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Apuestan azucareros de Las Tunas por una zafra eficiente

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Las Tunas. – La única manera de lograr azúcar con buena calidad para exportar, y cumplir el plan técnico económico de este renglón en la zafra 2020-2021 de Las Tunas es alcanzando mayor eficiencia agroindustrial y energética, y ello lo tienen claro los trabajadores de este sector en el territorio.

De ahí que la venidera contienda, lista para iniciarse aquí en cuánto las condiciones del clima lo permitan, exige rendimientos altos y estables, teniendo en cuenta que este año hay menos caña en los campos y con rendimientos que rondan los 33, 3 toneladas por hectárea, que aún no son los esperados.

En los últimos tiempos se ha venido acentuando la escasez de materia prima, principalmente por la sequía, el incumplimiento de los planes de siembra, y otras dificultades con el combustible y los fertilizantes.

A pesar de la limitación de recursos, motivada por la difícil situación económica que atraviesa el país, se realizan esfuerzos para garantizar una adecuada reparación de la industria, el transporte y la maquinaria agrícola, cuyo programa ya se encuentra a más del 90 por ciento de ejecución.

Afortunadamente el régimen de lluvia ha mejorado en los últimos tres meses, lo que ayuda al desarrollo de las plantaciones, pues más del 90 por ciento de ellas están en áreas de secano.

En los cortes cañeros, casi totalmente mecanizados, intervendrán 131 combinadas, de ahí que los operadores continúan su capacitación para sacarle más provecho a la maquinaria.

Una de las medidas que sin dudas tributará a la eficiencia industrial es la reducción, al mínimo, del tiro directo de la caña desde el campo a los dos centrales de la provincia. Para ello se recuperan dos centros de recepción que laborarán 24 horas, y son los encargados de beneficiar, con inmediatez, la materia prima para que esta entre a las fábricas lo más pura posible y en estado fresco, y eso garantizará mayor y mejor contenido de azúcar.

La reparación que se lleva a cabo en algunos caminos cañeros y vías férreas también ayudará al desarrollo de la campaña, que se prevé realizar en 164 días.

Reconocen altruismo y solidaridad de profesionales de la salud

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Camagüey, 21 nov (ACN) El reconocimiento a destacados profesionales e instituciones de la salud sobresale entre las celebraciones desarrolladas en la provincia de Camagüey, en el contexto de la Jornada por el Día de la Medicina Latinoamericana, que se celebra el 3 de diciembre.

Poco más de 30 camagüeyanos con más de 50 años de desempeño y notables logros en el sector, incluso en otras regiones del mundo, fueron homenajeados esta semana como parte de las festividades que honran el sacrificio y la entrega de doctores, enfermeros, técnicos y demás especialistas del sector en Cuba.

En el Centro de Interpretación de esta ciudad se otorgó también a cuatro jubilados del gremio la Medalla de Trabajador Internacionalista, concedida por prestar colaboración en diferentes latitudes geográficas.

Más de una veintena de miembros del Contingente de Médicos Especializados en el Enfrentamiento de Desastres y Graves Epidemias Henry Reeve fueron distinguidos, además, debido a su quehacer en el tratamiento de pacientes contagiados con la COVID-19 en México, Emiratos Árabes Unidos y Togo.

Por su contribución al aseguramiento de los recursos necesarios para el enfrentamiento a la pandemia se resaltó a los departamentos de farmacias de los hospitales Clínico Quirúrgico Amalia Simoni y Militar Octavio de la Concepción y de la Pedraja, ambos ubicados en esta urbe.

Durante la ceremonia efectuada en el Teatro Avellaneda, de esta ciudad, en saludo al Día del Trabajador Farmacéutico, con la presencia de trabajadores de la rama, fue reconocido igualmente el Centro Provincial de Higiene, Epidemiología y Microbiología, el Policlínico Julio Antonio Mella, y el departamento de Tecnologías Médicas de las direcciones municipales de Florida y Camagüey.

A propósito de los festejos enmarcados en la Jornada de la Medicina Latinoamericana, profesionales del sector y estudiantes de la Universidad de Ciencias Médicas Carlos J. Finlay de Camagüey protagonizaron también una donación voluntaria de sangre, según el sitio digital de Adelante.

Entre las actividades previstas a acontecer durante la etapa está la realización el próximo 27 del cierre de las celebraciones nacionales de la Jornada de Seguridad y Salud en el Trabajo, en el Hospital Amalia Simoni, una de las instituciones principales que en el enfrentamiento a la COVID-19 sobresale en la nación caribeña.

En homenaje al eminente científico y médico cubano Carlos J. Finlay, se instituyó el 3 de diciembre, fecha de su natalicio, como el Día de la Medicina Latinoamericana, por su importante descubrimiento del agente transmisor de la fiebre amarilla, el mosquito Aedes aegypti, que en el siglo XIX resultó la causa de devastadoras epidemias.

Ordenamiento monetario a la vista, Jobabo identifica familias en condiciones de vulnerabilidad

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En Jobabo se realiza el levantamiento casa a casa por las comunidades, en aras de identificar los grupos familiares vulnerables que necesitarán ayuda económica como parte de la tarea de ordenamiento monetario en el país.

La directora de la dirección municipal de trabajo y seguridad social Marina Caderno Jerez  enfatizó que el proceso marcha favorablemente hasta ahora, ya se han identificado 2478 núcleos vulnerables en el territorio, con 6892 personas que conforman el núcleo.
Está previsto en el presupuesto del Estado cómo atender a esos núcleos, en consecuencia con la teoría de que nadie quede desamparado, comentó.

El ordenamiento monetario y cambiario en Cuba tiene un carácter interdisciplinario y transversal, es una necesidad impostergable y un paso imprescindible para avanzar en la estrategia económica del país.

Como dijera el presidente cubano, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, la unificación monetaria y cambiaria no constituye la solución mágica a los problemas económicos y financieros, pero sí nos debe conducir a la elevación de la productividad del trabajo y a un desempeño más eficiente de las fuerzas productivas.

Pial en el centro de la innovación agropecuaria jobabense

pial jobabo

Jobabo.- Las acciones que se han emprendido en Jobabo para completar el cronograma de trabajo del Proyecto Innovación Agropecuaria Local (PIAL) fueron resumidas ayer durante el debate entre gestores y participantes en este programa enfocado en la seguridad alimentaria en el municipio.

En el taller con actores locales, que involucra a alrededor de una decena de organismos e instituciones, se insistió en promover y generalizar todas esas prácticas que los productores han experimentado y han dado resultados ante la agudeza de la sequía, el enfrentamiento a plagas, el manejo de semillas y el mejoramiento de los suelos.

También se hizo énfasis en la parte pecuaria, con la crianza de ganado menor y la posibilidad del aumento productivo de la leche de cabras, algo que tiene buenos resultados en el municipio y es una de los rubros identificados en la ruta de las exportaciones, especialmente para la fabricación de queso.

Un punto clave del intercambio fue la necesidad de involucrar a los decisores del sector agropecuario en el proyecto, para promover más las acciones y lograr que otros productores se incentiven a participar en los experimentos, se genere un mayor movimiento entorno a la innovación y desde las direcciones de los diferentes frentes de la agricultura se generalicen las buenas experiencias que ya están documentadas.

El objetivo es fortalecer las capacidades de gestión productiva, ampliarse a otras propuestas que generen más alimentos y surtidos comercializables, se fomente la cultura campesina y las raíces, promover la innovación, la equidad de género, el empoderamiento de la mujer, la obtención de fuentes de empleo, la aplicación de la ciencia y la protección del medio ambiente.

Descentralización desde abajo, ¿Cómo destrabar la comercialización minorista de carne de cerdo?

La cuasi proscrita venta de carne de cerdo, con sus altos y tambaleantes precios cuya tendencia a elevarse dejan más incertidumbre a la voluminosa esencia de lo que se quiere lograr con el reordenamiento monetario del país, pasando por el engorroso camino de una inflación que sí puede ser controlable, no desde la regulación orgánica de las tarifas sino más bien desde el control efectivo local de un mercado que puede balancearse entre lo privado y lo estatal.

El problema se da porque, precisamente, no existe un mercado permitido que despoje la obligatoriedad estatal de saciar la demanda de la carne más consumida aquí antes de la furia del pollo. Los vendedores, estables y ocasionales, se mantienen en un estatus permitido a medias, cuyo aporte solo es ese, vender y salvar en gran medida los cuestionamientos ante las carencias de un producto demandado, cuyo déficit en la red del comercio se debe a la insuficiente producción local.

Los vendedores particulares, no reconocidos jurídicamente, pero, al mismo tiempo necesarios, se sirven de un entorno productivo familiar (de subsistencia) que no cuenta en los balances productivos pero que no es tan pequeño como se estima ni tan dependiente de las importaciones como sucede con la porcicultura extensiva (de desarrollo). Ahí los precios se mueven, arriba o abajo, pero casi siempre en subida, no solo por la creciente demanda, sino también por la falta de reglas en la gestión comercial a una escala micro localizada que pudieran saltarse las trabas de esa línea recta unidireccional productor-estado-estado-consumidor.

Hay demasiadas fórmulas, unas más liberales y otras más extremistas, sin embargo, la solución radica en una alianza, una siempre alianza carnicero-mercado estatal, fijada por normativas locales evolucionadas de un consenso en el que no se dejaría en stand by un problema que demanda solución inmediata sin estar recurriendo a leyes, decretos o decisiones de arriba.

¿Cómo resolverlo? Bastaría con establecer un mecanismo sencillo de relación contractual entre el marcado agropecuario estatal y los carniceros, en el que se fije que estos últimos puedan establecerse en una de las tarimas de esa instalación o construyan sus propias carnicerías con todas las condiciones, incluidas neveras y medios que garanticen seguridad higiénico-sanitaria, y que aporten, por concepto de venta y bajo declaración diaria o semanal, una tarifa financiera (una forma de impuesto por declaración) por porcentaje en correspondencia con la cantidad de carne que vendan.

De esta manera, automáticamente va a existir una autorregulación del mercado, y aunque los precios pueden subir y bajar, con seguridad ello va a depender de la producción, disponibilidad y no de la especulación.

Todo este proceso lógicamente debería estar respaldado por instrumentación jurídica, para lo cual el propio Consejo de la Administración Municipal y la Asamblea Municipal del Poder Popular, máximos órganos de gobierno local, pueden establecer los mecanismos que fijen esas actividades, siempre comprendiendo que en vez de abrir una actividad de trabajo por cuenta propia se estaría estableciendo un nexo laboral, en el que la gestión comercial minorista de carne de cerdo se iría a un entrono autónomo y descentralizado. De esta manera el organismo estatal actuaría como recaudador de dinero e intervendría solo en casos extremos.

Las relaciones laborales, diríamos, de carácter especial en este caso, pudieran conformarse con una contribución reglamentada del cinco por ciento destinado a cubrir la seguridad social, el cual se pudiera calcular en base a un salario, o más bien las ganancias netas de las ventas luego de cumplir con los aportes impositivos al mercado.

Este mecanismo, que aclaro, es una libre opinión para solucionar el viejo escollo de la comercialización de carne de cerdo, no tiene por qué tener trabas en un ecosistema empresarial que pronto tendrá facultades para autogestionarse y que, respaldado además por organismos de gobierno local, pudiera ser lo suficientemente efectivo como para desencadenar otras iniciativas similares ampliando la dimensión entre las relaciones entre personas jurídicas y naturales.

Tal vez el escepticismo sea el mayor crítico de una formulación semejante de comercio, pero lo cierto es que la manera que hoy coexiste ni aporta nada al estado y cada día exprime más los bolsillos de la gente, todo, partiendo del justificante dueto improductividad-costo de animal en pie, cuando se sabe a cabalidad que las subidas se deben más bien a las auto subidas que dan los propios vendedores para duplicar sus ganancias.

Descentralizar desde abajo es posible, todo depende de iniciativas que no censuren, sino que sumen para que el negocio se parta en dos. En esencia, lo que demanda el país, y específicamente el municipio, su gente, son iniciativas que a la par del reordenamiento monetario, también reordenen el funcionamiento comercial local.