«Las medidas sin precedentes adoptadas por Estados Unidos para bloquear el suministro de portadores de energía a Cuba, es decir, un bloqueo energético que incluye el combustible de aviación, provocó una situación muy grave que también afecta a los vuelos de las compañías aéreas rusas”, denunció la vocera de la Cancillería del gigante euroasiático.
En su habitual encuentro semanal con la prensa, la diplomática condenó que las medidas aplicadas por Washington contra La Habana además de tener como objetivo agravar la crisis energética, incluida la interrupción de la comunicación aérea con la nación caribeña, también está diseñada para provocar el descontento de la población local y de los extranjeros que experimentan inconvenientes en este contexto.
Zajárova recordó que la Casa Blanca prolonga el bloqueo sobre la mayor de las Antillas desde hace varias décadas.
«Ahora esta situación se ha llevado simplemente a un punto absurdo, porque están golpeando económica y logísticamente, precisamente a aquellas personas, a las que durante tantos años decían ‘cuidar’, hablando de derechos humanos», criticó.
Previamente, el portavoz presidencial de Rusia, Dmitri Peskov, afirmó que Moscú estudia posibles formas de ayudar a Cuba, nación que calificó de «país amigo».
«Cuba está lejos, por desgracia, para nosotros, no es fácil llegar hasta allí, pero, aun así, discutiremos con los cubanos posibles vías para prestar ayuda», destacó el vocero del Kremlin.
El 29 de enero, el presidente estadounidense, Donald Trump, firmó una orden ejecutiva que declara una «emergencia nacional» ante la supuesta «amenaza inusual y extraordinaria» que, según Washington, representaría Cuba para la seguridad del país norteamericano y la región.
El texto acusa al Gobierno cubano de alinearse con «numerosos países hostiles», de acoger a «grupos terroristas transnacionales» como Hamás y Hezbolá y de permitir el despliegue en la isla de «sofisticadas capacidades militares y de inteligencia» de Rusia y China.
Ante estas acusaciones sin fundamente, el presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, afirmó que «esta nueva medida evidencia la naturaleza fascista, criminal y genocida de una camarilla que ha secuestrado los intereses del pueblo estadounidense con fines puramente personales».




