El especialista en Oftalmología Félix Rodríguez Núñez de Jobabo Las Tunas cumple con el deber, donde la patria hoy lo necesita, ayudar a los más necesitados en México. Quien hoy se encuentra en la patria de vacaciones.
¿Pudiera ponernos al tanto acerca de cómo ha sido su experiencia profesional en este hermano país?
«Primero que todo darte las gracias por la oportunidad de permitirnos expresar sobre nuestras experiencias. Te cuento que han sido experiencias muy enriquecedoras por cuanto estamos trabajando en un sistema que tiene muchos recursos materiales pero que carece de la conducción humana más indispensable. Allí hemos chocado con casos que aquí en Cuba son prácticamente imposibles de ver porque nunca se llega a esos extremos. Y te estoy hablando de niños con retinoblastoma, que es una de las tumoraciones más agresivas de la infancia y que le han dicho que no hay recursos para operarlo cuando todo el mundo sabe que lo que quieren es cobrarle 60 o 70 mil pesos para una cirugía privada. Sí, es una experiencia enriquecedora, un poco triste a veces cuando uno choca con esas cosas, pero bueno, estamos como tú decías, donde nos necesiten y aportando lo poquito que podamos aportar en materia de conocimiento para solucionar el problema de los que menos pueden tener acceso a esa medicina rentada que por demás es bastante cara».
¿Qué se siente prestar servicios oftalmológicos en este país de culturas diferentes?
«Se siente muy bien, muy bien porque te sientes útil, sientes que estás aportando tus conocimientos a una población mayoritariamente pobre, indígena, que con todo y las políticas que han llevado los últimos dos gobiernos en México, pues todavía falta mucho. Y entonces que tú apoyes con tus conocimientos, con tus consejos, con tu orientación a la población, pues sí, se siente bien, aunque a veces duele chocar con realidades difíciles que uno no puede resolver porque no está en tus manos hacerlo».
Sabemos que tiene otras experiencias al prestar servicios en otras naciones del ORBE. ¿Qué nos puedes decir en este sentido también? ¿En cuáles países ha prestado servicio? ¿Cómo ha sido la labor que usted ha desarrollado allí?
«Bueno, pues te cuento que este es mi quinta misión internacionalista. Comencé por Guatemala en el 2003, Bolivia en el 2006, Venezuela en el 2008 y Brasil 2012 al 2015 y ahora estoy en México. Son países totalmente diferentes, de culturas muy diferentes, todas con un factor común, una gran parte de la población sin acceso a los servicios primordiales de salud, que no es algo que nosotros hemos estado acostumbrados. Para nosotros la salud es algo universal, algo parejo, algo que todo el mundo tiene el mismo derecho. Y entonces en estos países, algunos menos, algunos más. Mira, Brasil tiene condiciones maravillosas, o por lo menos en la época en que yo estuve, cuando Lula estaba en su primer mandato, y el acceso a la salud era bastante universal. Pero por lo demás en estos demás países, el mayor valor de la medicina está en los rentados, ¿me entiendes? Y entonces incluso muchos pacientes pobres tienen que ir a esos lugares porque cuando llegan a hospitales públicos, pues no se les da la atención. El otro día, hace como tres meses o cuatro, tuve la mala experiencia de un paciente que llegó con tres cuerpos extraños en un ojo, llegó como cinco minutos después de haberme ido, y ni siquiera le echaron una gótica de anestésico en el ojo y le dijeron que viniera el otro día después de la una de la tarde, que era la que había un oftalmólogo. O sea, si tú te das cuenta, y le dijeron, la coletilla era así, no, vete para un privado. Es lo que dicen, ¿sí o no? Y entonces tú te das cuenta que la atención a la salud está movida más que todo por el interés de sacarle dinero a los pacientes que en contra de la necesidad que debiera existir de curar, de eliminar o por lo menos de paliar la situación de salud que tiene ese paciente».
¿Qué mensajes quisiera transmitirle al pueblo jobabense y a sus colegas para que también se sumen a esta tarea?
«Bueno, mi primer mensaje, incluso ahora que estamos en una situación epidemiológica compleja, es que no se queden en casa ante cualquier síntoma. Que por mala que esté la situación, siempre va a haber un médico que oriente, que diga, que prescriba, para que no exista la necesidad ni de automedicarse ni la necesidad de complicarse en casa, porque todos estos virus es muy sabido que tienen sintomatologías distintas, aunque tienen muchas en común también y hay algunos que matan. Y si tú dejas que esos que matan evolucionen en tu casa así al por mayor, cuando llegues al hospital vas a estar complicado. Mucho más si es un paciente anciano, si es un paciente con enfermedades crónicas no transmisibles como hipertensión, diabetes, o si es un niño. En esos tres casos, fundamentalmente, no deben quedarse en casa. Ese es mi consejo para todos los colegas, para toda la población y para el mundo en general».




