En octubre de 1873, el General Vicente García, al tener noticias de que el Fuerte español “La Zanja”, al sur de Jobabo, almacenaba un importante arsenal de armas y pertrechos, planeó y ejecutó un asalto relámpago contra la posición. La acción, audaz y decisiva, fue un éxito completo.
El ataque sorpresa sembró el pánico entre la guarnición española y supuso un duro golpe para su mando militar. Como resultado de esta victoria, las tropas mambises al mando del General tunero se apoderaron de un cuantioso botín de guerra: 76 rifles, 200,000 cápsulas de fusil, armas blancas, vestuario, víveres y otros materiales esenciales. Este valioso cargamento fue celosamente custodiado para su uso posterior en la contienda.12



