2026 se perfila nuevamente como un período con prioridades en el incremento de fincas integrales certificadas, programa que la Asociación Nacional de Agricultores Pequeños (ANAP) profundiza en Jobabo con objetividad debido a la garantía de sostenibilidad y gestión agroecológica en respaldo este reconocimiento.
La iniciativa busca consolidar modelos productivos que armonicen la eficiencia económica con el cuidado de los recursos naturales, en un contexto donde la transición hacia prácticas más objetivas en el uso de medios del entorno se ha convertido en eje estratégico para el desarrollo local.
Hasta el momento, existen en el territorio casi medio centenar de fincas con esta categoría, la mayoría vinculadas a diferentes proyectos como APOCOOP, IRES y acciones individuales en el quehacer cooperativo y de entidades agropecuarias, siendo clave el respaldo técnico y metodológico de especialistas, lo que ha permitido que los productores accedan a acompañamiento especializado, capacitación y sistemas de seguimiento que favorecen la adopción de principios agroecológicos, diversificación productiva y manejo racional de suelos y fuentes de agua.

La certificación de fincas integrales no solo constituye un estímulo al esfuerzo de los campesinos, sino que también contribuye a elevar los indicadores de producción de alimentos en el municipio, al tiempo que fomenta la participación activa de los agricultores en la transformación sostenible de sus unidades.
Las experiencias acumuladas hasta ahora demuestran que el enfoque participativo y el intercambio de saberes entre los propios productores resultan claves para replicar los buenos resultados y motivar a nuevas incorporaciones con el protagonismo activo de la ANAP.




