La Casa de Cultura Perucho Figueredo Cisneros, epicentro del movimiento artístico en el municipio Jobabo, fue el escenario este sábado 28 de febrero para un espacio de aprendizaje y salvaguarda de las tradiciones cubanas. A través del taller interdisciplinario de apreciación y creación, creadores y aficionados se dieron cita para profundizar en las raíces de dos géneros emblemáticos de nuestra identidad, la rumba y el pilón.
El taller no solo se limitó a la teoría, sino que permitió a los asistentes comprender la evolución histórica y la complejidad rítmica de estas expresiones. La jornada destacó la importancia de preservar estos géneros no solo como reliquias del pasado, sino como elementos vivos que definen la idiosincrasia del pueblo cubano y su resistencia cultural a lo largo de los años.
Uno de los momentos más memorables del encuentro fue la presentación especial de la instructora de arte Celia Margarita Villavicencio, con una ejecución técnica impecable y una gran carga emotiva. La docente interpretó un número danzario que sirvió como ejemplo práctico de la elegancia y la fuerza que exigen estos bailes populares.
Finalmente, los organizadores resaltaron que este tipo de iniciativas forman parte de una estrategia integral para fortalecer la formación artística de la población. Con la clausura de este exitoso taller, Jobabo reafirmó su compromiso con el patrimonio inmaterial, demostrando que la música y la danza constituyen los puentes más sólidos para conectar la historia con el presente de la localidad.




