En 24 municipios costeros de Cuba, un proyecto de nombre corto y significado profundo avanza como una estrategia nacional de resiliencia. “Mi COSTA”, cuyo título extenso es “Fortalecimiento de la resiliencia al cambio climático en la zona costera de Cuba basado en la adaptación basada en ecosistemas”, es una iniciativa de colaboración internacional liderada por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD).
En municipios como Jobabo, en la provincia de Las Tunas, el proyecto trasciende la infraestructura para incidir directamente en el comportamiento y el pensamiento de las personas su esencia es la gestión del conocimiento: sensibilizar y crear capacidades sobre los impactos climáticos, las estrategias de adaptación y mitigación, y los mecanismos económicos nacionales e internacionales disponibles para financiar acciones locales.
La meta final es empoderar a la ciudadanía para que, con mejores herramientas cognitivas y prácticas, puedan proyectar un futuro con mayor calidad de vida en armonía con su entorno.
La credibilidad y aprobación del proyecto ante Naciones Unidas descansan sobre un pilar científico irrefutable, meteorólogos, hidrólogos e investigadores nacionales proporcionan los datos y modelos base. Sin embargo, el engranaje crucial lo conforman los actores locales: los municipios y comunidades son proveedores activos de información verificable sobre su realidad cotidiana, que permite tomar decisiones informadas a todos los niveles. Esta simbiosis entre la ciencia de alto nivel y el conocimiento territorial fundamenta las “nuevas maneras de hacer”, destinadas a mejorar las funciones ecosistémicas que protegen tanto el medio ambiente como a las personas que lo habitan.
“Mi COSTA” se integra de manera orgánica a la estructura de gestión territorial, articulándose con actores como la Federación de Mujeres Cubanas y los innovadores locales. Aunque en muchos casos son las mismas personas trabajando en múltiples frentes, el proyecto aporta procedimientos y protocolos específicos que enriquecen la gobernanza local.
Un aporte distintivo es su enfoque de género e inclusión transversal exige equidad en los equipos de trabajo y prioriza que en todos los espacios de capacitación y socialización haya una participación balanceada de hombres y mujeres, además de incluir de manera consciente a diversos grupos etarios y personas en situación de vulnerabilidad.
Por tanto, Mi Costa se revela como algo más que un proyecto de adaptación climática. Es un modelo de acción integrada donde la ciencia global se nutre del saber local, la política ambiental incorpora la equidad social, y la resiliencia del ecosistema se construye, en última instancia, fortaleciendo la capacidad de adaptación y toma de decisiones de cada persona que habita en la vulnerable y vital costa cubana.




