La situación epidemiológica en Jobabo con relación a la última semana ha experimentado una disminución de los cuadros febriles y la no confirmación a través de las pruebas que definen las sospechas de casos de dengue.
En conversación con Especialistas en Higiene y Epidemiología, informaron, que las atenciones por síndrome febril en comparación a la semana precedente disminuyeron con 5 casos. Se asistieron 2 pacientes, y ninguno resultó reactivo a la prueba de inmunoglobulina (IGM).
Los escenarios más complejos con la circulación de las dos arbovirosis que hoy nos afectan: dengue y chikungunya, se concentran en la comunidad del 12. Los especialistas destacan que las pesquisas aún son insuficientes, aunque en esta semana se experimentó un ligero aumento y esto propició que salga a la luz mayor número de afectados para cortar a tiempo cualquier posible cadena de transmisión.
La ocasión fue propicia para hacer un llamado a la población a no bajar la guardia y mantener medidas preventivas. “Es vital eliminar criaderos y acudir al médico ante síntomas como fiebre intensa, malestar general o cefalea“.
En cuanto al mosquito transmisor en lo transcurrido del mes de febrero se han detectado 6 nuevos focos del Aedes Aegypti en el municipio de Jobabo, para un acumulado en el año de 29. Esta situación mantiene en tensión a las autoridades sanitarias, dado el peligro que representa este vector, transmisor de enfermedades letales como el dengue.
Los repartos con mayor riesgo, según informaron directivos del departamento de Vectores, son, Batey II y Las Argentinas donde se concentra la mayor focalidad.
Entre los principales depósitos donde se han localizado los focos figuran tanques bajos, cisternas y pozos, lugares propicios para la proliferación del mosquito. Ante esto, las acciones se han intensificado en las manzanas de alto riesgo, con verificaciones casa por casa y labores de prevención para evitar la propagación de arbovirosis.
Además, se realiza el tratamiento adulticida y charlas educativas en los repartos más afectados, con el objetivo de elevar la percepción de riesgo en la población. Las autoridades insisten en la necesidad de eliminar posibles criaderos, y se enfatiza en la responsabilidad individual y colectiva, promoviendo el autofocal familiar y laboral para eliminar depósitos de agua que puedan convertirse en criaderos.




