La decisión de entregar pan de forma alterna a los pobladores de Jobabo no solo se aplica a nivel local, sino que responde a una práctica adoptada en toda la provincia, debido a restricciones en la disponibilidad de materia prima, así como a las condiciones y capacidades de las panaderías existentes.
En el caso del municipio, los panaderos de la panadería de Las 40 elaboran este vital alimento en lo que antes fuera la dulcería Ramón Mora, donde también producen el pan destinado a los consumidores de la Benjamín Izaguirre, en condiciones inapropiadas. Ante la falta de fluido eléctrico, cuentan con un grupo electrógeno que garantiza el funcionamiento de la maquinaria necesaria.
Los operarios de la panadería de Las 40 aseguran el pan a una buena parte de los consumidores de la cabecera municipal y de diversas comunidades rurales, además de abastecer a organismos priorizados como Educación, Salud y Defensa. Por ello, resulta complejo garantizar toda esa producción de manera simultánea en las actuales circunstancias.
En este contexto, se realizan enormes esfuerzos para minimizar las afectaciones a la población, aun cuando en ocasiones la materia prima (harina) no es la más adecuada, ni las condiciones para la elaboración son las ideales para un proceso fabril de esta magnitud.
No obstante, es preciso avanzar mucho más en la calidad del producto terminado, en aspectos que dependen de la voluntad de los hombres y mujeres vinculados a estos establecimientos, así como resulta necesario fortalecer el control para evitar desvíos de las materias primas.




