina Sur 1, ahí tenemos un PAMI muy grande, tenemos 11 embarazadas y 14 lactantes y sí me enorgullece mucho ver el resultado que he logrado ahí, ver cómo cada niño ha estado sano, las embarazadas han pasado su embarazo tranquila, no sé qué más decir, porque no hay nada más gratificante en el mundo que ver los resultados de tu trabajo reflejados en cada paciente».
Como joven militante de la Unión de Jóvenes Comunistas y también como doctora destacada dentro del gremio, ¿qué mensaje pudiera transmitirle usted a las nuevas generaciones?
«Bueno, decirles a los jóvenes que sean ejemplos, que siempre saquen el paso al frente, que se integren a la fila de los jóvenes comunistas, porque como dijo nuestro comandante Fidel Castro Ruz, si los jóvenes fallan, todo fallará, porque somos el relevo de la continuidad de la Revolución Cubana».




