La Casa de Cultura Perucho Figueredo Cisneros fue sede del acto por el día del instructor de arte, espacio que acogió a los hacedores artísticos para celebrar por su arte, pero sobre todo por ser sanadores de las almas.
Y es que cada 18 de febrero Cuba honra la memoria de una muchacha de 19 años que se convirtió en símbolo eterno de la sensibilidad, Olga Alonso González instructora de teatro, está entre las primeras jóvenes que acudió al llamado de Fidel Castro para la creación de las Escuelas de Instructores de arte.
El acto, cierre de toda una jornada de celebración, fue propicio para reconocer a instructores destacados por su labor en escuelas y comunidades transformando realidades, educando en valores y fortaleciendo la identidad local desde el arte.
Los instructores de arte son los que garantizan como pedía Fidel, que el pueblo comprenda el arte cada vez más y mejor, ellos son la prueba viva de que, en el fragor de las batallas diarias, la cultura sigue siendo el escudo y la bandera de la nación.




