Durante el 2026 el Programa de Atención Materno Infantil (PAMI) en Jobabo mantiene en lo que va de año una notable incidencia en las estadísticas de embarazo en la adolescencia. En la actualidad existen 144 gestantes, de ellas 23 son adolescentes, el comportamiento es seguido por las instituciones de salud; asunto de preocupación social y familiar. Acerca su experiencia y poca preparación sobre el tema se refieren algunas adolescentes.
«Soy una adolescente de Jobabo, tengo 18 años y tiempo de gestación 32 semanas. Mi primera relación sexual fue a los 15 años. Al principio de tener mi primera relación sí empecé a usar anticonceptivos, después me descuidé y salí en estado. Todo el mundo nos quedamos asombrados porque no estábamos preparados para eso, pero después me apoyaron, mi familia me apoyó y mi esposo se puso contento y asumimos. Estaba estudiando en el Politécnico y quedó todo ahí. Ninguna adolescente está preparada para eso. Lo que toca es ser buena madre, que se protejan con su primera relación, empiecen a protegerse para evitar un embarazo a temprana edad y alguna tipo de enfermedades infecciosas que puede tener en relaciones sexuales».
«Tengo 17 semanas con 5 días, 14 años, salí embarazada a los 13 cuando tuve mi primera relación. Salí embarazada porque no me protegí ni nunca me prepararon acerca de este tema. Mi mamá se puso muy mal, cuando se enteró de la noticia quería sacarme la barriga y mi esposo estaba contento y yo también. Decidimos tenerlo. Me siento bien, con mi edad no me siento preparada para ser madre. Necesito más preparación, más apoyo, más conocimiento del embarazo de adolescencia».
«Tengo 14 años y 27 semanas de embarazo. Nunca recibí preparación sobre el tema, no me siento preparada para ser madre. Porque me siento con poco conocimiento para tener a mi bebé. Hoy les digo a los jóvenes que se cuiden y que eviten un embarazo temprano, que usen preservativo, anticonceptivo, que vayan a planificación familiar».
La adolescencia es un proceso de desarrollo biológico, psicológico, sexual y social. Posterior a la niñez y que comienza con la pubertad. Es una etapa de florecimiento, de proyectos y de descubrimiento de sí mismos y del entorno. Pero, qué sucede cuando la joven se embaraza.

«Me llamo Danneris Carmenates Peña, soy de Argentina Sur, a mis 17 años de edad concebí mi primer embarazo logrado. Fue un embarazo no planificado, aunque tenía pareja estable. A mis 15 años tuve mi primera relación sexual. En ocasiones me protegía, otras no, la cual me conllevó a salir embarazada. Cuando mi familia se enteró, estuvieron de acuerdo mi madre y mi esposo en tener embarazo. Durante mi proceso de gestación, me preparé para enfrentar mi embarazo, aunque fui bajo peso, lo que recibí atención diferente. Me ingresaron a las 20 semanas, hasta el final del embarazo, la cual llevaba en una dieta estricta. Tuve a mi bebé a las 39 semanas. Por mi edad fue bajo peso al nacer, porque con lo que aprendí durante el embarazo, supe que mis órganos no estaban lo suficientemente desarrollados. Por ello fue una de las causas de la cual mi bebé salió bajo peso. Por eso le digo a las jóvenes que eviten los embarazos a edad temprana, que logren sus sueños y que sigan adelante, la cual yo no pude lograr los míos por el embarazo que tuve, que era ser criminalística. No tuve graves consecuencias en mi embarazo, pero no todas las jóvenes somos iguales. Por eso las exhorto a prevenirse, a cuidarse siempre, para evitar un embarazo».
Miedo, incertidumbre, preocupación, desvelos, es lo que siente la familia que enfrenta este proceso.

«Mi nombre es Miriam Peña Ruiz, madre de Danneris Carmenates Peña, madre adolescente. Bueno, yo asumí la noticia bien, porque ya estaba casada, en una pareja estable, aunque me preocupé mucho por los estudios, porque ahí dejaría de ser alguien en la vida. No pudo cumplir su sueño y me causó dolor. El embarazo de Miriam para mí fue muy bonito, pero a la vez fue muy sorprendente, donde tuve que redoblar mucho mis esfuerzos para poder ayudarla y sacarla adelante. Yo tuve que apoyarla en todo, tanto económicamente como sentimentalmente, porque ella estaba muy deprimida. Y como madre me tocó asumir, redoblar todo mi trabajo, mi esfuerzo, tanto sentimental, apoyarla en todo. Por eso le exhorto a las demás familias que no se cansen de apoyarlas y de decirles que eviten un embarazo en edad temprana. Porque una niña pariendo un niño, sus órganos no están preparados para tener un bebé».
El personal médico del municipio se ha enfrentado a historias de adolescentes que han marcado su labor como profesional.
«Doctora Anatiel Tamayo Multan, jefa del GBT número 2 del municipio de Jobabo. Entre los casos relevantes que tuvimos durante el año 2025, del embarazo en la adolescencia fue el de una gestante de 17 años, proviene de una familia disfuncional, padre con antecedentes de esquizofrenia y recluso, y con un abandono de la madre desde la infancia, que le provocó un trastorno depresivo-ansioso. Esta gestante adolescente ha sido interconsultada por una psiquiatría con un trastorno de la personalidad, el cual ha traído consecuencias para ella y ha repercutido durante toda su vida. Se trata de un embarazo no deseado ni planificado, oculto que ella mantuvo desde su primera relación sexual. Al llegar a nuestros servicios, al equipo básico de salud, la misma lo negaba y al hacerle los exámenes complementarios pertinentes, pudimos corroborar que tenía un embarazo de 17 semanas. En ese momento, por la familia, se hizo lo pertinente como para lograr interrumpir dicho embarazo porque la adolescente tenía ansias de seguir estudiando. Ella nos negó totalmente quién pudiera ser el padre. Incluso estuvimos estudiando el caso, buscando a ver si había algún parentesco de violación o algo, pero no fue el caso. Luego, con compañía de la psicóloga, de la trabajadora social, pudimos corroborar que fue de su primera relación sexual. Viene de una familia disfuncional, no tuvo el apoyo esencial que representa prepararse para esa primera vez, para ese primer momento sexual en la vida de cualquier adolescente o de cualquier persona. No tuvo esa preparación, ya que estar siendo criada por la abuela, la niña, se lo cayó por miedo, desconocimiento y a que la regañaran. Fue su primera vez, no tuvo la experiencia, no se protegió. El adolescente con quien tuvo su primer contacto durante todo el embarazo no asumió y hoy por hoy no inscribió la bebé. Finalmente, en este caso, porque se logró a tiempo, se ingresó la gestante, desde el punto de vista de salud, modificar los riesgos que tanto velamos nosotros, lo que hacemos salud aquí, que es la prevención de la salud. Logramos en ella que llegara al final de su embarazo todo normal, sin ningún riesgo, tanto para su bebé como para ella. Hoy por hoy cuentan con buena salud y terminaron, no fue un embarazo pretérmino, no fue un niño bajo peso, tuvo un buen peso y con buenas condiciones al nacer. Esto nos dio el margen que hay que trabajar mucho más con la prevención y la promoción de salud, haciendo charlas, proyectándose en los clubes de adolescentes que tenemos en cada equipo básico de salud, el por qué de la importancia del uso del preservativo».
Testimonios como estos no pueden formar parte de lo cotidiano en Jobabo. Por ello, cada acción que se haga para prevenir este flagelo es un peldaño más que se escala a favor de la adolescencia.




