El amor es el cimiento invisible pero inquebrantable sobre el cual se edifica un verdadero hogar convirtiéndose en un lugar seguro donde las personas pueden regresar después de las tormentas de la vida, un espacio sagrado donde cada individuo se siente valorado, escuchado y profundamente conectado con los demás.
Los azares del destino hicieron que Modesto Hidalgo encontrara en María Luisa Ramos Pantoja el amor de su vida, sentimiento que ella también comparte y les ha permitido por más de treinta años construir día a día un hogar sólido con una fórmula simple, pero poderosaː amor, respeto y entrega.
María Luisa: “Nosotros tenemos 32 años de compartir la vida desde el 93 hasta el momento. Y no han sido años maravillosos en un sentido, en el sentido de que hemos tenido que enfrentar muchas situaciones que nos han impuesto la vida, pero siempre hemos estado con un compromiso.
“El amor, que es lo primero que tenemos que señalar, hemos ido sorteando todas las dificultades. Tenemos una familia muy bonita. Tres hijos, dos de la relación y una que la cogimos con cuatro años. Y bueno, en el orden profesional nosotros tenemos distintas profesiones. No es que somos pedagogos los dos por título.
“Modesto ha sido pedagogo por vocación desde sus primeros atisbos laborales. En el caso mío sí, graduada de Pedagógico, Español Literatura. La profesión de la docencia es la que he desarrollado todos estos años. Actualmente ya estoy jubilada del sector, pero seguimos asesorando determinados procesos, participando en determinadas actividades que nos mantienen de alguna manera en vínculo. No ha sido fácil todos estos años, pero han sido nuestros años y años felices independientemente de todo”.
Modesto: “Bueno, ella ha dicho cosas que son fundamentales. Compartimos la vida desde hace 32 años. Prácticamente no fuimos novios porque la relación pasó a mayores rápidamente. Nos dimos cuenta de que valía la pena ir a una cosa seria y realmente es lo que ha sido esta relación.
“Una relación de mucho compromiso, de compartirlo todo. Compartimos también además la profesión, porque bueno, aunque mi formación no es obviamente del Pedagógico, soy licenciado en Cultura Física, tiene un componente pedagógico también en la Cultura Física. Y entre otras tareas que he llevado en la vida, la principal ha sido la docencia.
“Hasta el día de hoy que todavía me mantengo vinculado a la docencia, a pesar de que estoy en el campo como productor de alimentos. Pero todavía doy clases en la universidad, me mantengo activo en la docencia.
“Es algo que, como dice ella, lo hago porque disfruto mucho el tema de la presencia en el aula, la relación con mis alumnos y alumnas. Son 32 años, como decía ella, han sido fuertes, como lo han sido para casi todos los cubanos. Hemos tenido que ir de la nada prácticamente a construir una familia con un hogar.
“Yo siempre les decía en los principios, cuando prácticamente no teníamos ni casa, no tenemos casa, pero tenemos hogar. Hay quien tiene casa y no tiene hogar. Porque siempre el hogar es precisamente las relaciones, el calor, el amor, la familia. Y eso ha sido lo que nos ha motivado por permanecer 32 años. Que no será un récord, pero es un buen aberage.
“32 años de los que nos sentimos orgullosos, de los que nos sentimos felices. Porque, como ella decía, tenemos una familia muy especial. Mis hijos ya son adultos, el más chiquito ya tiene 30 años, es médico está en Venezuela. Mi hija mayor acaba de ganar un premio internacional en literatura, así lo publiqué en mi página de Facebook. Y el otro, bueno, Camilo Ernesto, pinta, hace un poco de cosas. Y todos son muy buenos muchachos, que es lo más importante. Tenemos una familia muy hermosa.
¿Cómo ese propio amor que reflejan considera ambos que ha sido la base del hogar?
Modesto: “El amor es fundamental. La relación pasó a mayores rápido, pero ya venía, digamos, cazándole la pelea a María Luisa desde hacía un tiempo, desde que la vi me impresionó positivamente. Y recuerdo que cuando tuve ya, digamos, la certeza, todavía no éramos nada, pero yo sabía que podía ser, llegué a mi casa y le dije a mi mamá, he encontrado a la mujer de mi vida.
“Mi mamá, porque no hacía mucho que había salido de otra relación, de la mamá de mi hija, y me decía, ya estás, encontré a la mujer de mi vida. Y realmente no me equivoqué. Yo encontré a la mujer de mi vida cuando me topé con esta relación.
“Y el amor ha sido la base, ha sido el motor, ha sido el fundamento de nuestra relación. Independientemente de que, por supuesto, como toda relación tiene altas, bajas, momentos y momentos, pero ha sido lo que nos ha mantenido inspirados en mantener la relación”.
María Luisa: “El amor ha sido fundamental. Es lo que nos impulsa, lo que nos sostiene, lo que de alguna manera nos da la tranquilidad de que la relación tenga 32 años y puede seguir, porque todavía eso está fuerte, hay que cuidarlo mucho para mantenerlo.
“Ya vamos entrando en otra etapa de la vida. Hay cosas que cambian, ya no es la misma relación inicial, pero sigue la misma intensidad en lo que sentimos y el afán de permanecer juntos, de seguir construyendo en comunión”.




